Sin
duda hablar con mi madre resulto infinitamente más fácil, y sobre
todo seguro. Mi madre no tiene segundas intenciones, ni dobleces. Es
noble. Saqué el tema de conversación mientras comíamos su
maravillosa lasaña de verduras, estábamos solas en casa.
-
Así que estáis juntos desde navidad. - Parecía sorprendida
-
Es complicado, pero se puede decir que si, que ahí empezó todo –
No pudo ser en otro momento Nacho y yo llevábamos mucho tiempo sin
vernos.
-
¿Y fue un flechazo? - Pregunta ingenuamente.
-
Para mí si, bueno, más o menos – Quise matizar- Llevaba mucho
tiempo sin verle, no le recordaba así, no se, supongo que le miré
de otra manera.
-
Pues que bien.
-
¿Pues qué bien? ¿Es una frase hecha o realmente te lo parece? -
Pregunté cauta.
-
Bien, porque me parece bien.
-
Mamá...os he mentido
-
No es tan grave – Le quitó importancia- Esas cosas son normales,
yo no espero que vengas corriendo a contarme tu vida y tus emociones
cuando ni tan siquiera tu sabes qué te esta pasando. Ocúpate de
vivir, disfruta y olvídate de todo lo demás.
-
Pues a papá no se lo parece.
-
Ya sabes que le gusta tenerlo todo bajo control. - Le resumí la
conversación que mantuvimos – Ni caso- Dijo pelándome una
manzana – Adora a Nacho y a ti qué decir, eres su niña...y ya le
conoces, ahora mismo ve a Nacho como a un rival. Se le pasará la
rabieta.
- ¿Nacho
te hace feliz?
-
Si – contesté tímidamente- pero tengo miedo
-
¿A que no salga bien? - Se adelantó- Tampoco pasaría nada –
Encogió los hombros para quitarle importancia – Hay que besar
muchas ranas para encontrar el príncipe ¿no?- Su comentario me
hizo reír y aligeró el ambiente.
Después
del alivio inicial que supuso contárselo a mis padres no puedo
decir que me sienta mejor. No me he quitado un peso de encima al
contrario, ahora ahora hay más miembros en esta ecuación y una
única incógnita por despejar. A pesar de mi desconfianza inicial
Nacho volvió a conseguir que fuéramos dos,, solo dos. Hicimos de
su casa nuestro refugio, una fortaleza, nuestro lugar de encuentro.
Modificó sus horarios y días libres para pasar más tiempo juntos.
Nuestra calma solo se rompía por mis miedos e inseguridades que
aunque intentaba disimular terminaban aflorando.
A
pesar de sus intentos Nacho no había conseguido que me quedara a
dormir ni una sola noche, y si al principio le pareció un gesto
pueril y le hizo gracia, ahora le sacaba de sus casillas.
-
De verdad que me vas a matar Natalia, son las tres de la mañana –
Se quejó.
-
Calla y duerme.
Lo
había intentado todo, razonar la situación, el chantaje sexual ,
el emocional... ahora lo suplicaba.
-
Nacho – Le di un beso y él aprovechó la situación para ir un
poco más lejos – Tengo que irme.
-
No, no tienes por qué.
-
Ya lo henos hablado.
-
Y sigo sin entenderlo.
¿De
verdad crees que tus padres van a preocuparse porque no duermas en
casa? ¿Crees qué no saben donde estas y con quién?
Joder
nena...no te entiendo.
-
¿Y qué quieres que haga?
-
Desnudarte y volver a la cama. Estoy cansado.
-
Pues descansa, no te he pedido que me acompañes- Se estaba poniendo
un pantalón de chándal y una sudadera. - Vuelve a la cama Nacho.
-
Ya no me apetece- Contestó enfurruñado- Vamos, te llevo a casa
para que "papá Leo" se quede tranquilo.
-
Esto no tiene nada que ver con mi padre
-
¿Ah no? - Sonrió burlón – Entonces es mucho más preocupante,
no te quedas porque no quieres. ¿Crees que tu padre piensa que soy
un mojigato y no te he puesto la mano encima? - Volvió al ataque
-
Déjame hacer las cosas a mi manera.
Se
frotó la cara con ambas manos, es un gesto que hace cuando esta
cansado.
-
Si te dejara hacer las cosas a tu manera aun estaríamos en la
casilla de salida. - Me abrazo.
-
Te odio – Le dije cuando me beso el pelo.
-
Pues anda que yo a ti... -Susurró – Llévate el coche y pon un
mensaje cuando llegues.
Supongo
que no quedándome a dormir estaba evitando tener que dar
explicaciones cuando al día siguiente apareciera por mi casa. No
fui consciente del hueco que esa actitud estaba abriendo entre
nosotros. Estaba convencida de hacer lo correcto aunque mis amigas
me dijeran lo contrario, que era una actitud ridícula y que Nacho
estaba teniendo mucha paciencia.
-
Es que no entiendo como no te has instalado en su casa . - Decía
Alicia, habíamos quedado a a comer en un restaurante hindú muy de
moda en la ciudad.
-
No me lo ha pedido – Aclaré. Se rieron jocosas
-
Si te niegas a quedarte a dormir ¿cómo va a pedirte que vivas con
él estos días? - Dijo Nuria
-
Pero ¿por qué lo haces? - Insistieron- ¿De verdad que piensas que
tu padre cree que eres casta y pura con veintisiete años?
-
¡Qué no es eso!
-
¿Pues qué es?, explicánoslo porque no lo entendemos.
-
Bueno, da igual – Me sentía acorralada porque en realidad no
podía explicarles el por qué.
-
Natalia, has follado con él delante de sus narices ¿y te da
vergüenza que sepan que has pasado la noche en su casa?
-
Necesito tiempo- Fue lo primero que se me ocurrió- no me presionéis
vosotras también. Dejad que haga las cosa a mi manera ¿Tanto os
cuesta? - No se si el papel de víctima iba a dar resultado.
-
¿Nacho te presiona? - Preguntó Nuria
-
Continuamente. Me lleva al límite y termina saliiéndose con la
suya.
-
¿En todo? - pregunta Alicia con picardía – Cuenta...cuenta.
-
Necesitas echar un polvo- la corté- o dos.
-
Si es que llevo una temporada muy mala con el fin de curso- Nos
reímos divertidas.
-
Mi hermano me ha invitado a una cena en su casa – Confesé
pensativa.
-
A ese si que me lo comía yo enterito – Dijo Alicia – Es una
pena que aun no se haya dado cuenta de que soy la mujer de su vida.
¿Nacho también va a la cena?
-
Llegará más tarde
-
¡Cena de parejitas, que moñas!
-
No es una cena de parejas – Aclaré- Es una reunión de amigos.
-
Claro- Concluyó Nuria- Así es más fácil justificar tu presencia
¿no? ¿es eso lo que te preocupa?
-
No me psicoanalices – Es psicóloga clínica, habitualmente
trabaja con niños.
-
Esta valorando la posibilidad de no ir- Le explico a Alicia – Y no
te psicoanalizo, te conozco como a la palma de mi mano, y se que
estas molesta porque piensas que te han invitado a la cena por ser
la novia de Nacho.
-
No soy la novia de Nacho.
-
Ah ¿no? Lo que tu digas.
-
Es la primera vez que me incluye en sus planes.
-
¡Qué pesadita eres mona! ¿y tu, le incluyes en los tuyos? - Me
atacó- Ni siquiera le has dicho que estas con su mejor amigo.
-
Ya lo sabrá.
-
Pero no porque tu se lo hayas dicho, y siempre sabrá lo que Nacho
haya querido contarle.
-
¿Por qué tengo que contarle mi vida a todo el mundo? - Protesté
molesta.
-
¿Y por qué pretendes que todo el mundo te cuente la suya? - Me
contestó igual de molesta.
-
No es todo el mundo – Intervino Alicia conciliadora, parecía que
habían invertido los papeles - Es tu hermano.
-
Estas muerta de miedo- Continuó Nuria- Mientras no te quites la
máscara seras siempre hermana de, o novia de. Eres una mujer
preciosa, inteligente, valiente...
-
Con un culo espectacular – Añadió Alicia – Nacho ¿es más de
culos o de tetas? - Ambas la miramos convencidas de que era una
marciana – No discutáis.- Comenzó a reír abiertamente - ¿Qué?
- Insistió señalándose la delantera.
-
¡Y yo que se! - Y las tres nos reímos - ¡Estas como una cabra!
-
Ya, pero os estáis riendo.
Quizá
Nuria tenga razón y ha llegado el momento de hacer las paces
conmigo misma, de vencer complejos, de ocupar mi puesto y no pasar
de puntillas por miedo a molestar.