10 de septiembre de 2015

La chica del club de golf (18.1)

La Chica del clujb de golf (18)

Esa noche no hubo llamada de teléfono, ni mensajes juguetones. Yo le envié la propuesta por mail, y sin confirmar si lo había leído o no acudí a la reunión. Cuando llegué al restaurante mi padre y Nacho ya me esperaban en el salón privado y antes de entrar me detuve a observarlos desde la escalera, conversaban fluidamente y Nacho tomaba notas en un bloc, sobre la mesa un ipad imagino que con la propuesta. Respiré profundamente hasta tres veces seguidas para recuperar el control y entré pisando fuerte dando los buenos días con una sonrisa inmensa en los labios. No tenía nada que temer solo son mi padre y Nacho ¿solo? No, eran los dos hombres de mi vida.
- ¡Qué guapa estas hija mía!- Dijo mi padre dándome un abrazo- ¡Qué ganas tenia de tenerte de vuelta!- Me invitó a sentarme a su lado- Precisamente le estaba comentando a Nacho que puedes utilizar todo esto de la colaboración para pedir que te trasladen a la península.- La primera en la frente, busqué la mirada cómplice de Nacho pero no la encontré, supongo que se había reiniciado a modo "hosco y huraño" que nada tiene que ver con el que yo conozco y no se inmutó ante la sugerencia de mi padre. Seguía enfadado.
Aunque en principio mi padre dijera que el peso de la negociación lo llevaría Nacho a la hora de la verdad fue el mismo quien tomó la iniciativa. La propuesta les había gustado, la verdad es que les presentábamos un proyecto a su medida, y muy bien remunerado porque en la Compañía estaban muy interesado en contar con sus servicios. Finalmente concretamos que las labores de asesoría las iba a llevar Nacho pero sería la imagen de mi padre la que comercializarían, por eso en su respuesta presentan a Nacho como principal colaborador sugiriendo que desde ese momento en adelante todas las negociaciones entre ambas empresas pasarían por sus manos revelándome a mí de la intermediación.
- Es eso lo que quieres ¿no? Mantenerte al margen.-En ese momento cualquier cosa que me distanciara de Nacho me parecía una mala idea porque tenía la impresión de que nuestra relación había entrado en una nueva fase, en modo desconexión, o no, a lo mejor es que solo le siento distante porque esta enfadado. Sonó la alarma de su teléfono y recogió sus cosas dando la reunión por terminada, nuestras miradas se cruzaron un instante y sentí su sonrisa burlona cuando al pasar a nuestro lado comentó dirigiéndose a mi padre:
- Leo, creo que Natalia tiene algo que contarte y no sabe cómo.- Cerré los ojos con fuerza, acababa de cumplir su amenaza demostrándome que con él no se juega. Quise gritarle que no tenía derecho, que debía respetar mis tiempos y mis decisiones. Maldije en silencio y me acordé de toda su familia especialmente de su madre.
- Papá – Comencé dubitativa disimulando mi enfado.
- Es un buen chico- Me sonreía- Un pelín complicado.
- ¿Desde cuando lo sabes?
- Desde el principio. Fue en Navidad ¿verdad?
- ¿Y qué te parece?- se encogió de hombros.
- ¿Quieres la verdad?
- Papá
- Preferiría que fuera cualquier otro.- Me cogió la mano- No quiero caer en el tópico machista de "viene a llevarse a mi niña" porque estamos en el siglo XXI y además, hace tiempo que eres grande y tomas tus propias decisiones, doy por supuesto que no necesitas permiso para vivir tu vida a tu manera con quien desees. Es "raro" porque Nacho es mi "otro hijo" pero bueno, la química que hay entre los dos está ahí.
- ¿Tan evidente fue?- Rió relajado
- Saltaban chispas – Se me hace raro hablar con mi padre de mi relación con Nacho.- ¿Porqué no querías contárnoslo?
- Por si no te parecía bien. Soy muy consciente de todas esas implicaciones, de que no somos solo nosotros dos.
- No te confundas, voy a intentar que mi relación con Nacho no cambie, tendría que ser un caso extremo que me obligara a intervenir. De aquí en adelante lo que pase es cosa vuestra. No vuelvas a mentirme, y a mamá tampoco, no se lo merece
- Lo siento.
- Ya sabes qué te toca.
- Si , buscaré el momento para hablar con mamá.
- ¿Te pasa algo? Te noto triste. - No iba a contestar, no me apetece nada seguir con esta conversación. Es mi padre y no voy a compartir con él ni mis miedos, ni mis inquietudes en lo que a Nacho se refiere.
Me siento traicionada, dolida y muy enfadada con él, y conmigo misma también, porque en el fondo me da igual lo que haya hecho le deseo por encima de todo. Me asusta sentirme tan perdida y a la vez ver que Nacho lo tiene todo tan claro. A veces parece tener muy claro lo que viene a continuación mientras yo sigo inmersa en un remolino de emociones muchas de ellas contrarias. Salgo a la calle de manera apresurada, sin despedirme de nadie. No se si de manera consciente me ha manipulado, ha impuesto el ritmo obligándome a respetar "sus tiempos" y "sus reglas". Una vez más estoy huyendo cuando lo que en realidad lo que necesito es enfrentarme a él, plantarle cara y no dejarle disfrutar de su victoria. Pero ese sentimiento enseguida dio paso a la decepción que supuso que él no estuviera esperándome. Y encima llueve otra vez ¡Mierda de primavera! Y en medio de tanta rabia y frustración el móvil que llevo en la mano me avisa de que acabo de recibir un mensaje.
" Quédate donde estas, no te muevas"
Encima poniéndose chulito y dando órdenes, lo que faltaba. Continuo caminando a paso rápido ignorando el mensaje.
" ¿Me estas ignorando?"
Si lo sabe es porque me esta viendo. Giro sobre mis pasos y me vuelvo sin mirar chocando contra la persona que caminaba detrás de mi.
- Ten cuidado – Me susurra mientras me abraza.- Antes de que te pongas hecha una furia escúchame – Y suavemente me empuja hacia una cafetería donde nos protegemos de la lluvia. - Estoy tan contenta que tengo que recordarme a mi misma el motivo por el que debo estar enfadada.- No me quedó otra salida, llevaba un buen rato lanzando indirectas. Luego mientras estudiàbamos la propuesta me lo ha preguntado directamente. No podía permitir que hicieras el ridículo disimulando y mintiendo. No he sabido reaccionar de otra manera, lo siento.
- Pensé que me habías traicionado – Me quejo triste. Le conté como había transcurrido la conversación con mi padre. - ¿Y ahora qué? - Pregunté mirándole a los ojos. 
- Pues ahora tenemos que volver al trabajo.- Volvimos la restaurante caminando cogidos de la mano.
- Alégrate, soy yo quien trabaja con él.
- Tengo que hablar con mi madre.
- Claro, pero tu madre es infinitamente más fácil
- ¿Me recoges a las cuatro? - Dice después de besarme fugazmente en los labios y darme las llaves de su coche.
Y envuelta en su olor y su presencia conduzco camino de mi casa a preparar el informe y a enfrentarme a mi madre. La suave voz de "Luz" cantando "Eres tu" me acompaña poniendo música y versos a mis sentimientos. Y una vez más todo lo que no fuéramos Nacho y yo dejó de tener importancia.