Después
de nuestra más que "intima boda (la llevamos al extremo),
pasamos un par de días en la isla acostumbrándonos a nuestro nuevo
estado civil y recuperando el tiempo perdido. A Nacho le parecía
cómica la situación, cada vez que miraba su mano derecha comenzaba
a reír y en más de una ocasión le sorprendí cabeceando como si
no diera crédito. Aprovechando los días de permiso con los que la
empresa me bonificó por matrimonio decidimos viajar a la península.
Por mi hubiéramos seguido escondidos en ese oasis de paz, pero era
el momento de afrontar los hechos y salir al mundo exterior.
-
Ni hablar- Contestó tajante mientras terminaba de hacer su
equipaje. - No volvamos a lo mismo, no pienso ocultar que nos hemos
casado – Ya os hacéis idea de que acababa de proponer que
mantuviéramos la boda en secreto.
-
Vale, no te enfades – Levanté las manos en son de paz, tenía que
intentarlo. Estaba muy bien ese rollito íntimo y un poco hippie,
pero a nuestras familias no se lo debíamos ocultar. - Entonces
antes de ir a casa - que extraño sonaba - pasamos por la de mis
padres y hablamos con ellos, y luego vamos a ver a tu madre, porque
a ella también hay que decírselo.
-
No es necesario, ya lo sabe. - ¿Cómo que ya lo sabe? No es una
noticia que se deba dar por teléfono. - He hablado con ella esta
mañana - ¡Joder con Nacho! - Además fuimos juntos a comprar el
anillo de compromiso. Se empeñó en que pasara por la tienda (su
madre y su hermana se dedican al diseño y confección de bolsos)
antes de irme para que te trajera varias cosas de la colección de
verano - Pues no me ha traído nada.
Seguí
con la mirada todos sus movimientos a la espera de que continuara hablando.
-
¿Y? - Juro que a veces me saca de quicio ¿tanto le cuesta llevar
una conversación a término?
-
Lo dejé en casa.
-
¿El que?
-
Un par de bolsos y un cluntch o algo así.
-
Clutch – Se encogió de hombros - ¿Que qué ha dicho tu madre?-
Sonrió malicioso, disfruta sacándome de quicio.
-
Nada, se ha quedado muda y después ha cambiado de tema.
-
Mira, en eso os parecéis. - Se ríe - ¿Y a mi hermano?
-
¿Qué pasa con Jorge?
-
También hay que contárselo ¿o ya se lo has dicho?
-
Ni palabra ¿Se lo has dicho tu a tus amigas?
-
No quiero hablar con ellas sin haberlo hecho antes con mis padres.
Fue
un vuelo tranquilo. Nacho se tomó su pastillita, esta vez con agua,
y pasó todo el trayecto medio adormilado. Incapaz de leer o de
concentrarme en nada para amenizar el trayecto conecté mi ipod y
cerré los ojos dejando a mi mente vagar libremente.
Había
muchas cosas de las que nunca hablamos, no sabia si Nacho quiere
tener hijos, ni siquiera si yo quiero tenerlos. Nunca he pensado en
ello. Supongo que si ¿no? Al fin y al cabo es la misión del ser
humano; nacer, crecer, reproducirse y morir.
No
habíamos hablado de dinero, es de mal gusto ya lo se. No teníamos
una cuenta bancaria conjunta, no sabía si deberíamos firmar una
separación de bienes o un contrato prematrimonial, o a lo mejor
deberíamos haberlo hecho antes ¡yo qué se! ¿Será verdad que
tiene tanta pasta como dice mi hermano? No hace ningún tipo de
ostentación, en realidad es bastante austero. Bueno no tanto, que
la ropa que viste es cara. Aunque sean unos vaqueros rotos. Y además
estábamos viajando en "bussines", por no hablar del
anillo de compromiso...Aly dice que su valor ronda los quince mil
euros. En la póliza de seguro han tenido la deferencia de obviar la
cantidad limitándose a adjudicar un número de contrato como
referencia. Supongo que lo podría averiguar porque esta a mi
nombre, pero ¿realmente quiero saberlo?. No le voy a preguntar
cuanto dinero tiene en el banco pero lo mejor será abordar todos
esos temas con naturalidad.
-
Nacho – Estaba despierto, se movió para coger un botellín de
agua y beber - ¿tu quieres tener hijos?
-
Joder Natalia ¿ya estamos en esa fase? ¿Podemos hablarlo en otro
momento o tenemos que ponernos a ello ya? Me estoy durmiendo -
Sonrió con picardía quitándome un auricular y colocándoselo en
su oído después cerró los ojos mientras Leiva y su Hermosa
taquicardia nos envolvian. - Si, si me gustaría – contestó en un
susurro apoyando la cabeza en mi hombro.
Mis
padres no encajaron bien la noticia de nuestra boda. Ni siquiera mi
madre en quien, en un principio, creí tener una cómplice. Tampoco
mal. No dramatizaron en exceso pero si parecían un poco molestos y
muy, pero que muy sorprendidos.
-
Vosotros sabréis. Yo sólo deseo que hayáis acertado con vuestra
decisión – Sentenció mi padre poniendo fin a un momento tenso
cargado de significativas miradas y reproches mudos. - No tengo
mucho más que decir.
Mi
madre paseaba la mirada del rostro de Nacho al mío y viceversa.
Estaba poniéndome muy nerviosa.
- No le des más vueltas mujer - La calmó mi padre cogiéndole la
mano – Nosotros hicimos lo mismo, pero ahora lo vemos desde el
otro lado.
-
No es lo mismo Leo – Hablaban como si no estuviéramos presentes –
Son otros tiempos...no hace falta casarse...- ¡Genial, ni mi propia
madre confía en nuestra decisión!
-
Mejor así, lo han hecho porque han querido, a nosotros nos
obligaron. Mi padre estaba siendo demasiado condescendiente, quizá
para suavizar el mal rato de ver y escuchar a mi madre cuestionarse
nuestro matrimonio.
-
Chaval – Dijo poniéndole a Nacho la mano en el hombro mientras se
levantaba – Ya la puedes cuidar, te ha hecho madurar en meses lo
que no has madurado en años.
-
Enhorabuena – Nos besó en la cabeza primero a mi, luego a Nacho.
- Habrá que empezar a hacer vida familiar ¿no? Mañana cenamos en
el restaurante.
-
Nacho avisa a tu madre y a Matías
- ¡Pobre
mujer! La vas a matar con tanto disgusto – Le dio una colleja.
Mi
madre rompió su silencio para preguntar si teníamos fotos. Le
enseñamos las que llevábamos en el móvil.
-
¡Ay señor! Mira Leo, si se han casado en una playa, y descalzos.
No
es que mis padres desearan una boda convencional, supongo que
imaginaban que viviríamos juntos y que quizá pasado el tiempo nos
casaríamos como hacen las parejas en la actualidad.
-
Se os ve tan felices... – Sonrió- Y tan guapos...
Mi
padre y Nacho salieron de la cocina hablando de trabajo, pasada la
sorpresa inicial "otros asuntos" requerían su atención.
-
Mama – Me interrumpió para pedirme que le mandara la fotos a su
móvil sin prestarme mucha atención - ¿Te has enfadado?
-
No, cariño, nunca podría enfadarme contigo, ya lo sabes. Diferente
es que no me haya gustado lo que habéis hecho.
-
Pero yo creí... - Levantó la mano pidiéndome que la escuchara.
- El único motivo por el que dos personas deben unir sus vidas es el
amor. Doy por supuesto que esa es la única razón que os ha
empujado a "esta locura" y os deseo lo mejor.
-
¡Joder mamá, parece que estas hablando de la hija de los vecinos!
No se si nos estas dando la bendición o anunciando nuestro fracaso.
No
es lo que esperaba de ti, la verdad. - Me quejé al borde de las
lagrimas.
Hizo
un gesto con la mano para indicarme que sellaba sus labios y no iba
a hablar más. Mejor. No dejaba de mirarme.
-
¿Qué?- No tengo paciencia.
-
Llevaos mi coche y conduce tu.Tu
marido esta medio dormido. -Y pronunció "tu marido" con
retintín.
-
Ya hablaremos cuando se te haya pasado.
-
Si algún día me hacéis abuela espero enterarme antes de que
nazca mi nieto. -¡Que mala leche tiene la hippie!. Eso tiene que ser
muy malo para el karma. Luego dice de mi padre. A punto estuve de
contestarle que la mantendríamos informada de los avances, pero lo
habría empeorado todo.
-
Natalia - Y por fin me abrazó. Lo suyo le costó, que mi madre es
muy suya.- Es solo que cuando hablaste conmigo ya lo sabias...me
hubiera gustado que me lo contaras...participar...pero entiendo que
ha sido vuestra decisión y que solo vosotros sabéis que os ha
llevado hasta allí.
¡Bienvenidos
al mundo real! Estaba deseando largarme, no acostumbraban a llevarme
la contraria y me hacían sentir incómoda.
Nacho
despertó de golpe, aunque no parecía muy afectado.
-
¿Qué esperabas Natalia? Es normal que reaccionen así y que no
tengan ninguna fe en lo nuestro.
Han
sido testigo de nuestra bajada a los infiernos, tu estabas lejos y
podías disimular, pero yo no. Cuando no estoy bien puedo llegar a
ser muy desagradable. De hecho lo he sido. Mis compañeros
respiraron cuando marché a Singapur y me perdieron de vista.
-
¿Te da igual lo que piensen?
-
Si. Entiendo
que son tus padres, pero se les pasará.
-
¿Y si no se les pasa?- Lloriqueé.
-
Se les pasará.
-
¿Cómo estas tan seguro?
-
No hemos hecho nada malo, solo nos hemos casado en secreto para
ahorrarnos un sin fin de explicaciones que no estamos dispuestos a
dar, al menos yo. Somos "solo tu y yo" ¿no se trataba de
eso?
-
Mi madre pone en duda que nos queramos lo suficiente.
Se
encogió de hombros. Esta más acostumbrado que yo a que desconfíen
de sus decisiones. Nacho no es una persona complaciente por lo que
no espera que los demás lo sean con él.
-
¿Y eso te está haciendo desconfiar?
-
No
-
No le des más vueltas – Me besó antes de bajar del coche.
Llegábamos a "su" casa, ahora ya "nuestra"
casa y aparcamos en coche en la plaza reservada a las visitas porque
las suyas estaban ocupadas por el coche y la moto de su propiedad.
Nos
encerramos en casa para volver a ser solo nosotros. Nacho y su
capacidad para elevarme a las nubes y hacerme olvidar del mundo.
Porque en realidad lo único importante somos nosotros.
Hicimos
hueco en el vestidor y en el baño e invertimos parte del tiempo en
acomodar mis pertenencias. En los siguientes días tendría que
completar la mudanza con el resto de las cosas que aún permanecían
en casa de mis padres esperando a que un día volviera o me marchara
definitivamente.
Cuando
estábamos recién duchados, relajados después de una sesión de
sexo tranquilo y amoroso, preparando nuestra primera cena en
casa...sonó el timbre.
-
Vístete – Me dijo sorprendido dándome un leve beso en los labios
– Es tu hermano – Nos habíamos olvidado de él, y del resto del
mundo - No te preocupes – Debió de ver mi cara de pánico – Es
inofensivo.
Jorge
entró riendo juguetón, imitando a "pozi", llamando a
Nacho "cuñao" y subiéndose a su espalda.
Son
amigos. Muy diferentes el uno del otro, pero a veces parecen la
misma persona. A mi hermano no le incomodan sus silencios, esta muy
acostumbrado y se maneja con fluidez en ellos, comunicándose con la
mirada o un simple gesto. Se conocieron hace muchos años, eran muy
pequeños, en un campamento de verano porque el destino así lo
quiso. Nacho vivía en el "Soto de la Moraleja" y
estudiaba en un colegio privado , nosotros en pleno Madrid castizo e
íbamos a uno público. De no haber sido por aquel campamento
bilingüe en un pueblo de Asturias, sus vidas jamás habrían
coincidido. Quizá las nuestras tampoco.
Comenzó
a abrir una botella de Tokai, un vino húngaro por el que tiene
cierta debilidad y sirvió una copa a cada uno. También había
traído un surtido de delicias japonesas del restaurante de moda de
la ciudad. Hablaban entre ellos trajinando en la cocina mientras yo
ponía la mesa en la terraza. Levantó su copa lanzando un brindis
al aire por nosotros.
-
¡La que habéis liado! No he visto a mamá tan enfadada en años.
Ni
cuando te encerré en casa- Rió dándome un abrazo.
Yo
era pequeña, él un adolescente que quería salir y no podía
porque tenía que cuidar de su hermana. Me propuso jugar al
escondite, e insistió mucho en que no saliera si él no me
encontraba. Cuando llegaron mis padres a casa me encontraron dentro
de un armario y ni rastro de mi hermano. Creo que le castigaron
hasta que fuera mayor de edad. No lo se. Porque a él los castigos
le daban lo mismo, se los saltaba sin ningún tipo de remordimiento.
Yo creo que disfrutaba desafiando a mis padres. Es el rebelde de la
familia.
-
Al principio me he asustado, pensé que os había sucedido algo,
como no paraba de repetir vuestros nombres...cuando me lo ha dicho
casi se me cae el teléfono de la mano – Rió divertido - ¡Estáis
locos!
No
por favor, mi hermano no, él no. Conoce a Nacho mejor que nadie...
- Ha sido una de esas
conversaciones en las que sabes que digas lo que digas vas a quedar
mal.
Yo me he callado, y mamá lo ha
interpretado como que estaba de acuerdo con ella.
Lo siento – Se
encogió de hombros sin dejar de sonreír – No me he atrevido a
llevarle la contraria.
¡La leche! ¡Qué carácter!
¡Su niña, que en la vida le ha
dado un disgusto!
¡Bienvenida al club de los hijos
díscolos! - Me abrazó dándome muchos besos en la mejilla de esos
que dan las abuelas.
Jorge fue el rebelde, yo su
opuesto. Desde pequeña fui una niña buena, dulce y cariñosa,
pulcra, obediente. Sacaba buenas notas y colaboraba en casa. Jamás
di una mala contestación, ni llegué a casa borracha (no quiere
decir que no me emborrachara). Jorge decía "no" a todo
por sistema, algunas veces sin escuchar la pregunta y le encantaba
marcharse dando un portazo. Desde muy pequeña aprendí qué tenía
que hacer para pasar desapercibida y salirme con la mía.
- Ni que decir tiene que te ha
sacado de su lista de favoritos – Dijo dirigiéndose a Nacho –
Porque "eso" solo puede ser idea tuya – Acuso – De su
niña... no.
¡Es lo que hay! Ha pasado a ser tu
suegra, y como yerno, de momento, no le gustas – Nos abrazó a los
dos - ¡Es genial!
¡Si
si si!¡Gracias universo, por fin un aliado!
-
Me alegro mucho, por los dos,
pero especialmente por ti Nacho.
No
sabes cuanto deseaba que por fin encontraras a alguien que te
hiciera feliz y te obligara a abandonar tu zona de confort.
Y
resulta que siempre estuviste ahí, tan cerca – me señaló con la
copa – Ese rollito que os traíais con las matemáticas...
Cuando
llegó Elena comenzamos a cenar, y desde el principio las
explicaciones que mi hermano no necesitó hubo que dárselas a ella.
Me sentí incomoda, juzgada y cuestionada por una persona que no
debería hacerlo. Pero, por alguna razón, me importaba su opinión,
si es que se atrevía a manifestarla abiertamente o le bastaba con
alusiones veladas.
Fue
insaciable. Nos sometió a un interrogatorio que en algunos momento
llegó a ser molesto por incisivo.
-
Pues si no le conceden el traslado – Nacho tomó la palabra
cortando de raíz el alegato de Elena sobre los inconvenientes de
mantener una relación a distancia – Me trasladaré con ella. - Le
miramos sorprendidos, la primera yo. Nunca habíamos contemplado la
posibilidad de que no me lo concedieran.
-
No puedes hacer eso.
-
Si puedo. - Contestó cortante dando la conversación por terminada.
Creí
que el corazón se me saldría del pecho. Estaba dispuesto a dejarlo
todo por mi. Su situación laboral era mucho más comprometida, y
sin embargo, no dudaría en dejarla atrás por estar conmigo. Es
incapaz de decir "te quiero", pero lo dejaría todo por mí
¿Quién necesita un "te quiero"? Sólo son dos palabras,
nada más que dos palabras. Miré al cielo fingiendo buscar
estrellas escondiéndome de su mirada porque no quise que
descubriera que en ese preciso instante estaba cuestionándome si
sería capaz de dejarlo todo por él.
En
ese momento ignoraba que el devenir de la vida se ocuparía de
colocarme en una encrucijada.
Me encanta se an casado oleeeee a ver cómo sale todo esto susanaaa sigue escribes sensacional
ResponderEliminarGracias. Estoy un pelin atascada, pero en breve otra entrada.
EliminarMe encanta se an casado oleeeee tuu que orgullosa estoy de ti mi niña cómo escribes es sensacional !!!licaaa por saber lo que sigue ......
ResponderEliminarMe encanta oleeeee sigue escribiendo me encanta se an casado oleeeee !!!loca por ver lo que pasa
ResponderEliminar