19 de febrero de 2015

LA CHICA DEL CLUB DE GOLF (1.1)

La Chica del Club de Golf (1)

Fue como en aquella canción de Los Ilegales "La Chica del Club de Golf". La historia, aunque con matices, era la misma. Cuando la familia se arruinó, su padre quiso seguir guardando las apariencias y la situación se agravó aun más. Fue incapaz de asumir la realidad. Yo creo que se volvió loco. Los que hasta entonces fueron sus amigos le dieron la espalda, poco a poco fue quedándose solo. Su mujer también le abandonó acusándole de ser el causante de su desgracia, Es lo que tiene la cultura del dinero: tanto tienes, tanto vales. Fue su hijo quien le encontró al volver a casa, el único con el que mantenía contacto diario, estaba en el salón, tirado en medio de un charco de sangre. Se había quitado la vida disparándose en la cabeza con una escopeta de caza. Nacho, acababa de cumplir dieciocho años.
Mi familia se mantuvo a su lado en todo momento, era el mejor amigo de mi hermano, y desde que sus padres se separaron pasaba mas tiempo en nuestra casa que en la suya.Su situación cambió radicalmente. Pasó de tenerlo todo, de ser un niño bien, a tener que trabajar. Mi padre le dio trabajo con él, en el restaurante, de ayudante de cocina, con la condición de que no dejara los estudios. Nacho no quiso volver a casa de su madre, ni aceptar la ayuda de sus abuelos y otros familiares que en su momento abandonaron a su suerte al padre. Creo que inconscientemente les culpaba de su triste final. Nunca le oí quejarse, ni un reproche, tampoco le vi sonreír. Claro que yo era una adolescente de trece años, con corrector en los dientes, y a quien por timidez le encantaba pasar desapercibida. Dicen que a esa edad todos tenemos algún tipo de complejo, pero yo, la verdad, es que los tenía todos. Era alta, demasiado para mi edad y mi generación, demasiado delgada, con un pelo rizado que mi madre adoraba y que yo odiaba por que lo quería tener liso.Nadie me preguntó qué me parecía que Nacho viviera en casa, ni si me caía bien. Yo era "la niña" y por lo tanto ni pinchaba, ni cortaba.
Un buen día Nacho descubrió que había nacido para la cocina, dejó la carrera y completó la formación que había iniciado junto a mi padre en diversas Escuelas de Cocina en Europa. He de decir que mi padre es un prestigioso cocinero y propietario de unos de los restaurantes de moda de la capital, algo excéntrico, mi padre, pero innovador y rotundo. Yo continué con mi vida, sin inmiscuirme en la suya. Estudié Turismo y Relaciones Públicas, y al terminar la Diplomatura marché a realizar un master en Dirección de Establecimientos Hosteleros a Suiza, y pasé algunas temporadas en Inglaterra y Alemania perfeccionando el idioma.
Mi primer trabajo remunerado tras las prácticas me llevó hasta Lanzarote como subdirectora de un complejo hotelero. La Navidad me sorprendió intentando conciliar la teoría con la practica. Residía en el propio hotel, en uno de los áticos con vista a la montaña y era el comodín, igual sustituía al director, lo que ocurría muy frecuentemente, que al personal de recepción o conserjería.
- ¿Cómo que no vienes?- era mi padre al otro lado de la línea telefónica. Las fiestas de Navidad para mi familia son sagradas, y aunque pareciera un contrasentido, porque mi padre es un ateo convencido, son los días que desde pequeños reservó para pasarlos en familia. Ahora no entendía que no hiciéramos lo mismo.
- No es que no quiera ir papa, es que no puedo. Me quedo sola al frente del hotel, el director se marcha a la península con su familia.- Al otro lado el silencio era sepulcral. Imaginé la cara de mi padre, y como estaría mordiéndose la lengua para no decirme que mandara todo a la mierda y volviera a casa en el primer avión.
-Bien -dijo finalmente- entonces iremos nosotros a pasar la Navidad contigo. Hace tiempo que tengo ganas de ir a ver como vives, "gitanita".-Llevaba años sin llamarme así, supe entonces que me echaba de menos y que nunca fui tan invisible como creí.
- ¿Cuántos vendréis?- Oí como le preguntaba a Nacho si le apetecía el viaje- Lo pregunto por si tengo que reservar alguna habitación o cogemos en mi apartamento.- Aclaré.
Como era una decisión que había tomado él, sin consultar con nadie, no estaba seguro de cuantos podrían viajar, así es que finalmente reservé un par de habitaciones.
En ningún momento pensé en Nacho, pero si en mi hermano y en su novia. Sin embargo, él seguía ahí. En todos estos años no había sabido nada de su vida. Gracias a su presencia, mi padre se dedicaba a otros asuntos, habían abierto un restaurante más grande y cerrado el pequeño, y en todo momento Nacho se mantuvo a su lado, en la sombra. No pude oír la respuesta y me intrigaba. Se lo pregunté a mi madre en otra conversación, pero ella tampoco lo sabía. Hacia mucho tiempo que Nacho no vivía en casa, claro que tampoco vivía mi hermano, ni yo misma, entonces el contacto que mi madre mantenía con él era más esporádico. Nos habíamos hecho mayores. Nacho era de la misma edad que mi hermano, tenían ambos treinta y dos años. Hasta la víspera de su llegada no supe que a Nacho le aterraba volar, y que nadie tenia claro si finalmente subiría o no a ese avión.
Para mí nunca fue otro hermano, para ser sinceros, era una presencia impuesta. Alguien con quien compartía el baño, el mando a distancia y el ordenador. Con el tiempo me acostumbré a su presencia, pero nunca fuimos amigos, ni intercambiamos confidencias, para eso estaba Jorge. Él por su parte, parecía estar cómodo, y vivir tranquilo. Su abuelo llegó a un acuerdo con mi padre y todos los meses le ingresaban una cantidad determinada de dinero, desconozco cual. Como Nacho en su día rechazó su ayuda, mi padre se lo ocultó, y aceptó su decisión de colaborar en su manutención y educación con el fruto de su trabajo, pero le guardó el dinero en una cuenta corriente que posteriormente utilizó para comprarse una casa, independizarse y vivir su vida.
Los dos se beneficiaron de esa relación, Nacho encontró un modo muy digno de solucionar sus problemas económicos y no depender de nadie, y una profesión; mi padre un heredero, porque a mi hermano jamás le ha interesado ni el mundo de la hostelería en general ni la restauración en particular. Nacho estaba llamado a ser el sucesor de mi padre, a continuar la saga.