19 de junio de 2016

La chica del club de golf (35)

Después de nuestra más que "intima boda (la llevamos al extremo), pasamos un par de días en la isla acostumbrándonos a nuestro nuevo estado civil y recuperando el tiempo perdido. A Nacho le parecía cómica la situación, cada vez que miraba su mano derecha comenzaba a reír y en más de una ocasión le sorprendí cabeceando como si no diera crédito. Aprovechando los días de permiso con los que la empresa me bonificó por matrimonio decidimos viajar a la península. Por mi hubiéramos seguido escondidos en ese oasis de paz, pero era el momento de afrontar los hechos y salir al mundo exterior.
- Ni hablar- Contestó tajante mientras terminaba de hacer su equipaje. - No volvamos a lo mismo, no pienso ocultar que nos hemos casado – Ya os hacéis idea de que acababa de proponer que mantuviéramos la boda en secreto.
- Vale, no te enfades – Levanté las manos en son de paz, tenía que intentarlo. Estaba muy bien ese rollito íntimo y un poco hippie, pero a nuestras familias no se lo debíamos ocultar. - Entonces antes de ir a casa - que extraño sonaba - pasamos por la de mis padres y hablamos con ellos, y luego vamos a ver a tu madre, porque a ella también hay que decírselo.
- No es necesario, ya lo sabe. - ¿Cómo que ya lo sabe? No es una noticia que se deba dar por teléfono. - He hablado con ella esta mañana - ¡Joder con Nacho! - Además fuimos juntos a comprar el anillo de compromiso. Se empeñó en que pasara por la tienda (su madre y su hermana se dedican al diseño y confección de bolsos) antes de irme para que te trajera varias cosas de la colección de verano - Pues no me ha traído nada.
Seguí con la mirada todos sus movimientos a la espera de que continuara hablando.
- ¿Y? - Juro que a veces me saca de quicio ¿tanto le cuesta llevar una conversación a término? 
- Lo dejé en casa.
- ¿El que?
- Un par de bolsos y un cluntch o algo así.
- Clutch – Se encogió de hombros - ¿Que qué ha dicho tu madre?- Sonrió malicioso, disfruta sacándome de quicio.
- Nada, se ha quedado muda y después ha cambiado de tema.
- Mira, en eso os parecéis. - Se ríe - ¿Y a mi hermano?
- ¿Qué pasa con Jorge?
- También hay que contárselo ¿o ya se lo has dicho?
- Ni palabra ¿Se lo has dicho tu a tus amigas?
- No quiero hablar con ellas sin haberlo hecho antes con mis padres.

Fue un vuelo tranquilo. Nacho se tomó su pastillita, esta vez con agua, y pasó todo el trayecto medio adormilado. Incapaz de leer o de concentrarme en nada para amenizar el trayecto conecté mi ipod y cerré los ojos dejando a mi mente vagar libremente.
Había muchas cosas de las que nunca hablamos, no sabia si Nacho quiere tener hijos, ni siquiera si yo quiero tenerlos. Nunca he pensado en ello. Supongo que si ¿no? Al fin y al cabo es la misión del ser humano; nacer, crecer, reproducirse y morir.
No habíamos hablado de dinero, es de mal gusto ya lo se. No teníamos una cuenta bancaria conjunta, no sabía si deberíamos firmar una separación de bienes o un contrato prematrimonial, o a lo mejor deberíamos haberlo hecho antes ¡yo qué se! ¿Será verdad que tiene tanta pasta como dice mi hermano? No hace ningún tipo de ostentación, en realidad es bastante austero. Bueno no tanto, que la ropa que viste es cara. Aunque sean unos vaqueros rotos. Y además estábamos viajando en "bussines", por no hablar del anillo de compromiso...Aly dice que su valor ronda los quince mil euros. En la póliza de seguro han tenido la deferencia de obviar la cantidad limitándose a adjudicar un número de contrato como referencia. Supongo que lo podría averiguar porque esta a mi nombre, pero ¿realmente quiero saberlo?. No le voy a preguntar cuanto dinero tiene en el banco pero lo mejor será abordar todos esos temas con naturalidad.
- Nacho – Estaba despierto, se movió para coger un botellín de agua y beber - ¿tu quieres tener hijos?
- Joder Natalia ¿ya estamos en esa fase? ¿Podemos hablarlo en otro momento o tenemos que ponernos a ello ya? Me estoy durmiendo - Sonrió con picardía quitándome un auricular y colocándoselo en su oído después cerró los ojos mientras Leiva y su Hermosa taquicardia nos envolvian. - Si, si me gustaría – contestó en un susurro apoyando la cabeza en mi hombro.

Mis padres no encajaron bien la noticia de nuestra boda. Ni siquiera mi madre en quien, en un principio, creí tener una cómplice. Tampoco mal. No dramatizaron en exceso pero si parecían un poco molestos y muy, pero que muy sorprendidos.
- Vosotros sabréis. Yo sólo deseo que hayáis acertado con vuestra decisión – Sentenció mi padre poniendo fin a un momento tenso cargado de significativas miradas y reproches mudos. - No tengo mucho más que decir.
Mi madre paseaba la mirada del rostro de Nacho al mío y viceversa. Estaba poniéndome muy nerviosa.
- No le des más vueltas mujer - La calmó mi padre cogiéndole la mano – Nosotros hicimos lo mismo, pero ahora lo vemos desde el otro lado.
- No es lo mismo Leo – Hablaban como si no estuviéramos presentes – Son otros tiempos...no hace falta casarse...- ¡Genial, ni mi propia madre confía en nuestra decisión! 
- Mejor así, lo han hecho porque han querido, a nosotros nos obligaron. Mi padre estaba siendo demasiado condescendiente, quizá para suavizar el mal rato de ver y escuchar a mi madre cuestionarse nuestro matrimonio.
- Chaval – Dijo poniéndole a Nacho la mano en el hombro mientras se levantaba – Ya la puedes cuidar, te ha hecho madurar en meses lo que no has madurado en años.
- Enhorabuena – Nos besó en la cabeza primero a mi, luego a Nacho. - Habrá que empezar a hacer vida familiar ¿no? Mañana cenamos en el restaurante.
- Nacho avisa a tu madre y a Matías
- ¡Pobre mujer! La vas a matar con tanto disgusto – Le dio una colleja.
Mi madre rompió su silencio para preguntar si teníamos fotos. Le enseñamos las que llevábamos en el móvil.
- ¡Ay señor! Mira Leo, si se han casado en una playa, y descalzos.
No es que mis padres desearan una boda convencional, supongo que imaginaban que viviríamos juntos y que quizá pasado el tiempo nos casaríamos como hacen las parejas en la actualidad.
- Se os ve tan felices... – Sonrió- Y tan guapos...
Mi padre y Nacho salieron de la cocina hablando de trabajo, pasada la sorpresa inicial "otros asuntos" requerían su atención.
- Mama – Me interrumpió para pedirme que le mandara la fotos a su móvil sin prestarme mucha atención - ¿Te has enfadado?
- No, cariño, nunca podría enfadarme contigo, ya lo sabes. Diferente es que no me haya gustado lo que habéis hecho.
- Pero yo creí... - Levantó la mano pidiéndome que la escuchara. 
- El único motivo por el que dos personas deben unir sus vidas es el amor. Doy por supuesto que esa es la única razón que os ha empujado a "esta locura" y os deseo lo mejor.
- ¡Joder mamá, parece que estas hablando de la hija de los vecinos! No se si nos estas dando la bendición o anunciando nuestro fracaso.
No es lo que esperaba de ti, la verdad. - Me quejé al borde de las lagrimas.
Hizo un gesto con la mano para indicarme que sellaba sus labios y no iba a hablar más. Mejor. No dejaba de mirarme.
- ¿Qué?- No tengo paciencia.
- Llevaos mi coche y conduce tu.Tu marido esta medio dormido. -Y pronunció "tu marido" con retintín.
- Ya hablaremos cuando se te haya pasado.
- Si algún día me hacéis abuela espero enterarme antes de que nazca mi nieto. -¡Que mala leche tiene la hippie!. Eso tiene que ser muy malo para el karma. Luego dice de mi padre. A punto estuve de contestarle que la mantendríamos informada de los avances, pero lo habría empeorado todo. 
- Natalia - Y por fin me abrazó. Lo suyo le costó, que mi madre es muy suya.- Es solo que cuando hablaste conmigo ya lo sabias...me hubiera gustado que me lo contaras...participar...pero entiendo que ha sido vuestra decisión y que solo vosotros sabéis que os ha llevado hasta allí.

¡Bienvenidos al mundo real! Estaba deseando largarme, no acostumbraban a llevarme la contraria y me hacían sentir incómoda.

Nacho despertó de golpe, aunque no parecía muy afectado.
- ¿Qué esperabas Natalia? Es normal que reaccionen así y que no tengan ninguna fe en lo nuestro.
Han sido testigo de nuestra bajada a los infiernos, tu estabas lejos y podías disimular, pero yo no. Cuando no estoy bien puedo llegar a ser muy desagradable. De hecho lo he sido. Mis compañeros respiraron cuando marché a Singapur y me perdieron de vista.
- ¿Te da igual lo que piensen?
- Si. Entiendo que son tus padres, pero se les pasará.
- ¿Y si no se les pasa?- Lloriqueé.
- Se les pasará.
- ¿Cómo estas tan seguro?
- No hemos hecho nada malo, solo nos hemos casado en secreto para ahorrarnos un sin fin de explicaciones que no estamos dispuestos a dar, al menos yo. Somos "solo tu y yo" ¿no se trataba de eso?
- Mi madre pone en duda que nos queramos lo suficiente.
Se encogió de hombros. Esta más acostumbrado que yo a que desconfíen de sus decisiones. Nacho no es una persona complaciente por lo que no espera que los demás lo sean con él.
- ¿Y eso te está haciendo desconfiar?
- No
- No le des más vueltas – Me besó antes de bajar del coche. Llegábamos a "su" casa, ahora ya "nuestra" casa y aparcamos en coche en la plaza reservada a las visitas porque las suyas estaban ocupadas por el coche y la moto de su propiedad.
Nos encerramos en casa para volver a ser solo nosotros. Nacho y su capacidad para elevarme a las nubes y hacerme olvidar del mundo. Porque en realidad lo único importante somos nosotros.
Hicimos hueco en el vestidor y en el baño e invertimos parte del tiempo en acomodar mis pertenencias. En los siguientes días tendría que completar la mudanza con el resto de las cosas que aún permanecían en casa de mis padres esperando a que un día volviera o me marchara definitivamente.
Cuando estábamos recién duchados, relajados después de una sesión de sexo tranquilo y amoroso, preparando nuestra primera cena en casa...sonó el timbre.
- Vístete – Me dijo sorprendido dándome un leve beso en los labios – Es tu hermano – Nos habíamos olvidado de él, y del resto del mundo - No te preocupes – Debió de ver mi cara de pánico – Es inofensivo.
Jorge entró riendo juguetón, imitando a "pozi", llamando a Nacho "cuñao" y subiéndose a su espalda.
Son amigos. Muy diferentes el uno del otro, pero a veces parecen la misma persona. A mi hermano no le incomodan sus silencios, esta muy acostumbrado y se maneja con fluidez en ellos, comunicándose con la mirada o un simple gesto. Se conocieron hace muchos años, eran muy pequeños, en un campamento de verano porque el destino así lo quiso. Nacho vivía en el "Soto de la Moraleja" y estudiaba en un colegio privado , nosotros en pleno Madrid castizo e íbamos a uno público. De no haber sido por aquel campamento bilingüe en un pueblo de Asturias, sus vidas jamás habrían coincidido. Quizá las nuestras tampoco.
Comenzó a abrir una botella de Tokai, un vino húngaro por el que tiene cierta debilidad y sirvió una copa a cada uno. También había traído un surtido de delicias japonesas del restaurante de moda de la ciudad. Hablaban entre ellos trajinando en la cocina mientras yo ponía la mesa en la terraza. Levantó su copa lanzando un brindis al aire por nosotros.
- ¡La que habéis liado! No he visto a mamá tan enfadada en años.
Ni cuando te encerré en casa- Rió dándome un abrazo.
Yo era pequeña, él un adolescente que quería salir y no podía porque tenía que cuidar de su hermana. Me propuso jugar al escondite, e insistió mucho en que no saliera si él no me encontraba. Cuando llegaron mis padres a casa me encontraron dentro de un armario y ni rastro de mi hermano. Creo que le castigaron hasta que fuera mayor de edad. No lo se. Porque a él los castigos le daban lo mismo, se los saltaba sin ningún tipo de remordimiento. Yo creo que disfrutaba desafiando a mis padres. Es el rebelde de la familia.
- Al principio me he asustado, pensé que os había sucedido algo, como no paraba de repetir vuestros nombres...cuando me lo ha dicho casi se me cae el teléfono de la mano – Rió divertido - ¡Estáis locos! 
No por favor, mi hermano no, él no. Conoce a Nacho mejor que nadie... 
- Ha sido una de esas conversaciones en las que sabes que digas lo que digas vas a quedar mal.
Yo me he callado, y mamá lo ha interpretado como que estaba de acuerdo con ella. 
Lo siento – Se encogió de hombros sin dejar de sonreír – No me he atrevido a llevarle la contraria.
¡La leche! ¡Qué carácter!
¡Su niña, que en la vida le ha dado un disgusto!
¡Bienvenida al club de los hijos díscolos! - Me abrazó dándome muchos besos en la mejilla de esos que dan las abuelas.
Jorge fue el rebelde, yo su opuesto. Desde pequeña fui una niña buena, dulce y cariñosa, pulcra, obediente. Sacaba buenas notas y colaboraba en casa. Jamás di una mala contestación, ni llegué a casa borracha (no quiere decir que no me emborrachara). Jorge decía "no" a todo por sistema, algunas veces sin escuchar la pregunta y le encantaba marcharse dando un portazo. Desde muy pequeña aprendí qué tenía que hacer para pasar desapercibida y salirme con la mía.
- Ni que decir tiene que te ha sacado de su lista de favoritos – Dijo dirigiéndose a Nacho – Porque "eso" solo puede ser idea tuya – Acuso – De su niña... no.
¡Es lo que hay! Ha pasado a ser tu suegra, y como yerno, de momento, no le gustas – Nos abrazó a los dos - ¡Es genial! 
¡Si si si!¡Gracias universo, por fin un aliado!
- Me alegro mucho, por los dos, pero especialmente por ti Nacho.
No sabes cuanto deseaba que por fin encontraras a alguien que te hiciera feliz y te obligara a abandonar tu zona de confort.
Y resulta que siempre estuviste ahí, tan cerca – me señaló con la copa – Ese rollito que os traíais con las matemáticas...
Cuando llegó Elena comenzamos a cenar, y desde el principio las explicaciones que mi hermano no necesitó hubo que dárselas a ella. Me sentí incomoda, juzgada y cuestionada por una persona que no debería hacerlo. Pero, por alguna razón, me importaba su opinión, si es que se atrevía a manifestarla abiertamente o le bastaba con alusiones veladas.
Fue insaciable. Nos sometió a un interrogatorio que en algunos momento llegó a ser molesto por incisivo.
- Pues si no le conceden el traslado – Nacho tomó la palabra cortando de raíz el alegato de Elena sobre los inconvenientes de mantener una relación a distancia – Me trasladaré con ella. - Le miramos sorprendidos, la primera yo. Nunca habíamos contemplado la posibilidad de que no me lo concedieran.
- No puedes hacer eso.
- Si puedo. - Contestó cortante dando la conversación por terminada.
Creí que el corazón se me saldría del pecho. Estaba dispuesto a dejarlo todo por mi. Su situación laboral era mucho más comprometida, y sin embargo, no dudaría en dejarla atrás por estar conmigo. Es incapaz de decir "te quiero", pero lo dejaría todo por mí ¿Quién necesita un "te quiero"? Sólo son dos palabras, nada más que dos palabras. Miré al cielo fingiendo buscar estrellas escondiéndome de su mirada porque no quise que descubriera que en ese preciso instante estaba cuestionándome si sería capaz de dejarlo todo por él.

En ese momento ignoraba que el devenir de la vida se ocuparía de colocarme en una encrucijada.

4 comentarios:

  1. Me encanta se an casado oleeeee a ver cómo sale todo esto susanaaa sigue escribes sensacional

    ResponderEliminar
  2. Me encanta se an casado oleeeee tuu que orgullosa estoy de ti mi niña cómo escribes es sensacional !!!licaaa por saber lo que sigue ......

    ResponderEliminar
  3. Me encanta oleeeee sigue escribiendo me encanta se an casado oleeeee !!!loca por ver lo que pasa

    ResponderEliminar