Me
gustó mucho que Jorge estuviera a mi lado, al fin y al cabo fue él
quien abrió la caja de los truenos y estuvo dando la cara en todo
momento, no me dejó sola. Nacho si, prefirió estar ausente
amparándose en su consabida aspereza. Me engaño pensando que era un
asunto familiar y mejor no estar presente porque se que no es cierto,
no ha querido estar porque no le ha apetecido, porque no tenia ganas
de aguantar a nadie y con toda probabilidad porque no se aguanta a si
mismo. Quiero marcharme, tomar distancia. No se qué hacer. Miro el
teléfono una vez tras otra para comprobar si funciona. Nacho no ha
dado señales de vida, no ha contestado a ninguno de mis mensajes y
ha rechazado una llamada. Estoy cansada de tanto tira y afloja, de
sentirme en una continua caída al vacío, no avanzamos. Él tiene
razón, esto no debería ser así, tendría que estar feliz y no en
una continua zozobra. No sirvo para esto, necesito mucha estabilidad
a mi alrededor porque como ya he dicho tengo una tendencia natural al
drama y no quiero que nuestra relación se convierta en uno.
Deberíamos estar disfrutando el uno del otro en nuestro último día
juntos sin pensar en ninguna otra cosa que no seamos nosotros. Tiro
la toalla. Él gana. Si no mueve ficha no seré yo quien lo haga.
Limpié
mi habitación deshaciéndome de un montón de cosas, mi madre no
dejaba de preguntarme si mas tarde no me arrepentiría de haber
tirado tantos recuerdos. Pero no. He roto con mi ayer y estoy
intentando congraciarme con mi hoy.
Me
he enfadado y he roto cosas, también he llorado, le he insultado y
me he insultado. Le he odiado y deseado hacerle daño. Y al final he
sentido pena, mucha pena. Es muy malo compadecerse de uno mismo, muy
triste. Y todo eso en un cuestión de horas. Soy patética.
Sin
embargo me ducho, me visto y me maquillo para él. Si, he faltado a
mi palabra y sucumbiendo a la tentación le he pedido a mi padre que
nos reserve una mesa. Voy a despedirme a lo grande. Las chicas me han
echado la bronca y han estado tentadas de negarse a ir, pero es
difícil resistirse a un privilegio de ese tipo porque por supuesto
no vamos a pagar.
Están
organizados como siempre, mi padre en la sala recepcionando clientes
y Nacho en el pase. Son un equipo que funciona perfectamente. No paso
a saludarle, sabe que estoy aquí. Junto a la cocina hay una mesa
redonda que nunca se reserva porque su ubicación es comprometida; es
la de la familia y amigos que vienen de visita.
Siento
su mirada. Se que es un error, que este tipo de situaciones no le
gustan y que la final voy a terminar poniéndome en evidencia,
haciendo el ridículo, porque si en algo es un experto Nacho es en
dominar sus emociones. ¡Cuánto me odio a mi misma por ser tan débil
y necesitarle!.
La
cena me entretiene porque Carmen nos ha anunciado que se casa, que
tras muchos años de relación, llevan juntos desde pequeños, se
casa con el amor de su vida. Brindamos, reímos, volvemos a brindar,
que bien me sienta el vino como siga en este estado voy a terminar
borracha perdida, y consigo serenarme.
Cuando
menos lo esperaba el calor de su mano en mi espalda me recorrió
entera. Me besó en los labios y me supo a poco. Con chaquetilla
vaquera, joggers negros y aspecto de recién salido de la ducha.
Saludó al resto de comensales .
-
Estábamos hablando de ir a Del Diego a tomar unas copas – Alicia
no iba desaprovechar la ocasión- Estamos celebrando que se nos casa
Carmen- ¿Para qué habla tanto? - ¿Te apetece venir? - La pregunta
quedó en el aire porque en ese momento llegó mi padre con una
botella de Gramona y copas para todas sumándose así a la
celebración. La situación pasó de ser incomoda a familiar.
-
¿Que os pasa?- Preguntó Nuria – Se podía cortar el aire con un
cuchillo.
Sin
molestarme en contestar me levanté y fui tras él. Entré en la
cocina tal y como mi padre me enseñó, saludando y pidiendo
disculpas por la intromisión.
-
¿Pasa algo?
-
¿Puedes acompañarme un momento? - Le sonreí intentando aparentar
una seguridad que en ese momento no sentía.
-
No, estoy trabajando – Joder, que borde es cuando quiere.
-
Como quieras- Me acerqué a él y le besé sin importarme que diez
pares de ojos nos observaran sin disimulo. Se tensó de inmediato e
incapaz de rechazarme me empujó hacia afuera de la cocina.
-
¿A qué juegas? - Gruñó.
-
Ya me has castigado bastante ¿no?
-
No te estoy castigando – Se defendió sorprendido
-
¿Y por qué no contestas a mis mensajes?
-
¿porque no tenia batería? - Se burló – Cuando he encontrado el
cargador te he llamado y tu también estas desconectada. -
Imposible, lo había mirado mil veces. Le miré desafiante. - ¿Qué
te pasa? - Sentí como la emoción y la rabia me podían y me
llenaban los ojos de lagrimas. No voy a llorar...no voy a
llorar...no voy a llorar...
-
¿Estamos bien Nacho?- Acerté a preguntar perdiendo así una
maravillosa ocasión para estar callada. Sus labios se curvaron en
un intento de sonrisa y en ese momento le reclamaron en la cocina.
Salvado por la campana. No necesito su respuesta para saber que nada
esta bien. Yo no estoy bien por lo que todo lo que me rodea tampoco.
Antes
de nada comprobé mi teléfono y estaba encendido pero tenía
activado el modo avión. En ese momento recordé que lo activé para que se
cargara mas rápido mientras me preparaba para salir, después
olvidé desactivarlo. Enseguida llegaron los mensajes:
Hola
nena
Perdona
por no haberte contestado, no tenia batería y no encontraba el
cargador.
18:15
Llámame
cuando te conectes
20:05
Y entre un mensaje y otro dos
llamadas perdidas. "Estas cosas pasan" me dije a mi misma
respirando profundamente e intentando alejar de mi el sentimiento de
pérdida que me envolvía.
Toda la tarde comiéndome la cabeza,
pensando lo peor de él, culpándolo de todo, dejando que el despecho
dominara mis pensamientos...
- ¿Nos vas a contar qué te pasa?
Intenté reírme del malentendido
para quitarle importancia.
- Si es que eres una peliculera –
Dijo Carmen – Y seguro qué has montado una escenita en plan reina
del melodrama en la cocina...
- No – corté- Pero casi.
- Tenéis que solucionarlo, no
podéis estar así.
Mira que lista, eso ya lo se. ¿Pero
qué es lo que hay que solucionar? Todo estaba bien hasta que dejó
de estarlo.
- No quiero hablar – Les dediqué
una sonrisa cínica.
- ¡Cobarde!- Me encogí de
hombros.
Al final Ali impuso su criterio y
terminamos en Del Diego bebiendo un Cosmopolitan tras otro, que
pijas nos habíamos vuelto.
Sea
lo que sea que esta pasando me rindo, ven a buscarme por favor, no
puedo más con esta situación. Te quiero.
0:15
Me
encanta ese bar, no soy muy de cócteles, pero me fascina ese aire
neoyorquino y el ambiente cosmopolita. Normalmente es una misión
imposible pero ese día conseguimos una mesa.
No se de donde salieron ni cuanto tiempo llevaban allí pero cuando quise darme cuenta Nacho estaba de pie junto a la barra con una rubia pequeñita colgando de su cuello. No me había visto y juntos salieron del local hablándose y al oído y sin dejar de reír. Me bebí de golpe el cosmo que estaba tomando y pedí otro para amenizar la espera. El bar estaba lleno de gente y yo seguía ahí esperando sin saber qué pensar. Ninguna de las chicas dijo nada aunque todas lo habían visto. Nadie me miraba, pero yo sentía que todos estaban pendientes de mi. Compadeciéndose. Esperé cerca de un cuarto de hora inmóvil, ajena, fuera de mi, como si hubiera hecho un viaje astral y mi consciencia hubiera abandonado mi cuerpo para mostrarme lo ridícula y patética que soy.
No se de donde salieron ni cuanto tiempo llevaban allí pero cuando quise darme cuenta Nacho estaba de pie junto a la barra con una rubia pequeñita colgando de su cuello. No me había visto y juntos salieron del local hablándose y al oído y sin dejar de reír. Me bebí de golpe el cosmo que estaba tomando y pedí otro para amenizar la espera. El bar estaba lleno de gente y yo seguía ahí esperando sin saber qué pensar. Ninguna de las chicas dijo nada aunque todas lo habían visto. Nadie me miraba, pero yo sentía que todos estaban pendientes de mi. Compadeciéndose. Esperé cerca de un cuarto de hora inmóvil, ajena, fuera de mi, como si hubiera hecho un viaje astral y mi consciencia hubiera abandonado mi cuerpo para mostrarme lo ridícula y patética que soy.
Mi
lado sensato me aconsejaba ser prudente y esperar porque todo tendría
una explicación lógica; mi lado irracional y salvaje animado por
los excesos del alcohol impuso su criterio y fui a su encuentro.
Llegué a la calle justo cuando la rubia con un mohín coqueto y
rodeada de su grupo de amigas le rogaba encarecidamente que acudiera
con ella a algún sitio. Ya no quedaba ni el recuerdo de mi lado
racional.
Ellas
no me vieron, pero Nacho debió de sentirme a su espalda porque se
giró para mirar y constatar mi presencia. Volvieron a abrazarse para
despedirse y se dieron muchos besos, pequeñitos, cortitos, en la mejilla y en los labios. Imagino que la expresión de mi
cara no era amistosa. Una vez la rubia se hubo marchado riéndose y
dando saltitos con su clan nos quedamos los dos solos uno frente al
otro pero a miles de kilómetros de distancia. Le rogué a mi lado
racional que tomara el mando, que mantuviera lejos de mi los celos,
pero...
-
No te atrevas a tocarme... - susurré hiriente cuando se acercó a mi
con intención de cogerme de la cintura.
-
¿Qué te pasa?- ¿Que que me pasa? ¿Que qué me pasa? Pero Cómo
puede ser tan torpe?- ¿Qué qué me pasa?- Repetí. El auto control
desaparecido - ¿Y a ti qué te parece? Levanto la vista y te veo
abrazado a una rubia enana.
-
A ella déjala en paz, es conmigo con quien estas enfadada- ¡Lo que
faltaba, que la defienda!
-
No me he metido con ella, solo he constatado la realidad – Contesté insolente. Movió
la cabeza irritado sin dar crédito a lo que estaba oyendo- Pero si
tanto te molesta lo retiro- Me burlé.
-
Natalia – Susurro frotándose la cara, ya había conseguido
desquiciarle, ahora estábamos en igualdad de condiciones.
-
¡Y una mierda!- ole...ole...y ole - ¿pero tu de qué vas?
Me
marcho el lunes, ¿no podías esperar?
-
¿Esperar a qué? Creo que estas sacando conclusiones precipitadas...
-
Claro, seguramente, como siempre. Contigo todo tiene siempre una
explicación. Hablas, y hablas, bla...bla...bla...y me envuelves.
-
¿Estas así por ella?- No entró a la provocación- Dime que son
celos.
-
¿Cuántas mas hay?- Pues si eran celos.
-
¿Perdón?- Parecía sorprendido.
-
¡Oh venga, no te hagas el ofendido!
-
Vayámonos, te llevo a casa. - Me cogió del brazo y tiró de mi.
-
¡Suéltame!- Grité.
-
¿Pero qué coño te pasa?- Gritó
-
¡Nada, no me pasa nada!
-
¡Es mi hermana! - Aclaró intentando tranquilizarse.
-
¡Me da igual! Puede ser quien tu quieras que sea.
-
¿No me crees?
-
Te he dicho que me da igual, me es indiferente.- Grite de nuevo.
-
Ese es el problema – Pasó al ataque – Que no crees ni una
palabra de lo que te digo porque no es lo que quieres creer. - Forcé
una carcajada histriónica- ¿Pero todo esto a que viene? - Levantó
las palmas al aire.
-
¡Viene a que eres un puto deficiente emocional!
-
Y tu una niñata caprichosa acostumbrada a pasar por la vida de
puntillas para poder vivir en su maravillosa burbuja llena de
purpurina y florecitas de colores. Vives
en un cuento de hadas.
-
Perdoname señor atormentado por querer ser feliz.
-
Entérate princesa, los cuentos de hadas no existen.
-
Vayámonos a casa – Insistió más calmado.- Por favor.
-
No quiero ir contigo a ningún sitio- Desprecié.
Paré
un taxi, subí y me marche de allí llorando, él no me lo impidió.
Mi
lado irracional se retiró a dormir la mona, entonces apareció mi
lado racional para decirme que acababa de cometer un error garrafal.