25 de junio de 2015

La Chica del Club de Golf (16)

Ya es primavera, y estamos preparándonos para la temporada alta del turismo nacional. No se si se avecinan cambios, pero hay una reunión de todos los directores de hotel de la cadena a nivel internacional con los directores generales de la compañía. Mi jefe dice que no debo de estar preocupada, que nuestros puestos de trabajo no peligran, pero tengo una sensación extraña, me han convocado a una reunión con el propietario y director general. Han estado comentando los puntos débiles que tienen los hoteles, y todos los directores han acordado que el tema de la restauración es mejorable, quieren cambiar el concepto gastronómico de la cadena hotelera. Y ahí es donde me necesitan, quieren que haga de mediador entre mi padre y los gerentes de la compañía. Han confeccionado un dossier con la propuesta de trabajo, he de estudiarlo y trasladarle a mi padre la oferta. Me siento intimidada. No tengo claro que mi padre este interesado en un trabajo de ese tipo, y me preocupa mi puesto de trabajo, aunque me han garantizado que pase lo que pase cuentan conmigo...No se, tengo dudas, pero claro, yo siempre tengo dudas...
Otra vez volando a la península, me siento como un kamikaze. Esta vez si he avisado a mis padres, el motivo de mi visita es distinto. Estoy preocupada, le he comentado a mi padre por encima y su respuesta ha sido "ven y lo estudiamos", no se como plantearlo para que no se sienta coaccionado. Encargarme de una parte de la negociación me parece excesivo, yo les habría puesto en contacto, pero implicarme...no estoy convencida, y no tengo ni idea de como abordar la cuestión. Lo ensayo mentalmente y solo consigo un tremendo dolor de cabeza, al menos me dan dos semanas de vacaciones.
Esta vez no hay sorpresas, es mi madre la que me recoge en el aeropuerto, y aunque me hubiera encantado que fuera Nacho me hace mucha ilusión verla. Esta muy guapa. Mientras vamos en el coche me dice que antes de ir a casa comeremos en el restaurante.
- Papá tiene muchas ganas de verte.
Hablar con mi madre siempre ha sido fácil, es una mujer muy comunicativa, adelantada a su tiempo, y la conversación discurre de forma amena. Siempre hace muchas preguntas pero nunca me siento cuestionada, surgen de manera espontánea. Estoy a punto de sincerarme con ella, por un instante me planteo contarle que me he enamorado y soy muy feliz, sería un buen punto de partida. Pero no lo hago. Intento disimular mi nerviosismo, va a ser la primera vez que Nacho y yo nos veamos y no estemos solos. Tenemos que fingir que no hay nada entre nosotros y se que no voy a ser capaz de controlar mis emociones cuando lo vea. El ya sabe de mi viaje se lo dije nada más enterarme.
- ¿Vas a darme otra sorpresa?- Pude sentir su sonrisa. Cuando le comenté el motivo del viaje no quiso detalles- Habla primero con tu padre- Cortó lacónico
- Ya, pero Nacho...
- Primero tu padre-Insistió- Hazme caso, es mejor así- Hizo una pausa y pronunció mi nombre, entonces su voz volvió a ser un susurro envolvente- Me alegra que vengas, necesito verte.- No voy a saber disimular, tengo tantas ganas de estar con él que me voy a desarmar cuando lo vea.
Mi padre no se sentó a comer con nosotras porque Nacho no estaba y él quería estar pendiente del servicio.
- ¿Donde está?- Pregunto con fingida indiferencia.
- En la productora, no creo que tarde- me dijo sin darle importancia. Si te parece bien, nos reuniremos mañana y nos cuentas qué queréis de nosotros.- No me pasó desapercibida la utilización del plural.
- Papá, no quiero ponerte en un compromiso...
- Ya lo se, por eso negociarás con Nacho, ya lo hemos hablado, no esta de acuerdo pero creo que es lo mejor, al fin y al cabo es mi socio.
- ¿Sois socios?- Pregunto.
- Claro, ¿no lo sabías?
- Pues no, ni idea, nadie me lo ha dicho- Le aclaro burlona- ¿Desde cuando?
- No se- se encogió de hombros- varios años ¿por qué?
- Me sorprende no saber nada.
- ¿Te sorprende?- Oh Oh, me huele a reproche – Pues no debería, al fin y al cabo no parece importarte nada de lo que hago- Deberíais ser tu o tu hermano, pero elegisteis otro camino.
- Papá...
- No es un reproche cariño- me dio un beso en el pelo- me parece muy bien y estoy muy orgulloso, pero Nacho es parte de todo esto- extendió su brazo al aire intentando abarcar todo lo que nos rodea- y de muchas otras cosas que no se ven, se merece mucho más que un contrato indefinido- Y yo me pregunto si va ser tan generoso con los calificativos cuando se entere que se acuesta conmigo.
En ese momento suena mi móvil, acabo de recibir un mensaje de Nacho.
- Ven al aseo de abajo ¡ya!
Así que pido disculpas y me dirijo a la planta de abajo donde hay ubicado un salón privado, un aseo, la bodega, y al pasar por la puerta del vestuario de personal se abre la puerta y tiran de mí hacia dentro. No me asusto, se que es Nacho, me abraza y nos besamos mientras bloquea la puerta.
- Joder, que mañana más larga, creí que no terminaba nunca- Volvió a besarme y sin darme opción me quita el jersey y comienza a luchar con los pantalones vaqueros.
- Nacho – Me quejo. Me hace callar con un susurro- - Uno rapidito nena que no puedo aguantar- otra vez ese tono insinuante y sensual- ¿me perdonas los preliminares? - Me vuelve a besar para silenciar mi protesta y yo me dejo llevar entregándome sin oponer resistencia alguna.
- A ver con que cara miras ahora a tu padre- Me dice con una sonrisa socarrona en los labios- Se te acaba el tiempo.
- Me encanta cuando te pones romántico- Me burlo mientras recojo mi ropa para empezar a vestirme, no digo nada, pero me aterra que alguien pueda sorprendernos.
- No te enfades cariño, que yo también te quiero- Y me guiña un ojo antes de marcharse.
Pero no puedo entretenerme en saborear su declaración porque no encuentro mis braguitas y tengo que salir pitando de allí antes de que entre alguien no me queda más remedio que vestirme sin ellas.
- ¿Estas bien?- Me pregunta mi madre cuando llego a la mesa, claro mamá, estoy estupenda, recién follada y sin bragas – Has tardado mucho.
- Ya, es que he estado hablando con Nacho- No la he mentido, no le he contado toda la verdad, pero... Vuelve a sonar mi móvil, otro mensaje de Nacho.
- Tengo algo que te pertenece – Levanto la vista hacia él que esta en la barra hablando con mi padre y veo como al sacar la mano del bolsillo del pantalón vaquero asoma parte del encaje de mis braguitas, no me mira sigue hablando como si nada.
- Capullo- Le contesto en un nuevo mensaje.
Tiene el teléfono en la mano, en silencio, y probablemente abierta la mensajería instantánea porque con una mirada lee el mensaje y sonríe.
- Vámonos – Me ordena en otro mensaje
- ¿Quién te escribe?- La pregunta de mi madre me sobresalta.
- Las chicas- Miento- Me esperan en un ratito- Vuelvo a mentir – ¿ Te importa ir a casa sin mi?
- No te preocupes, tengo yoga. Avísame si vas a llegar tarde.
- Gracias mami- Le doy un beso y voy a despedirme de mi padre.
- ¿Te vas?- Me pregunta Nacho, le fulmino con la mirada.
- Si- Contesto violenta- He quedado con mis amigas.
- Esta lloviendo, ¿te acerco a algún sitio?
- Gracias- Le digo mientras me despido de mi padre.
Y entonces pone la mano en mi espalda mientras me empuja suavemente para salir del restaurante. Siento como su calor recorre mi cuerpo al recordar que me ha dicho que me quiere, sonrío ampliamente. Hace frio y llueve, pero en ese momento hasta la lluvia es maravillosa.


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