9 de octubre de 2015

La chica del club de golf (19)

Sin duda hablar con mi madre resulto infinitamente más fácil, y sobre todo seguro. Mi madre no tiene segundas intenciones, ni dobleces. Es noble. Saqué el tema de conversación mientras comíamos su maravillosa lasaña de verduras, estábamos solas en casa.
- Así que estáis juntos desde navidad. - Parecía sorprendida
- Es complicado, pero se puede decir que si, que ahí empezó todo – No pudo ser en otro momento Nacho y yo llevábamos mucho tiempo sin vernos.
- ¿Y fue un flechazo? - Pregunta ingenuamente.
- Para mí si, bueno, más o menos – Quise matizar- Llevaba mucho tiempo sin verle, no le recordaba así, no se, supongo que le miré de otra manera.
- Pues que bien.
- ¿Pues qué bien? ¿Es una frase hecha o realmente te lo parece? - Pregunté cauta.
- Bien, porque me parece bien.
- Mamá...os he mentido
- No es tan grave – Le quitó importancia- Esas cosas son normales, yo no espero que vengas corriendo a contarme tu vida y tus emociones cuando ni tan siquiera tu sabes qué te esta pasando. Ocúpate de vivir, disfruta y olvídate de todo lo demás.
- Pues a papá no se lo parece.
- Ya sabes que le gusta tenerlo todo bajo control. - Le resumí la conversación que mantuvimos – Ni caso- Dijo pelándome una manzana – Adora a Nacho y a ti qué decir, eres su niña...y ya le conoces, ahora mismo ve a Nacho como a un rival. Se le pasará la rabieta.
- ¿Nacho te hace feliz?
- Si – contesté tímidamente- pero tengo miedo
- ¿A que no salga bien? - Se adelantó- Tampoco pasaría nada – Encogió los hombros para quitarle importancia – Hay que besar muchas ranas para encontrar el príncipe ¿no?- Su comentario me hizo reír y aligeró el ambiente.
Después del alivio inicial que supuso contárselo a mis padres no puedo decir que me sienta mejor. No me he quitado un peso de encima al contrario, ahora ahora hay más miembros en esta ecuación y una única incógnita por despejar. A pesar de mi desconfianza inicial Nacho volvió a conseguir que fuéramos dos,, solo dos. Hicimos de su casa nuestro refugio, una fortaleza, nuestro lugar de encuentro. Modificó sus horarios y días libres para pasar más tiempo juntos. Nuestra calma solo se rompía por mis miedos e inseguridades que aunque intentaba disimular terminaban aflorando.

A pesar de sus intentos Nacho no había conseguido que me quedara a dormir ni una sola noche, y si al principio le pareció un gesto pueril y le hizo gracia, ahora le sacaba de sus casillas.
- De verdad que me vas a matar Natalia, son las tres de la mañana – Se quejó.
- Calla y duerme.
Lo había intentado todo, razonar la situación, el chantaje sexual , el emocional... ahora lo suplicaba.
- Nacho – Le di un beso y él aprovechó la situación para ir un poco más lejos – Tengo que irme.
- No, no tienes por qué.
- Ya lo henos hablado.
- Y sigo sin entenderlo.
¿De verdad crees que tus padres van a preocuparse porque no duermas en casa? ¿Crees qué no saben donde estas y con quién?
Joder nena...no te entiendo.
- ¿Y qué quieres que haga?
- Desnudarte y volver a la cama. Estoy cansado.
- Pues descansa, no te he pedido que me acompañes- Se estaba poniendo un pantalón de chándal y una sudadera. - Vuelve a la cama Nacho.
- Ya no me apetece- Contestó enfurruñado- Vamos, te llevo a casa para que "papá Leo" se quede tranquilo.
- Esto no tiene nada que ver con mi padre
- ¿Ah no? - Sonrió burlón – Entonces es mucho más preocupante, no te quedas porque no quieres. ¿Crees que tu padre piensa que soy un mojigato y no te he puesto la mano encima? - Volvió al ataque
- Déjame hacer las cosas a mi manera.
Se frotó la cara con ambas manos, es un gesto que hace cuando esta cansado.
- Si te dejara hacer las cosas a tu manera aun estaríamos en la casilla de salida. - Me abrazo.
- Te odio – Le dije cuando me beso el pelo.
- Pues anda que yo a ti... -Susurró – Llévate el coche y pon un mensaje cuando llegues.

Supongo que no quedándome a dormir estaba evitando tener que dar explicaciones cuando al día siguiente apareciera por mi casa. No fui consciente del hueco que esa actitud estaba abriendo entre nosotros. Estaba convencida de hacer lo correcto aunque mis amigas me dijeran lo contrario, que era una actitud ridícula y que Nacho estaba teniendo mucha paciencia.
- Es que no entiendo como no te has instalado en su casa . - Decía Alicia, habíamos quedado a a comer en un restaurante hindú muy de moda en la ciudad.
- No me lo ha pedido – Aclaré. Se rieron jocosas
- Si te niegas a quedarte a dormir ¿cómo va a pedirte que vivas con él estos días? - Dijo Nuria
- Pero ¿por qué lo haces? - Insistieron- ¿De verdad que piensas que tu padre cree que eres casta y pura con veintisiete años?
- ¡Qué no es eso!
- ¿Pues qué es?, explicánoslo porque no lo entendemos.
- Bueno, da igual – Me sentía acorralada porque en realidad no podía explicarles el por qué.
- Natalia, has follado con él delante de sus narices ¿y te da vergüenza que sepan que has pasado la noche en su casa?
- Necesito tiempo- Fue lo primero que se me ocurrió- no me presionéis vosotras también. Dejad que haga las cosa a mi manera ¿Tanto os cuesta? - No se si el papel de víctima iba a dar resultado.
- ¿Nacho te presiona? - Preguntó Nuria
- Continuamente. Me lleva al límite y termina saliiéndose con la suya.
- ¿En todo? - pregunta Alicia con picardía – Cuenta...cuenta.
- Necesitas echar un polvo- la corté- o dos.
- Si es que llevo una temporada muy mala con el fin de curso- Nos reímos divertidas.
- Mi hermano me ha invitado a una cena en su casa – Confesé pensativa.
- A ese si que me lo comía yo enterito – Dijo Alicia – Es una pena que aun no se haya dado cuenta de que soy la mujer de su vida.
 ¿Nacho también va a la cena?
- Llegará más tarde
- ¡Cena de parejitas, que moñas!
- No es una cena de parejas – Aclaré- Es una reunión de amigos.
- Claro- Concluyó Nuria- Así es más fácil justificar tu presencia ¿no? ¿es eso lo que te preocupa?
- No me psicoanalices – Es psicóloga clínica, habitualmente trabaja con niños.
- Esta valorando la posibilidad de no ir- Le explico a Alicia – Y no te psicoanalizo, te conozco como a la palma de mi mano, y se que estas molesta porque piensas que te han invitado a la cena por ser la novia de Nacho.
- No soy la novia de Nacho.
- Ah ¿no? Lo que tu digas.
- Es la primera vez que me incluye en sus planes.
- ¡Qué pesadita eres mona! ¿y tu, le incluyes en los tuyos? - Me atacó- Ni siquiera le has dicho que estas con su mejor amigo.
- Ya lo sabrá.
- Pero no porque tu se lo hayas dicho, y siempre sabrá lo que Nacho haya querido contarle.
- ¿Por qué tengo que contarle mi vida a todo el mundo? - Protesté molesta.
- ¿Y por qué pretendes que todo el mundo te cuente la suya? - Me contestó igual de molesta.
- No es todo el mundo – Intervino Alicia conciliadora, parecía que habían invertido los papeles - Es tu hermano.
- Estas muerta de miedo- Continuó Nuria- Mientras no te quites la máscara seras siempre hermana de, o novia de. Eres una mujer preciosa, inteligente, valiente...
- Con un culo espectacular – Añadió Alicia – Nacho ¿es más de culos o de tetas? - Ambas la miramos convencidas de que era una marciana – No discutáis.- Comenzó a reír abiertamente - ¿Qué? - Insistió señalándose la delantera.
- ¡Y yo que se! - Y las tres nos reímos - ¡Estas como una cabra!
- Ya, pero os estáis riendo.

Quizá Nuria tenga razón y ha llegado el momento de hacer las paces conmigo misma, de vencer complejos, de ocupar mi puesto y no pasar de puntillas por miedo a molestar.

1 comentario: