Aprendiendo
a ser paciente. Es todo un proceso. Por eso soy tan mala surfista y
trago tanta agua, porque no tengo paciencia para esperar la ola
adecuada. Se trata de respirar y dejar que fluya, todo tiene un
proceso. Hay que encontrar el equilibrio. Pero es que yo no soy una
persona equilibrada, soy de todo o nada, blanco o negro, aunque haya
una amplia escala de grises es un color muy aburrido. No voy a
pensar, no; tomare las cosas según vengan...
No
volvimos a hablar por teléfono pero nos intercambiábamos mensajes.
Al principio eran de buenos días y una par de frases al ir a
dormir. Ahora nos mensajeamos varias veces al día solo por el gusto
de hacerlo, de tener noticias, de estar en contacto.
Por
eso me sorprendió su llamada.
- Nacho
– Un millón de mariposas despertaron de golpe y comenzaron a
revolotear por mi estómago – Lo nuestro es no dejarnos dormir.
- Perdona ¿Dormías? - Con voz suave
sin rastro de ironía – Es pronto.
- Mañana
quiero madrugar para ir a hacer surf, es mi día libre.
- Acabo
de llegar de la boda de mi hermana – Continuó – Estoy
quitándome el disfraz.
- ¿Disfraz? - Me levanté y salí a
la terraza.
- Chaqué
- Me
habría encantado verte.
- Luego
te envío una foto.
- ¿Ha
ido todo bien?
- Pues
no se...si...supongo
Me
he portado bien y no me he peleado con nadie – Prosiguió. Me he
sacado el palo de culo y he sido un encanto – Reí - Ni yo mismo
me reconozco.
¿A
ti te gustaría casarte así? - Cambió de tema.
- ¿Así
cómo? - Las mariposas con su aleteo habían empujado a corazón
hasta la garganta donde se había empeñado en golpear impidiéndome
hablar con normalidad.
-En
un escaparate.
- Soy
hija de hippies, me van más las bodas intimas y románticas – Se
rio - ¿Por qué?
- Mucho
mejor - Ignoró mi pregunta- Me niego a pensar que algo así de
frívolo sea el sueño de toda mujer.
- Era
el sueño de tu hermana, y lo ha cumplido.
¿Lo
has pasado bien?
- Aunque
reconozco que no esperaba divertirme, me duele la mandíbula de
tanto sonreír, no ha estado mal.
Me
llevé un par de Valiuns para tomármelos si me daban ganas de
mandar a alguien a la mierda y así no arruinar la “gran boda”,
ya sabes como soy, pero no me han hecho falta – Ambos reímos
Tus
padres tenían razón, como siempre, era algo que tenía que hacer
solo, sin nadie en quien escudarme. Ha sido sencillo, pero os he
echado mucho de menos, sobre todo a ti.
- Nacho
– con mucha cautela por miedo a romper la magia y que se replegara
a su madriguera - ¿Has bebido?
- No
– Volvió a reír – Si sobrio soy peligroso en esas situaciones
imagínate con un par de copas de más totalmente desinhibido... No,
soy un tipo educado y prudente que sabe comportarse como la
situación requiere.
- Y
con la boca muy sucia – Añadí divertida
- Shhhhh...eso sólo entre tu y yo-
Ya estaba ahí de nuevo ese voz ronca y envolvente erizándome la
piel. - Ya te he dicho que estoy raro...bueno, mas raro de lo
habitual.
Te
echo de menos, lo cual es absurdo porque no te he tenido a mi lado
el tiempo suficiente para acostumbrarme a ti. En fin... sera que
tanto derroche de amor me ha puesto tontorrón - Y a mi me ha
dejado muda.
Te
dejo dormir – Continuó de manera premeditada para no darme opción
a replicar – Si ves que no puedes o tienes necesidad de oír mi
voz, me llamas, yo duermo poco...ya lo sabes.
Al
poco de colgar dos pitidos me anuncian la llegada de un mensaje, una
foto suya con chaqué junto a su hermana vestida de novia y su madre.
Elegantes, sonrientes y felices. Me alegro por ellos, se merecen la
oportunidad de ser una familia con todo lo que significa.
¡Como
para dormir! No podía parar quieta. Necesita hablar y como no tenía
a nadie cerca lo hice conmigo misma, como las locas.
Me
seduce, me enamora, caigo rendida a sus pies muerta de amor. No de
cualquier amor, de AMOR así, con mayúsculas.
No
tengo miedo, ni prisa, aunque le necesito tanto que duele. Se que
pronto planearemos otra escapada porque nada tiene sentido si no
estamos juntos. Si por un momento hasta creí que iba a pedirme
matrimonio. No lo puedo evitar, esta en mi naturaleza, pero es que ha
sido todo tan extraño y tan placentero...poder conversar de manera
espontánea y relajada solo por el placer de compartir un momento
importante.
La
brisa nocturna me envuelve y me permito disfrutar de la oscuridad, de
la noche silenciosa, de un cielo plagado de estrellas. Quiero pensar
que en otro lugar a miles de kilómetros él también esta
contemplando el mismo cielo poblado de estrellas porque tampoco puede
dormir. ¡Que cursi me estoy volviendo!
¿Qué
acababa de pasar?
No
lo he soñado. Miré el teléfono confirmando haber recibido la
llamada.
Me
embargo una sensación de placentero bienestar y creo que me dormí
sonriendo como una boba con el teléfono en la mano por si tenía
necesidad de volver a escucharle para llenar el hueco de su ausencia.
Me
desperté horas más tarde de lo que tenía planificado completamente
relajada, aferrándome al recuerdo de la conversación pasada para
así evitar que se perdiera en el olvido.
Remoloneé
en la cama sin nada que hacer, desayuné en la terraza disfrutando de
una preciosa mañana estival y finalmente opté por hacer vida de
turista y bajé a la playa para disfrutar de una mañana de sol y
chapuzones.
Por tu culpa me he perdido la pleamar y no puedo hacer surf; estoy pasando la mañana en la playa tomando el sol y...rellena tu los puntos suspensivos.
11:55
Me alegra saber que has dormido bien, a lo mejor esta noche no tienes tanta suerte.
12:15
¿Vas a colarte en mis sueños?
12:15
Mejor aun, voy a colarme en tu cama.
¿En que playa estas?
12:16
Le
mande un mensaje con mi ubicación y una foto de mis pies dentro del
agua y ya no recibí ningún mensaje de respuesta. No podía dejar de
sonreír, todo era maravilloso, el sol, el mar, la arena de la playa,
la vida...
¿Qué
había cambiado? En realidad nada, todo estaba mas o menos igual,
seguimos separados y con una conversación pendiente. Pero el hielo
se había fundido y eso nos hacia estar muy cercanos.
- ¡Joder
nena...en top less...me vas a matar
Me
incorporé sobresaltada sin creer lo que estaba viendo, sentado
frente a mí estaba Nacho y no me miraba a los ojos precisamente.
El
corazón me dio un vuelco, todo mi cuerpo temblaba y un calor
momentáneo e intenso subió de golpe hacia mi rostro. No sabia si
vestirme si darle un abrazo, si reír o llorar o ambas cosas a la vez
. Cuando le envié mi ubicación en lo último que pensaba era en
verle aparecer, pero no le había dado tiempo...¡ya estaba aquí!
¡cuando comenzamos a mensajearnos esta mañana él ya estaba en la
isla!
Fue
él quien rompió la distancia y me sujetó la cara mientras se
aproximaba para besarme. Uno, dos, tres...o a lo mejor fue un solo
beso pero largo e intenso. El tiempo se detuvo y dejó de existir
vida a nuestro alrededor.
- Nacho
– susurré mirándole a los ojos, y esta vez si, ahí estaba la
conexión. Entró limpiamente leyendo en mi interior.
Yo
es que soy así, no lo puedo evitar; si estoy triste lloro, si estoy
contenta, también lloro. Me secó las lagrimas con los pulgares de
sus manos grandes y cálidas.
- Te
dije que vendría... - Susurró
Le
abracé escondiendo la cabeza entre el hueco de su cuello respirando
su olor a hierba fresca y madera, y me sentí en casa.
- Escucha
nena- intentaba deshacer el abrazo – deberías vestirte...o poner
un poco de distancia. En fin- Hizo un mohín y sonrió con picardía
– No soy de piedra y ya sabes lo que me pasa cuando te tengo
cerca...
- Si estas raro, si – comenté burlona poniéndome el vestido -
¿Donde esta el Nacho mal hablado que tanto me pone?
- Me
cago en la puta Natalia – Ahí estaba – No juegues – Se quejó-
que me he jurado a mi mismo no ponerte la mano encima hasta que no
haya quedado todo claro – Me reí observando como se sacudía la
arena de los pantalones.
Vamos
a la tasca aquella que me llevaste, la del guiso de pulpo- Tiro de
mi para que me levantara dándome mientras tanto un repaso con la
mirada – Te invito a comer.
- Te
advierto que en estas fechas esta plagado de turistas.
- Mejor...cuanta
mas gente, mejor.
Por
el camino me fue contando que tenia decidido venir antes de marchar a
Singapur y antes de que habláramos por teléfono, que pudo haber
viajado antes, pero que consideró que estar un tiempo distanciados
nos vendría bien. No había tenido dificultad en encontrarme porque
yo misma le había enviado la ubicación.
Y
llegando al coche salté para que me cogiera en brazos y le besé
para que se callara.
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