20 de julio de 2015

La chica del club de golf (17)

Bastó una frase para congelar la sonrisa en mis labios y enturbiar ese momento victorioso.
-¿No vamos a tu casa?
-No- contesto tajante- Vamos a hacer eso que según tu hacen todas las parejas normales menos nosotros- Aprovechó el semáforo en rojo para lanzarme un beso y subir el volumen de la música llevaba sintonizado una emisora solo de música rock y esa canción de Chris Isaak parecía gustarle mucho- Vamos a hablar, y lo vamos a hacer en un sitio público donde haya mucha gente para no distraernos.
-¿Hablar?- Pregunté desafiante- A ti no te gusta hablar, tu eres más de follar.
Chasqueó la lengua molesto por mi comentario y el tono beligerante que utilicé. Yo no quería hablar, el encuentro del vestuario me había sabido a poco
-Luego dices que soy yo quien utiliza el sexo... - Me reí burlona por su comentario.
- Y lo haces siempre que te conviene.
- ¿Por qué estas a la defensiva?
- Porque te voy conociendo y se que lo que viene a continuación no va a ser bueno, o al menos no va a gustarme. Siempre das una de cal y una de arena.
- ¿Eso hago?- Sonrió divertido - ¿y cual ha sido la de cal?
- Me has dicho que me quieres.
- Vaya – Me miró sin sonreír- Para no gustarme hablar soy un poco bocazas ¿no te parece? - No contesté. Algo le pasaba y no estaba para juegos. Aproveché que había aparcado para bajar del coche. Llovía. Me cogió de la mano y corrimos a refugiarnos en un Starbucks junto al museo Reina Sofía.
- ¿Puedes devolverme mis bragas? - Le susurré al oído poniéndome de puntillas y mordiéndole el lóbulo de la oreja tanteando su estado de ánimo.
- Puedo- me devolvió el susurro- pero no quiero. Buen intento, pero no cuela- Le saqué la lengua burlona y me senté a una mesa.
Hubiera preferido estar en su casa. Estaba nerviosa este hombre me desconcierta es impredecible, preocupada y sin bragas, ¿de verdad cree que puedo concentrarme estando medio desnuda? Porque aunque llevara ropa ir sin bragas es como estar a medio vestir. Estaba enfadado ya lo había notado. Nacho me observaba en silencio buscando mis ojos con la mirada, pero yo la evité para no perder el control. Sin embargo la batalla la tenia ganada él de antemano porque se maneja mejor en los silencios.
- Dime una cosa Natalia- Su tono de voz ya me hizo estremecer, no iba a hacerse esperar - ¿Te avergüenzas de mí?- No lo esperaba y he de reconocer que la pregunta sonó fatal yo la sentí como una bofetada y creo que me ruboricé al no saber qué contestar. -Qué silencio tan elocuente, no es necesario que verbalices la respuesta.- Se froto la cara con ambas manos y dejó vagar su mirada por la calle a través de la cristalera. Me embargó la imperiosa necesidad de decir algo, de romper la tensión, de algún modo tenía que llevarle a mi terreno.
- ¿Recuerdas cuándo me pediste que mirara al espejo que éramos sólo nosotros?- Seguía con la mirada pedida, inexpresivo- En ese momento no lo entendí, me preocupé más de interpretarte cuando hubiera bastado con escucharte. - Tenía el ceño fruncido pero se mantenía expectante. No iba a dar ningún tipo de facilidad.Hasta ese momentos Nacho había sido el más honesto de los dos. Había ido desgranando sus sentimientos poco a poco, a veces de forma velada pero sin ocultarse. Yo me había instalado en una zona de confort de la que no estaba convencida querer abandonar. En ningún momento me había avergonzado mi relación con él todo lo contrario. No se que me impide ser sincera, mostrar mis sentimientos sin ambages. Estaba dejándome llevar, yendo a remolque, arañando cada día un poquito más de terreno hasta ocupar su espacio por completo. Siempre confiando en esa habilidad que tiene para entrar en mi interior y así evitar exponerme deseando que me quisiera y que me permitiera quererle – No me avergüenzo de ti ni de nuestra relación, eres lo mejor que me ha pasado nunca. Te basta una mirada para hacerme estremecer. Pero tengo tanto miedo de no satisfacer tus expectativas...
- ¿Mis expectativas?- Pregunto clavándome la mirada oscura y fría – Esto no funciona así- Incómodo gesticulaba con las manos cada vez más molesto y yo sin saber qué decir para calmar la situación – Yo no toco las palmas y tu bailas - Prosiguió- no, mi percepción no es esa.- Olía a discusión  dijera lo que dijera me iba a acorralar.
- ¿Qué te pasa? - Mejor preguntar que andarse con rodeos- Hace un rato no parecías tan molesto- Me fulminó con la mirada. Pues si, la cosa se estaba poniendo muy fea – Dime qué quieres- Le pedí bajando el tono- Pero no me vuelvas loca.
- Tienes que hablar con tu padre –¡ Era eso! Tanto rollo par llegar ahí, y yo comiéndome la cabeza, debería habérmelo imaginado. Suspiré de forma ruidosa y le miré abatida sin saber qué decir- Mañana tenemos una reunión, he intentado escaquearme...- Negó con la cabeza- Tu padre es muy listo y me conoce muy bien... no quiero engañarle más. Es absurdo, yo no se disimular, no soy como tu.
- Y como soy yo? - Claro intento de distracción.
- ¡Has mentido a tus padres sin inmutarte!
- ¡Y a ti que mas te da!
- Pues claro que me da, soy parte de esa mentira. No quiero esconderme de nadie, no tengo por qué esconderme de nadie.
- Dame tiempo- Imploré.
- No lo tenemos.- Ya sabia yo que terminaríamos discutiendo
- Joder Nacho – Me quejé
- ¿Es qué no lo entiendes?- Me obligó a mirarle – Soy distinto cuando estoy contigo, soy mejor, y lo van a notar... No somos dos desconocidos pero no podemos comportarnos como amigos.
- ¿Por qué?- Pregunté desafiante.
- Porque no lo somos- Me susurró con severidad. Menos mal que estábamos en un lugar público. - Y porque no me sale de las pelotas esconderme de nadie. O se lo dices tu o se lo digo yo. - ¡Hala, con ultimatun y todo!
- ¡Es que no se como hacerlo! - Lloriqueé como una cría
- ¡Joder Natalia, que son tus padres, no muerden!- Se burló cansado.
- ¿Y si sale mal que?- Volvió a pasarse ambas manos por la cara como queriendo despejarse.
- Hoy por hoy estoy muy seguro de lo que siento por ti, supongo que lo que tu sientes por mi no es tan importante como para contárselo a tus padres.
- Nacho...- Levantó una mano para mandarme callar- No es tan fácil- Le ignoré- Las cosas no son ni blancas ni negras...
- No se si quiero seguir escuchándote – Se levantó con intención de marcharse, se lo impedí sujetándome a su brazo y tirando de él para que se sentara de nuevo.
- Dame tiempo por favor.
- Tengo que volver al trabajo – Contestó distante- Mándame por mail la oferta y le echo un vistazo.
- ¿Cómo voy a decirle a mis padres que tenemos una relación, que somos pareja o lo que seamos  si no te cansas de repetirme que no quieres una relación estable con nadie?- Justificación.
- ¡Y no la quiero porque ya la tengo contigo, y no se qué hacer para que confíes en mi!.
- No quiero que dejemos de ser tu y yo- Mas justificaciones.
- Si, ya lo se, y yo tampoco- Me acaricia la mano y después la besa- Pero no podemos vivir en una burbuja, tenemos que pelear por ser "solo tu y yo" junto al resto del mundo. - Le abracé y por primera vez él permitió que le tocara. Le bese en la mejilla y le susurre te quiero al oído para después esconderme entre su cuello y su hombro. Nacho mantuvo el abrazo sujetándome por la cintura y hundió su nariz en mi pelo respirando su olor.
- ¿Quieres que se lo digamos juntos?
- No- Joder, es que no quiero que lo sepan y no se explicar el motivo.
- Si piensas que va a salir mal probablemente saldrá mal- Me susurró.
Y a él no le mentí, pero le oculté que el verdadero motivo por el estaba convencida de que saldría mal era porque nunca me creí que alguien como el pudiera haberse enamorado de alguien tan normal como yo. Por eso a veces evitaba su mirada, para que no pudiera descubrirlo con esa habilidad tan suya para leer dentro de mi. Nuestra historia esta escrita y de él y solo de él depende el momento en el que poner punto y final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario