16 de octubre de 2015

La chica del club de golf (20)

Llegué a casa de mi hermano antes de la hora convenida para estar un ratito a solas con él. Vive en en centro de la ciudad, en el ático de un palacete reformado por su estudio de arquitectos. Ha debido de costarles un dineral. La decoración es elegante y minimalista, domina el color blanco salpicado con algunos detalles en negro y rojo. Sigo completamente enamorada del maravilloso sofá de piel blanca que reina en su salón, y de las lámparas de cristal, de estilo antiguo, de color rojo que cuelgan del techo. Todo esta en orden.
- ¿Y cuando tengáis hijos qué vais a hacer? - Pregunté toqueteando todo para sacarle un poco de quicio- Esta casa no esta hecha a prueba de niños.
- ¿Cómo qué no? Estas tu aquí- Me regaló una sonrisa inmensa- Y aun no se ha roto nada. - Me ofreció una copa de vino, brindamos. - Ayúdame con la cena.
- ¿Estas seguro?
- Venga ya, no puedes ser tan mala cocinera, lo llevas en los genes.
- ¿En que genes? Si al final vas a tener razón y soy adoptada – Cuando eramos pequeños me lo decía para hacerme rabiar- A vuestro lado me siento un poco marciana.- Dije comiendo canapés.
- Pero no te los comas- Me reprendió.
- Si no como, me voy a emborrachar, y estoy segura de que no quieres tenerme borracha por aquí.
¿Quién viene a la cena? - Me habló de los comensales.
- No seas susceptible hermana, no es una cena de parejas. - Mi cara debió de reflejar mis dudas.
- ¿Y yo estoy invitada en calidad de?
- De ti misma.
Se a donde quieres llegar, y no, no estas aquí por ser la novia de Nacho. - Lo dijo con naturalidad, sin darle importancia.
- Me alegro, porque no lo soy.
- No todos los asistentes tienen pareja, y ninguno sabe que estáis juntos.
- ¿Elena tampoco?
- No se lo he dicho- Se encogió de hombros – Es cosa vuestra.- No parecía molesto, ni preocupado. Hablaba con naturalidad.
- ¿Te lo contó Nacho o también lo descubriste?
- Simplemente lo supe – Se apoyó en la encimera y cruzó los pies. - El aire entre vosotros cambió, se volvió más denso.
Las miradas... Nacho intentado protegerte de él mismo... Fueron unas vacaciones muy entretenidas – Tome nota mental para preguntarle más tarde que significaba eso de que estuviera protegiéndome de él mismo. Me rellenó la copa.- Tu regalo de cumpleaños le desarmó y al final me lo contó, pero no para pedirme permiso, si no para hacerme participe de un momento muy especial en su vida.
Sonó el timbre de la puerta, Elena en ese momento salió del dormitorio de punta en blanco y subida a unos tacones de vértigo corrió a recibir a sus invitados.
- Si hay dos personas en el mundo destinadas a estar juntos sois vosotros, sois especiales – Me abrazó- Pero tienes que ser muy paciente – Susurró en mi oído.- Y ahora bébete la copa y respira hondo, vas a ser la protagonista de la noche.
Y fui saludando a sus invitados manteniéndome en un discreto segundo plano. Primero llegaron Araceli, amiga de Elena y embarazadísima de gemelos y su marido Luis; después Tristán compañero de estudio de mi hermano y su mujer Gema; Nacho llegó con Javi, amigo del barrio desde siempre que me saludó dando un silbido de aprobación.
- ¿No me lo puedo creer! - Oí exclamar a mi cuñada al ver que Nacho y yo nos besábamos quizá con una pasión desmedida para el lugar donde nos encontrábamos, pero es que este hombre cuando me besa me hace perder la noción espacio-tiempo y hasta el sentido. Elena sonreía entusiasmada y daba saltitos sobre sus tacones de vértigo. - Te lo dije .- Se dirigió a mi hermano. Y corrió a abrazarnos.
Parece ser que tampoco habíamos pasado desapercibidos para ella.
La presencia de Nacho y las tres copas de vino que había bebido me habían ayudado a tranquilizarme y recuperar el control de mi misma y de la situación. Nos dieron la enhorabuena y bromearon con el típico "te han cazado" que Nacho aguantó estoicamente con una media sonrisa en los labios y sin perderme de vista. Si por él hubiera sido la reunión habría terminado en ese preciso momento.
Eran gente amable y educada, enseguida me sentí a gusto con ellos. Supongo que el timbre volvió a sonar y alguien fue a abrir la puerta, o a lo mejor surgió de la nada, pero en medio del salón, saludando a todo el mundo y sin dejar de sonreír había hecho su aparición estelar Mónica, la hermana de Elena y clon de Marta Sánchez pero en moreno. Muy ceñida, muy corta, muy maquillada y muy, muy exuberante, con un aire sofisticado y misterioso que para mi lo quisiera. Mi hermano y Nacho cruzaron la mirada, y por un instante me pareció notar un gesto de incomodidad en ambos que me puso en alerta.
- Nachete baby, te necesitamos en la cocina- Gritó la recién llegada.-  ¿Nachete baby? ¿qué le ha pasado a esta chica? ¿Porque habla así?- Ven amore – Lo que yo te diga, ¿se puede ser más cursi? ¡Que derroche de amor!
Y mientras en la cocina ultimaban los preparativos de la cena los demás nos sentamos a la mesa siguiendo las indicaciones de mi hermano. A mi lado debería haberse sentado Nacho, pero intencionado o no, ocupó su lugar ella. 
Mónica cariño- Mi hermano estuvo al quite – Deja que se siente ahí Nacho, así estamos chico, chica – Me miró fugazmente.
- ¡Qué más dará! .- contestó ella – No seas tiquis-miquis , si todos somos de confianza- Y no se movió, ni se inmutó a pesar de que todo el mundo la miraba. Deseé que se me ocurriera algo interesante que decir o preguntar a cualquiera de los allí presentes, algo que me entretuviera y alejara de mi las imperiosas ganas que tenía de darle un empujón y tirarla de la silla. Ella mientras tanto ahí seguía, parloteando sin parar y dándome la espalda. A todos nos quedó claro que el objetivo de la morena y su portentosa melena era Nacho y que estaba marcando territorio. Cogí mi copa y bebí más vino. No es por nada, pero alguien debería decirle a esta chica que esta patinando y esta a punto de hacer un ridículo espantoso. Ella era inmune a las miradas que le lanzaba Araceli, ni atendía a la llamada de su hermana desde la cocina. Deberían enviarla un whatssap. Pero claro, yo soy una recién llegada, y no se si este espectáculo es muy habitual, ni si es correspondida. Me muero de curiosidad por ver como se va a comportar Nacho cuando venga a la mesa, y en ese momento , como si estuvieran sincronizados Javi se levanta con la excusa de hacer una llamada y Nacho ocupa su sitio junto a mi en la cabecera de la mesa. Muy hábiles. Mónica se queda sin palabras cuando Javi vuelve a la mesa y ocupa el sitio que con tanta determinación había reservado para Nacho.
- ¿Qué pasa te doy miedo? - Le dijo poniendo morritos e inclinándose hacia adelante para que no haya duda de a quién va dirigido su ataque – No te voy a hacer nada que no quieras – Y rió muy divertida de su propia ocurrencia que quizá en otro momento hubiera resultado sugerente pero ahora estaba siendo patética. Nacho se limitó a sonreír ignorando su impertinencia. Siento lástima. Por ella. Y se, no hace falta que nadie me lo diga, que en alguna ocasión han jugado juntos. No estoy preparada para enfrentar una situación de estas, no se como manejarla. Todo va muy deprisa y me sobrepasa. Afortunadamente la situación se calma, en este caso Mónica, porque la cosa estaba tranquila hasta que llegó, y retomamos el hilo de la conversación, que mi hermano, un obseso del orden y el control, ha logrado reconducir a temas intrascendentes.
Nuria me dice que cuando quiera tener una visión de conjunto de una situación trate de salir fuera y observar, como si no fuera parte de la misma. Eso es lo que intento hacer. No ha sido buena idea. Nacho y yo no servimos para esto. Quizá sea demasiado pronto o seamos demasiado egoístas, no se, pero tengo la sensación de estar perdiendo un tiempo precioso con un puñado de gente que no me importa. Bueno, no es que no me importen, quizá en otro momento, pero es que mi tiempo aquí es escaso y es con Nacho con quiero pasarlo.
Parece que Mónica por fin se ha dado cuenta de lo que pasa y ya le ha puesto cara a su rival, la mía, y paso a ser su objetivo.
- ¿Y desde cuando estáis juntos?- Pregunta con voz estridente y dándome un repaso con la mirada.
- Desde siempre- Corta Nacho fulminándola con la mirada. No esta receptivo y se le han pasado las ganas de ser amable. Ella sonríe maliciosa y yo se por qué, la muy perra se lo ha tirado y cree que Nacho esta evitando que me entere. Guarda un silencio condescendiente y me mira con lástima. Pues si, la cosa mejora, esta petarda ahora piensa que soy una cornuda, y para no perder la oportunidad de pegarse otro revolcón con él mientras yo estoy fuera, cambia de estrategia y se convierte en mi "megasupermejoramiga" esa noche, interesándose por mi, por mi trabajo y asintiendo encantada de la vida. Me he dado cuenta yo, y todos los que están sentados a la mesa, y por eso no puedo evitar sentirme un poco...cornuda.
Ahora el tema de conversación soy yo, bueno mi trabajo. A unos porque les encantan, otros porque los diseñan, pero los hoteles son lo mas maravilloso del mundo, y claro, no me puedo escaquear disimulando, soy la protagonista, y eso no me gusta.
- ¿Y que tal lleváis eso de estar separados? - ¿Cuándo ha dado la conversación este giro hacia lo personal?
- Tiene que ser muy complicado – Ya esta aquí de nuevo, llevaba demasiado tiempo calladita, con lo mona que esta. – Y encima con el pánico a volar de Nacho... – Hablaba como si le conociera a la perfección.
Se mascaba la tragedia, lo presentía, una bordería estaba a punto de oírse en boca de Nacho, así que me volví hacia él y le di un beso en los labios. Joder estaba guapísimo con esa cara de mala leche. Me miró sonriendo, y una vez más sentí como me acariciaba sin que sus manos me rozaran, sin ni tan siquiera moverse del sitio. Me estremecí y deseé ferozmente que esa tortuosa cena acabara ya para recuperar estas horas perdidas y poder perderme en él bajo las sábanas de su cama.

2 comentarios:

  1. Pues estoy muy intrigada y cada días me enamoran los personajes y su historia sedienta de saber más y seguir con esta inquietud que me provoca !! Pura adrenalina uuyyy sigo .....

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