Bastó
una frase para congelar la sonrisa en mis labios y enturbiar ese
momento victorioso.
-¿No
vamos a tu casa?
-No-
contesto tajante- Vamos a hacer eso que según tu hacen todas las
parejas normales menos nosotros- Aprovechó el semáforo en rojo para
lanzarme un beso y subir el volumen de la música llevaba sintonizado
una emisora solo de música rock y esa canción de Chris Isaak
parecía gustarle mucho- Vamos a hablar, y lo vamos a hacer en un
sitio público donde haya mucha gente para no distraernos.
-¿Hablar?-
Pregunté desafiante- A ti no te gusta hablar, tu eres más de
follar.
Chasqueó
la lengua molesto por mi comentario y el tono beligerante que
utilicé. Yo no quería hablar, el encuentro del vestuario me había
sabido a poco
-Luego
dices que soy yo quien utiliza el sexo... - Me reí burlona por su
comentario.
- Y
lo haces siempre que te conviene.
- ¿Por
qué estas a la defensiva?
-
Porque te voy conociendo y se que lo que viene a continuación no va
a ser bueno, o al menos no va a gustarme. Siempre das una de cal y
una de arena.
- ¿Eso
hago?- Sonrió divertido - ¿y cual ha sido la de cal?
- Me
has dicho que me quieres.
- Vaya
– Me miró sin sonreír- Para no gustarme hablar soy un poco
bocazas ¿no te parece? - No contesté. Algo le pasaba y no estaba
para juegos. Aproveché que había aparcado para bajar del coche.
Llovía. Me cogió de la mano y corrimos a refugiarnos en un
Starbucks junto al museo Reina Sofía.
- ¿Puedes devolverme mis bragas? -
Le susurré al oído poniéndome de puntillas y mordiéndole el
lóbulo de la oreja tanteando su estado de ánimo.
- Puedo-
me devolvió el susurro- pero no quiero. Buen intento, pero no
cuela- Le saqué la lengua burlona y me senté a una mesa.
Hubiera
preferido estar en su casa. Estaba nerviosa este hombre me
desconcierta es impredecible, preocupada y sin bragas, ¿de verdad
cree que puedo concentrarme estando medio desnuda? Porque aunque
llevara ropa ir sin bragas es como estar a medio vestir. Estaba
enfadado ya lo había notado. Nacho
me observaba en silencio buscando mis ojos con la mirada, pero yo la
evité para no perder el control. Sin embargo la batalla la tenia
ganada él de antemano porque se maneja mejor en los silencios.
- Dime
una cosa Natalia- Su tono de voz ya me hizo estremecer, no iba a
hacerse esperar - ¿Te avergüenzas de mí?- No lo esperaba y he de
reconocer que la pregunta sonó fatal yo la sentí como una bofetada
y creo que me ruboricé al no saber qué contestar. -Qué
silencio tan elocuente, no es necesario que verbalices la respuesta.- Se
froto la cara con ambas manos y dejó vagar su mirada por la calle a
través de la cristalera. Me embargó la imperiosa necesidad de
decir algo, de romper la tensión, de algún modo tenía que
llevarle a mi terreno.
- ¿Recuerdas cuándo me pediste que
mirara al espejo que éramos sólo nosotros?- Seguía con la mirada
pedida, inexpresivo- En ese momento no lo entendí, me preocupé más
de interpretarte cuando hubiera bastado con escucharte. - Tenía el
ceño fruncido pero se mantenía expectante. No iba a dar ningún
tipo de facilidad.Hasta
ese momentos Nacho había sido el más honesto de los dos. Había
ido desgranando sus sentimientos poco a poco, a veces de forma
velada pero sin ocultarse. Yo me había instalado en una zona de
confort de la que no estaba convencida querer abandonar. En ningún
momento me había avergonzado mi relación con él todo lo
contrario. No se que me impide ser sincera, mostrar mis sentimientos
sin ambages. Estaba dejándome llevar, yendo a remolque, arañando
cada día un poquito más de terreno hasta ocupar su espacio por
completo. Siempre confiando en esa habilidad que tiene para entrar
en mi interior y así evitar exponerme deseando que me quisiera y
que me permitiera quererle – No me avergüenzo de ti ni de nuestra
relación, eres lo mejor que me ha pasado nunca. Te basta una mirada
para hacerme estremecer. Pero tengo tanto miedo de no satisfacer tus
expectativas...
- ¿Mis
expectativas?- Pregunto clavándome la mirada oscura y fría –
Esto no funciona así- Incómodo gesticulaba con las manos cada vez
más molesto y yo sin saber qué decir para calmar la situación
– Yo no toco las palmas y tu bailas - Prosiguió- no, mi percepción
no es esa.- Olía a discusión dijera lo que dijera me iba a
acorralar.
- ¿Qué
te pasa? - Mejor preguntar que andarse con rodeos- Hace un rato no
parecías tan molesto- Me fulminó con la mirada. Pues si, la cosa
se estaba poniendo muy fea – Dime qué quieres- Le pedí bajando
el tono- Pero no me vuelvas loca.
- Tienes
que hablar con tu padre –¡ Era eso! Tanto rollo par llegar ahí,
y yo comiéndome la cabeza, debería habérmelo imaginado. Suspiré
de forma ruidosa y le miré abatida sin saber qué decir- Mañana
tenemos una reunión, he intentado escaquearme...- Negó con la
cabeza- Tu padre es muy listo y me conoce muy bien... no quiero
engañarle más. Es absurdo, yo no se disimular, no soy como tu.
- Y
como soy yo? - Claro intento de distracción.
- ¡Has
mentido a tus padres sin inmutarte!
- ¡Y
a ti que mas te da!
- Pues
claro que me da, soy parte de esa mentira. No quiero esconderme de
nadie, no tengo por qué esconderme de nadie.
- Dame
tiempo- Imploré.
- No
lo tenemos.- Ya sabia yo que terminaríamos discutiendo
- Joder
Nacho – Me quejé
- ¿Es
qué no lo entiendes?- Me obligó a mirarle – Soy distinto cuando
estoy contigo, soy mejor, y lo van a notar... No somos dos
desconocidos pero no podemos comportarnos como amigos.
- ¿Por
qué?- Pregunté desafiante.
- Porque
no lo somos- Me susurró con severidad. Menos mal que estábamos en
un lugar público. - Y porque no me sale de las pelotas esconderme
de nadie. O se lo dices tu o se lo digo yo. - ¡Hala, con ultimatun
y todo!
- ¡Es
que no se como hacerlo! - Lloriqueé como una cría
- ¡Joder
Natalia, que son tus padres, no muerden!- Se burló cansado.
-
¿Y si sale mal que?- Volvió a pasarse ambas manos por la cara como
queriendo despejarse.
- Hoy
por hoy estoy muy seguro de lo que siento por ti, supongo que lo que
tu sientes por mi no es tan importante como para contárselo a tus
padres.
- Nacho...- Levantó una mano para
mandarme callar- No es tan fácil- Le ignoré- Las cosas no son ni
blancas ni negras...
- No
se si quiero seguir escuchándote – Se levantó con intención de
marcharse, se lo impedí sujetándome a su brazo y tirando de él
para que se sentara de nuevo.
- Dame
tiempo por favor.
- Tengo
que volver al trabajo – Contestó distante- Mándame por mail la
oferta y le echo un vistazo.
- ¿Cómo
voy a decirle a mis padres que tenemos una relación, que somos
pareja o lo que seamos si no te cansas de repetirme que no quieres
una relación estable con nadie?- Justificación.
- ¡Y
no la quiero porque ya la tengo contigo, y no se qué hacer para
que confíes en mi!.
- No
quiero que dejemos de ser tu y yo- Mas justificaciones.
- Si,
ya lo se, y yo tampoco- Me acaricia la mano y después la besa- Pero
no podemos vivir en una burbuja, tenemos que pelear por ser "solo
tu y yo" junto al resto del mundo. - Le
abracé y por primera vez él permitió que le tocara. Le bese en la
mejilla y le susurre te quiero al oído para después esconderme
entre su cuello y su hombro. Nacho mantuvo el abrazo sujetándome
por la cintura y hundió su nariz en mi pelo respirando su olor.
- ¿Quieres que se lo digamos juntos?
- No-
Joder, es que no quiero que lo sepan y no se explicar el motivo.
- Si
piensas que va a salir mal probablemente saldrá mal- Me susurró.
Y
a él no le mentí, pero le oculté que el verdadero motivo por el
estaba convencida de que saldría mal era porque nunca me creí que
alguien como el pudiera haberse enamorado de alguien tan normal como
yo. Por eso a veces evitaba su mirada, para que no pudiera
descubrirlo con esa habilidad tan suya para leer dentro de mi. Nuestra historia esta escrita y de él y solo de él depende el momento en el que poner punto y final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario