11 de diciembre de 2017
La Chica del Club de Golf (38)
Cuando acabaron las celebraciones y con la atención puesta en mi particular cuenta regresiva (en unos días debería volver a Lanzarote) comenzó nuestra vida en común. Quise hacer de su casa la nuestra, y cambié algunas cosas para que se notara que yo también vivía allí, o viviría en un futuro no muy lejano. Y en esas estaba buscando complementos en una conocida tienda de decoración cuando la vi ¡Con lo grande que es la ciudad y la de habitantes que tiene y tengo que encontrarme con ella en este preciso momento! Mónica. Con la cara lavada y sin tacones no parecía tan llamativa, aunque con vaqueros y camiseta seguía teniendo algo magnético y salvaje. Me acerqué a saludar y ella, aunque sorprendida, pareció alegrarse. un poquito de charla trivial y cuando pensé que nos despediríamos...
- ¿Te apetece un café?
¿Realmente me apetecía tomar café con ella? Si ya está, no tenemos mucho más que decirnos.
- Tengo que pedirte disculpas - Me dijo colocando su mano sobre la mía - Me comporté como una...no se, debiste pensar que soy una zorra. Y con razón.
Lo siento. Ya se que es muy manido, pero no suelo ser así. Creo que me puse celosa sin motivo porque Nacho y yo nunca tuvimos una relación. Ni siquiera éramos amigos - Buscó mis ojos - Los dos tuvimos muy claro que buscábamos en el otro y no hubo más.Tu le conoces más y mejor que yo porque a mi Nacho solo me mostró lo que quiso que yo viera de él sin más intimidad que el propio acto. Nunca se quedó a dormir, creo que eso lo resume todo.
Quiso que cambiáramos de tema porque no quería incomodarme hablando de su "no" relación con mi marido, pero necesitaba explicarse para que no hubiera malentendidos ni flotara en el ambiente si en el futuro volvíamos a coincidir. Me confesó que yo le caía bien, y que le gustó la serenidad y elegancia con la que manejé la situación. Hasta ese momento no tenía ningún tipo de opinión formada sobre ella porque me era bastante indiferente la verdad, pero me cayó bien. Mucho mejor que su hermana. Congeniamos.
La conversación continuó, en realidad habló ella mucho más que yo. Es médico. Pasó la mayor parte de su vida estudiando y atada a una relación, tuvo novio desde muy jovencita, que había ido muriendo poco a poco y a la que ninguno de los dos supo o quiso poner fin. A punto estuvo de casarse, y en el último momento con un pie en el altar cambió de opinión porque quería creer que la vida guardaba para ella otro tipo de experiencias. Así que la cosa tuvo el peor final de los posibles con ambas familias involucradas y en pie de guerra.
- Me ha caído genial - Le comenté a Nacho sentándome sobre la encimera de la cocina donde él estaba haciendo café - ¿No dices nada?
- ¿Es una pregunta trampa? - Preguntó cauteloso.
- No - Y alargué la vocal todo lo que pude para quitarle importancia, él se encogió de hombros mostrando indiferencia.
- Es maja - Insistí
- Claro, querida - Me contestó burlón colocándose entre mis piernas y llevando sus manos a mis caderas para acercar mi cuerpo al suyo . De fondo Bruce Springteen cantaba lo duro que es vivir en no se que sitio - ¿Qué pensabas? A mi no me gusta cualquiera.
- Eres un presumido.
- Calla y dame un beso que tengo que contarte una cosa.
- He estado hablando con mi abogado - Bien, es hora de ponernos serios.
- ¿Te apetece un café?
¿Realmente me apetecía tomar café con ella? Si ya está, no tenemos mucho más que decirnos.
- Tengo que pedirte disculpas - Me dijo colocando su mano sobre la mía - Me comporté como una...no se, debiste pensar que soy una zorra. Y con razón.
Lo siento. Ya se que es muy manido, pero no suelo ser así. Creo que me puse celosa sin motivo porque Nacho y yo nunca tuvimos una relación. Ni siquiera éramos amigos - Buscó mis ojos - Los dos tuvimos muy claro que buscábamos en el otro y no hubo más.Tu le conoces más y mejor que yo porque a mi Nacho solo me mostró lo que quiso que yo viera de él sin más intimidad que el propio acto. Nunca se quedó a dormir, creo que eso lo resume todo.
Quiso que cambiáramos de tema porque no quería incomodarme hablando de su "no" relación con mi marido, pero necesitaba explicarse para que no hubiera malentendidos ni flotara en el ambiente si en el futuro volvíamos a coincidir. Me confesó que yo le caía bien, y que le gustó la serenidad y elegancia con la que manejé la situación. Hasta ese momento no tenía ningún tipo de opinión formada sobre ella porque me era bastante indiferente la verdad, pero me cayó bien. Mucho mejor que su hermana. Congeniamos.
La conversación continuó, en realidad habló ella mucho más que yo. Es médico. Pasó la mayor parte de su vida estudiando y atada a una relación, tuvo novio desde muy jovencita, que había ido muriendo poco a poco y a la que ninguno de los dos supo o quiso poner fin. A punto estuvo de casarse, y en el último momento con un pie en el altar cambió de opinión porque quería creer que la vida guardaba para ella otro tipo de experiencias. Así que la cosa tuvo el peor final de los posibles con ambas familias involucradas y en pie de guerra.
- Me ha caído genial - Le comenté a Nacho sentándome sobre la encimera de la cocina donde él estaba haciendo café - ¿No dices nada?
- ¿Es una pregunta trampa? - Preguntó cauteloso.
- No - Y alargué la vocal todo lo que pude para quitarle importancia, él se encogió de hombros mostrando indiferencia.
- Es maja - Insistí
- Claro, querida - Me contestó burlón colocándose entre mis piernas y llevando sus manos a mis caderas para acercar mi cuerpo al suyo . De fondo Bruce Springteen cantaba lo duro que es vivir en no se que sitio - ¿Qué pensabas? A mi no me gusta cualquiera.
- Eres un presumido.
- Calla y dame un beso que tengo que contarte una cosa.
- He estado hablando con mi abogado - Bien, es hora de ponernos serios.
- ¿Algún problema?
- No, no - Pausa meditativa, no sabe como continuar. - Es solo que me ha recomendado que firmemos un contrato prematrimonial, en este caso postnupcial. ¿Sabes qué es? - No espera que le responda - Estas cosas no me gustan, nunca hemos hablado de ello y se que a ti no te preocupan...Si supone algún problema podemos dejarlo estar, a mi francamente me da lo mismo - Se que no tenía motivo, pero me sentí algo molesta y muy incómoda. - Su trabajo es protegerme legalmente - Mala elección e palabras o quizá yo estuviera muy susceptible
- No hacen falta explicaciones, lo entiendo. Además es normal.
- Soy socio de tu padre, y tu eres heredera directa suya y mía, pero a su vez también soy tu heredero...- Se sentía tan incómodo como yo.
- No pasa nada, Nacho, está bien, que hagan lo que sea necesario y correcto para ambas partes.
Además, yo quería proponerte que compartiéramos gastos...
- No es necesario - Me cortó - La casa no tiene hipoteca.
- Pero Nacho...
- No, Natalia...no me gusta hablar de dinero , entiendo que es necesario pero no, nosotros no.
- Entonces también entenderás que quiera participar de los gastos que ocasiona nuestra vida en común. Yo también vivo aquí, y no quiero que me mantengas - Tragó saliva irritado.
Cedió porque no tenía ganas de discutir y abrimos una cuenta online en un banco sostenible. Llegamos a un acuerdo económico y yo me sentí mucho mejor, él no, algo le rondaba la cabeza.
- Suéltalo ya - Dije sentándome a horcajadas sobre sus piernas - Me miró sin entender o haciéndose el desentendido - Dime que te pasa.
- Nata, el dinero destrozó mi familia, no quiero que eso nos pase.
No quiero que si llega el momento lo que hemos significado el uno para el otro se enturbie por dinero...
- Si llega ese momento - Hice hincapié´en el condicional y mirándole a los ojos - lo nuestro se enturbiará porque probablemente no nos soportemos y en mi caso el dinero tendrá poco que ver.
El documento que días después nos envió su abogado detallaba todos los bienes que poseía, algunos de ellos compartiendo titularidad con su hermana. Me perdí y firmé sin terminar de leerlo, aunque Nacho insistió que llegara hasta el final donde estaban las cláusulas que especificaban lo que me correspondería en caso de divorcio y detallando la existencia o no de hijos. Se me revolvió el estómago y me marché de casa para tomar distancia y hacerme a la idea. Estuve dando un paseo. No me esperaba eso. En realidad no se que esperaba. Cuando regresé algo más calmada pero igual de confundida, le encontré preparando la cena.
- ¿Podemos hablar?- Apagó el fuego y cogió una cerveza de la nevera y me dio a mi otra. Me miraba en silencio, se que estaba molesto por haberme ido de casa sin dar explicaciones dejándolo con la palabra en la boca. Yo también se ponerme desagradable.
- ¿Porqué trabajas? - Ladeó la cabeza mirándome sorprendido como si no hubiera entendido bien la pregunta o no la esperara - Quiero decir que no necesitas machacarte como llevas haciendo todos estos años.
- Me gusta lo que hago, me hace sentir bien y con la cabeza ocupada. Ocioso soy muy peligroso, ya lo sabes. Y vivo de mi sueldo, no soy mileurista precisamente, ya lo has visto.
- Pero Nacho...- Rompió el documento en pedazos, ¡hala, no hay peros que valgan! - ¿por qué los has roto?
- Te dije que si suponía un problema..
- No es un problema - Le corté levantando un poquito la voz - Es solo que me hubiera gustado enterarme por ti.
- ¿Ah, si? Y quién te lo está contando, el vecino del cuarto?
¿Cuánto ganas? - Le miré sorprendida - No me lo has dicho, y es probable que ganes más que yo, ocupas un puesto directivo.
- ¿Porqué me lo pones tan difícil? - Me quejé cada vez más irritada.
- ¿Porqué no dejas de dar rodeos y vas al meollo de la cuestión? Cuéntame que te preocupa y terminemos cuanto antes con este tema.
- Joder, Nacho ¿porqué eres siempre tan hermético? No tienes no idea de lo que me cuesta llegar hasta a ti.
- Pues a mi me parece que te has colado hasta lo más profundo de mi ser - Me abrazó rompiendo la distancia que habíamos impuesto - ¿Qué más quieres saber? - Susurró - eres lo mejor que me ha pasado nunca. Me complementas, eres capaz de sacar lo mejor de mi. También lo peor. - Me estremecí al sentir su contacto, sus labios recorriéndome el cuello - Ahora dirás que utilizo el sexo para escaparme. Y aunque me gustaría, porque discutir contigo me pone a cien, no lo voy a hacer. - Se separó bruscamente y yo sentí frío - No lo voy a hacer porque no quiero que pienses que te oculto algo.
- No me has hablado de tu padre.
- Mi padre - La sonrisa no le llegó a los ojos - Padecía un trastorno de la personalidad, era bipolar, diagnosticado y medicado. Aunque eso no lo he sabido hasta hace poco que me lo contó mi madre. Mejor así, estaba tan dolido que antes no la habría creído. No existe cura para ese tipo de trastorno, pero con un tratamiento eficaz pueden tener un mejor control de sus cambios de humor y síntomas relacionados. Mi padre dejó la medicación cuando se fue de casa y comenzó su particular caída libre. Supongo que los problemas le sobrepasaron. Por eso no hubo despedidas, la persona en la que se convirtió tenía poco que ver con el padre que yo conocí.
Eligieron contarnos que era un fracasado que por su mala praxis había arruinado a la familia antes que la verdad, que era un enfermo al que la vida pasó por encima. Cuidar las apariencias, el lema de mi familia.
- No me has hablado de tu padre.
- Mi padre - La sonrisa no le llegó a los ojos - Padecía un trastorno de la personalidad, era bipolar, diagnosticado y medicado. Aunque eso no lo he sabido hasta hace poco que me lo contó mi madre. Mejor así, estaba tan dolido que antes no la habría creído. No existe cura para ese tipo de trastorno, pero con un tratamiento eficaz pueden tener un mejor control de sus cambios de humor y síntomas relacionados. Mi padre dejó la medicación cuando se fue de casa y comenzó su particular caída libre. Supongo que los problemas le sobrepasaron. Por eso no hubo despedidas, la persona en la que se convirtió tenía poco que ver con el padre que yo conocí.
Eligieron contarnos que era un fracasado que por su mala praxis había arruinado a la familia antes que la verdad, que era un enfermo al que la vida pasó por encima. Cuidar las apariencias, el lema de mi familia.
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