11 de marzo de 2016

La chica del club de golf (31)

Nacho:

Cuando el teléfono sonó de madrugada ya sabía que era ella. Le propongo una videoconferencia e inmediatamente recuerdo otra vez ciertamente mas placentera que la actual. Me pilla sonriendo. Al principio he tenido que fingir que estoy enfadado cuando en realidad estoy encantado de que por fin haya reaccionado.
Me duele lo que pasó, aun no lo entiendo. De haber sido capaz de decir “te quiero” todo habría sido distinto. Con esas dos palabras habría bastado, no se porqué me resulta tan difícil. En realidad no describen lo que siento por ella, se quedan pequeñas.
No quiero estar enfadado , no me gusta verla tan triste, los dos lo estamos pasando mal pero no puedo evitar disfrutar poniéndole las cosas difíciles.
Siempre he querido sentirme como ella me hace sentir: en calma, a pesar de ser un torbellino capaz de poner mi mundo del revés con tan solo un mensaje inocente.
Llevo dos semanas luchando conmigo mismo intentando restablecer mi equilibrio interno. No puedo ni debo reorganizar mi vida en torno a una única persona, aunque sea Natalia. No puedo desmoronarme si las cosas salen mal.
He vuelto a consulta y mi terapeuta ha tenido la feliz idea de jubilarse, en su lugar hay un tipo joven, algo mayor que yo, se llama Oscar. El muy gilipollas me ha dicho que tengo que quitar el freno y permitirme vivir. Que yo mismo me pongo limites, que a todo el mundo le asusta enamorarse, que solo tengo que dejarme llevar y sentir. Solo sentir.
El viejo no tenia ni puta idea, este tampoco y  encima es un moñas. No pienso volver. Que le den.


No hay comentarios:

Publicar un comentario