6 de noviembre de 2015
La Chica del club de golf (23)
Después de arrastrar mi pena por la ciudad, de recrearme en mi pesadumbre, pongo rumbo a casa de mis padres porque ya ha dejado de ser "mi casa", es la única decisión que mi victimismo me ha permitido tomar. Ahora mismo mi casa esta muy lejos. He estado tentada de adelantar el vuelo para marcharme cuanto antes, hacer una salida triunfal, como una diva de las películas clásicas dando ejemplo de orgullo y dignidad. Tengo tendencia natural al drama, soy así desde pequeñita. Si, estaba exagerando un poco, bueno mucho. Cierto que no es manera de enterarme de un suceso que afectó a mi familia hace tiempo, pero no es para tanto. Lo que ocurre, es que mi mente, trabajadora infatigable, ha ido más lejos y no para de dar vueltas preguntando qué otras cosas me habrán ocultado.
Esta claro que algo en mi actitud o en mi comportamiento incita a los demás, en este caso mis padres, a actuar así, pero no consigo saber qué es. Desde pequeña he ido a mi aire, tuve siempre muy claro a que quería dedicarme porque me fascinan los hoteles. Recuerdo que siempre decía que de mayor viviría en uno...Pero nunca me he desinteresado por lo que ocurría, ni por ninguno de ellos, al contrario son mi referente, mi punto de amarre, el lugar al que volver y cobijarme. Estoy muy orgullosa de ellos, sobre todo de mi padre que no se ha doblegado al sistema, que siempre ha sido coherente con su forma de pensar y vivir, que ha impuesto su talento a las modas y críticas, y a los críticos, sobre todo a ellos.
Vuelvo a casa porque es lo que tengo que hacer. Podría haberme refugiado en casa de las chicas, pero se muy bien que con muy buenas palabras y todo el cariño del mundo me habrían dado una patadita en el culo y mandado a casa. Siempre han sido más adultas que yo.
Necesito explicaciones y solo mis padres pueden darlas. ¿Y Nacho...?
A Nacho me lo encuentro al salir del ascensor sentado en las escaleras jugando con las llaves del coche. Esperándome con expresión sombría. El brillo de su mirada hace que sus ojos parezcan más oscuros. Me mira en silencio y yo tampoco hablo. Aprovecho que se apaga la luz de la escalera para sentarme a su lado rozando su cuerpo. En ese momento soy consciente de que estoy temblando. Daría mi posesión mas preciada por saber qué piensa.
- ¿Porqué no estas dentro?- Pregunto porque soy incapaz de estar callada. Los silencios me pueden, y eso que desde que estoy con él he aprendido mucho y hay momentos que hasta he llegado a sentirme cómoda. Esta claro que este no es uno de ellos.
- No tengo ganas de aguantar a nadie – Esa es la parte difícil de Nacho que yo no conozco - ¿Tengo qué pedirte disculpas por algo? - Continuó.
Niego con la cabeza incapaz de articular palabra, me duele tanta hostilidad por su parte ¿pero que esperaba? Había ignorado sus mensajes y probablemente también sus llamadas. Aunque no tengo nada que reprocharle, al contrario debería estar agradecida.
- ¿Pagaste mi postgrado?
- No. Lo pagó tu padre. - Frío, muy frío. Tenso.
- Con un dinero que le diste.
- Necesitaba dinero y se lo presté. Ni siquiera me lo pidió, y por supuesto no le pregunté a que iba a destinarlo. - Me hubiera gustado abrazarme a él o que me abrazara, sentir su calor, pero estaba tenso, y por primera vez en todo este tiempo supe que no iba a ser bien recibida.
- Pasa, te están esperando – Se puso en pié – Ya habrán llamado a todos los hospitales.
- ¿No entras conmigo?
- Me voy a casa. Nos vemos mañana – Dijo entrando en el ascensor e hiriéndome de muerte.
- He quedado con las chicas para despedirme - Intenté alargar la despedida.
- Muy bien - Eso fue todo. La puerta del ascensor se cerró dejándome sentada en la escalera conteniendo las lágrimas que no había podido derramar durante la tarde.
Lo que sucedió después fue el colofón a un día de mierda. Ver a mi padre pedir disculpas y relatar de una manera pormenorizada su bache económico no fue agradable. Ni necesario, creo que una vez más dramaticé en exceso. No me gustó, me sentí cruel y egoísta. Aquello sucedió hace mucho tiempo por diversas causas y afortunadamente se soluciono sin demasiadas consecuencias. Intentaron que no afectara a mi vida porque el curso ya estaba empezado y para ellos en ese momento era una prioridad porque sabían lo importante que era para mi y lo que había tenido que pelear para ser admitida. Mi padre pidió ayuda a sus hermanos y entre todos habrían solucionado el problema. Sin embargo Nacho puso sobre la mesa una solución total e inmediata de forma voluntaria y desinteresada.
Le devolví hasta el último céntimo que me prestó- Estaba avergonzada – Después, cuando ya no le debía nada, le propuse asociarnos, al principio lo rechazo y se marchó dando un portazo, como siempre. Una vez hubo reflexionado accedió a formar parte de la Sociedad solo si yo le vendía una parte de la empresa. El restaurante es de mi propiedad, Pero Nacho posee el veinticinco por cien de las acciones de la Sociedad que lo gestiona; el setenta y cinco por ciento restante es vuestro, si yo muero antes que mamá seréis socios a partes iguales. Mamá hará con su parte lo que estime oportuno. Me parece un reparto justo. Nacho para mí es alguien muy importante, fundamental en el terreno profesional, imprescindible en el personal. Esta todo registrado ante notario.
- ¿Porqué os cuesta tanto contarme estas cosas?
- No lo se. Nunca hemos tenido intención de ofenderte, ni de dejarte al margen. Aquello pasó y tu estabas en Ginebra centrada en terminar tus estudios. Volviste y en seguida te fuiste a Londres, después Berlín...se que no es excusa, pero al final se me olvidó.
Nacho posee los conocimientos en gestión empresarial que a mi me faltan, se ha formado, habla ingles...ahora mismo estamos muy lejos de tener problemas financieros, hemos llegado a un punto en el que nos podemos permitir hacer lo que nos da la gana por encima de modas y críticos y que sean los demás quienes se adapten a nosotros. No se si somos de los mejores, si nuestra fama es justificada pero si es merecida. Lo que si somos es distintos al resto, no asistimos a determinados eventos, ni participamos del compadreo insano de la profesión, pero abastecemos y gestionamos un comedor social, damos trabajo y formamos a personas en riesgo de exclusión social porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad, y eso no ha sido idea mía. Somos currantes y disfrutamos con lo que hacemos, a mi edad no se hacer otra cosa. El restaurante y vosotros sois toda mi vida, lo mejor que he hecho, y no concibo lo uno sin lo otro. - Jorge que estaba sentado a mi lado resoplo tragándose la emoción. - Me habría gustado que él estuviera sentado a vuestro lado, pero no tenía un buen día – Le excusó comprensivo – esta enfrentándose a una parte de si mismo que hasta este momento desconocía y le va a llevar su tiempo – Los tres me miraron – Tiene un genio importante – Me aclaró – y chocamos mucho. Quiero que sepas que por mucho tiempo que pase eres "mi niña" y lo seras siempre. No puedo evitar sentirte como tal.
Cuando me acosté después del cónclave familiar estaba exhausta física y emocionalmente. Me dormí sin pensar y sin hacer caso a esa sensación tan inquietante en el estomago. Tanto vaivén emocional me puede ¿Cómo ha podido cambiar tanto mi vida? Vivo en una montaña rusa emocional dando vueltas continuamente, subiendo y bajando varas veces al día. Necesito serenarme, tomar distancia y recuperar el control de mis emociones y de mi vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario