16 de marzo de 2016

La chica del Club de Golf (32)

Aprendiendo a ser paciente. Es todo un proceso. Por eso soy tan mala surfista y trago tanta agua, porque no tengo paciencia para esperar la ola adecuada. Se trata de respirar y dejar que fluya, todo tiene un proceso. Hay que encontrar el equilibrio. Pero es que yo no soy una persona equilibrada, soy de todo o nada, blanco o negro, aunque haya una amplia escala de grises es un color muy aburrido. No voy a pensar, no; tomare las cosas según vengan...
No volvimos a hablar por teléfono pero nos intercambiábamos mensajes. Al principio eran de buenos días y una par de frases al ir a dormir. Ahora nos mensajeamos varias veces al día solo por el gusto de hacerlo, de tener noticias, de estar en contacto.

Por eso me sorprendió su llamada.
- Nacho – Un millón de mariposas despertaron de golpe y comenzaron a revolotear por mi estómago – Lo nuestro es no dejarnos dormir.
- Perdona ¿Dormías? - Con voz suave sin rastro de ironía – Es pronto.
- Mañana quiero madrugar para ir a hacer surf, es mi día libre.
- Acabo de llegar de la boda de mi hermana – Continuó – Estoy quitándome el disfraz.
- ¿Disfraz? - Me levanté y salí a la terraza.
- Chaqué
- Me habría encantado verte.
- Luego te envío una foto.
- ¿Ha ido todo bien?
- Pues no se...si...supongo
Me he portado bien y no me he peleado con nadie – Prosiguió. Me he sacado el palo de culo y he sido un encanto – Reí - Ni yo mismo me reconozco.
¿A ti te gustaría casarte así? - Cambió de tema.
- ¿Así cómo? - Las mariposas con su aleteo habían empujado a corazón hasta la garganta donde se había empeñado en golpear impidiéndome hablar con normalidad.
-En un escaparate.
- Soy hija de hippies, me van más las bodas intimas y románticas – Se rio - ¿Por qué?
- Mucho mejor - Ignoró mi pregunta- Me niego a pensar que algo así de frívolo sea el sueño de toda mujer.
- Era el sueño de tu hermana, y lo ha cumplido. 
¿Lo has pasado bien?
- Aunque reconozco que no esperaba divertirme, me duele la mandíbula de tanto sonreír, no ha estado mal.
Me llevé un par de Valiuns para tomármelos si me daban ganas de mandar a alguien a la mierda y así no arruinar la “gran boda”, ya sabes como soy, pero no me han hecho falta – Ambos reímos
Tus padres tenían razón, como siempre, era algo que tenía que hacer solo, sin nadie en quien escudarme. Ha sido sencillo, pero os he echado mucho de menos, sobre todo a ti.
- Nacho – con mucha cautela por miedo a romper la magia y que se replegara a su madriguera - ¿Has bebido?
- No – Volvió a reír – Si sobrio soy peligroso en esas situaciones imagínate con un par de copas de más totalmente desinhibido... No, soy un tipo educado y prudente que sabe comportarse como la situación requiere.
- Y con la boca muy sucia – Añadí divertida
- Shhhhh...eso sólo entre tu y yo- Ya estaba ahí de nuevo ese voz ronca y envolvente erizándome la piel. - Ya te he dicho que estoy raro...bueno, mas raro de lo habitual.
Te echo de menos, lo cual es absurdo porque no te he tenido a mi lado el tiempo suficiente para acostumbrarme a ti. En fin... sera que tanto derroche de amor me ha puesto tontorrón - Y a mi me ha dejado muda.
Te dejo dormir – Continuó de manera premeditada para no darme opción a replicar – Si ves que no puedes o tienes necesidad de oír mi voz, me llamas, yo duermo poco...ya lo sabes.

Al poco de colgar dos pitidos me anuncian la llegada de un mensaje, una foto suya con chaqué junto a su hermana vestida de novia y su madre. Elegantes, sonrientes y felices. Me alegro por ellos, se merecen la oportunidad de ser una familia con todo lo que significa.

¡Como para dormir! No podía parar quieta. Necesita hablar y como no tenía a nadie cerca lo hice conmigo misma, como las locas.
Me seduce, me enamora, caigo rendida a sus pies muerta de amor. No de cualquier amor, de AMOR así, con mayúsculas.
No tengo miedo, ni prisa, aunque le necesito tanto que duele. Se que pronto planearemos otra escapada porque nada tiene sentido si no estamos juntos. Si por un momento hasta creí que iba a pedirme matrimonio. No lo puedo evitar, esta en mi naturaleza, pero es que ha sido todo tan extraño y tan placentero...poder conversar de manera espontánea y relajada solo por el placer de compartir un momento importante.
La brisa nocturna me envuelve y me permito disfrutar de la oscuridad, de la noche silenciosa, de un cielo plagado de estrellas. Quiero pensar que en otro lugar a miles de kilómetros él también esta contemplando el mismo cielo poblado de estrellas porque tampoco puede dormir. ¡Que cursi me estoy volviendo!

¿Qué acababa de pasar?

No lo he soñado. Miré el teléfono confirmando haber recibido la llamada.
Me embargo una sensación de placentero bienestar y creo que me dormí sonriendo como una boba con el teléfono en la mano por si tenía necesidad de volver a escucharle para llenar el hueco de su ausencia.
Me desperté horas más tarde de lo que tenía planificado completamente relajada, aferrándome al recuerdo de la conversación pasada para así evitar que se perdiera en el olvido.
Remoloneé en la cama sin nada que hacer, desayuné en la terraza disfrutando de una preciosa mañana estival y finalmente opté por hacer vida de turista y bajé a la playa para disfrutar de una mañana de sol y chapuzones.

Por tu culpa me he perdido la pleamar y no puedo hacer surf; estoy pasando la mañana en la playa tomando el sol y...rellena tu los puntos suspensivos.

11:55

Me alegra saber que has dormido bien, a lo mejor esta noche no tienes tanta suerte.
12:15

¿Vas a colarte en mis sueños?
12:15

Mejor aun, voy a colarme en tu cama.
¿En que playa estas?
12:16

Le mande un mensaje con mi ubicación y una foto de mis pies dentro del agua y ya no recibí ningún mensaje de respuesta. No podía dejar de sonreír, todo era maravilloso, el sol, el mar, la arena de la playa, la vida...

¿Qué había cambiado? En realidad nada, todo estaba mas o menos igual, seguimos separados y con una conversación pendiente. Pero el hielo se había fundido y eso nos hacia estar muy cercanos.

- ¡Joder nena...en top less...me vas a matar

Me incorporé sobresaltada sin creer lo que estaba viendo, sentado frente a mí estaba Nacho y no me miraba a los ojos precisamente.
El corazón me dio un vuelco, todo mi cuerpo temblaba y un calor momentáneo e intenso subió de golpe hacia mi rostro. No sabia si vestirme si darle un abrazo, si reír o llorar o ambas cosas a la vez . Cuando le envié mi ubicación en lo último que pensaba era en verle aparecer, pero no le había dado tiempo...¡ya estaba aquí! ¡cuando comenzamos a mensajearnos esta mañana él ya estaba en la isla!
Fue él quien rompió la distancia y me sujetó la cara mientras se aproximaba para besarme. Uno, dos, tres...o a lo mejor fue un solo beso pero largo e intenso. El tiempo se detuvo y dejó de existir vida a nuestro alrededor.
- Nacho – susurré mirándole a los ojos, y esta vez si, ahí estaba la conexión. Entró limpiamente leyendo en mi interior.
Yo es que soy así, no lo puedo evitar; si estoy triste lloro, si estoy contenta, también lloro. Me secó las lagrimas con los pulgares de sus manos grandes y cálidas.
- Te dije que vendría... - Susurró
Le abracé escondiendo la cabeza entre el hueco de su cuello respirando su olor a hierba fresca y madera, y me sentí en casa.
- Escucha nena- intentaba deshacer el abrazo – deberías vestirte...o poner un poco de distancia. En fin- Hizo un mohín y sonrió con picardía – No soy de piedra y ya sabes lo que me pasa cuando te tengo cerca...
- Si estas raro, si – comenté burlona poniéndome el vestido - ¿Donde esta el Nacho mal hablado que tanto me pone?
- Me cago en la puta Natalia – Ahí estaba – No juegues – Se quejó- que me he jurado a mi mismo no ponerte la mano encima hasta que no haya quedado todo claro – Me reí observando como se sacudía la arena de los pantalones.
Vamos a la tasca aquella que me llevaste, la del guiso de pulpo- Tiro de mi para que me levantara dándome mientras tanto un repaso con la mirada – Te invito a comer.
- Te advierto que en estas fechas esta plagado de turistas.
- Mejor...cuanta mas gente, mejor.

Por el camino me fue contando que tenia decidido venir antes de marchar a Singapur y antes de que habláramos por teléfono, que pudo haber viajado antes, pero que consideró que estar un tiempo distanciados nos vendría bien. No había tenido dificultad en encontrarme porque yo misma le había enviado la ubicación.
Y llegando al coche salté para que me cogiera en brazos y le besé para que se callara.

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