Ya
es primavera, y estamos preparándonos para la temporada alta del
turismo nacional. No se si se avecinan cambios, pero hay una reunión
de todos los directores de hotel de la cadena a nivel internacional
con los directores generales de la compañía. Mi jefe dice que no
debo de estar preocupada, que nuestros puestos de trabajo no
peligran, pero tengo una sensación extraña, me han convocado a una
reunión con el propietario y director general. Han estado
comentando los puntos débiles que tienen los hoteles, y todos los
directores han acordado que el tema de la restauración es mejorable,
quieren cambiar el concepto gastronómico de la cadena hotelera. Y
ahí es donde me necesitan, quieren que haga de mediador entre mi
padre y los gerentes de la compañía. Han confeccionado un dossier
con la propuesta de trabajo, he de estudiarlo y trasladarle a mi
padre la oferta. Me siento intimidada. No tengo claro que mi padre
este interesado en un trabajo de ese tipo, y me preocupa mi puesto de
trabajo, aunque me han garantizado que pase lo que pase cuentan
conmigo...No se, tengo dudas, pero claro, yo siempre tengo dudas...
Otra
vez volando a la península, me siento como un kamikaze. Esta vez si
he avisado a mis padres, el motivo de mi visita es distinto. Estoy
preocupada, le he comentado a mi padre por encima y su respuesta ha
sido "ven y lo estudiamos", no se como plantearlo para que
no se sienta coaccionado. Encargarme de una parte de la negociación
me parece excesivo, yo les habría puesto en contacto, pero
implicarme...no estoy convencida, y no tengo ni idea de como abordar
la cuestión. Lo ensayo mentalmente y solo consigo un tremendo dolor
de cabeza, al menos me dan dos semanas de vacaciones.
Esta
vez no hay sorpresas, es mi madre la que me recoge en el aeropuerto,
y aunque me hubiera encantado que fuera Nacho me hace mucha ilusión
verla. Esta muy guapa. Mientras vamos en el coche me dice que antes
de ir a casa comeremos en el restaurante.
-
Papá tiene muchas ganas de verte.
Hablar
con mi madre siempre ha sido fácil, es una mujer muy comunicativa,
adelantada a su tiempo, y la conversación discurre de forma amena.
Siempre hace muchas preguntas pero nunca me siento cuestionada,
surgen de manera espontánea. Estoy a punto de sincerarme con ella,
por un instante me planteo contarle que me he enamorado y soy muy
feliz, sería un buen punto de partida. Pero no lo hago. Intento
disimular mi nerviosismo, va a ser la primera vez que Nacho y yo nos
veamos y no estemos solos. Tenemos que fingir que no hay nada entre
nosotros y se que no voy a ser capaz de controlar mis emociones
cuando lo vea. El ya sabe de mi viaje se lo dije nada más enterarme.
-
¿Vas a darme otra sorpresa?- Pude sentir su sonrisa. Cuando le
comenté el motivo del viaje no quiso detalles- Habla primero con tu
padre- Cortó lacónico
-
Ya, pero Nacho...
-
Primero tu padre-Insistió- Hazme caso, es mejor así- Hizo una
pausa y pronunció mi nombre, entonces su voz volvió a ser un
susurro envolvente- Me alegra que vengas, necesito verte.- No
voy a saber disimular, tengo tantas ganas de estar con él que me
voy a desarmar cuando lo vea.
Mi
padre no se sentó a comer con nosotras porque Nacho no estaba y él
quería estar pendiente del servicio.
-
¿Donde está?- Pregunto con fingida indiferencia.
-
En la productora, no creo que tarde- me dijo sin darle importancia.
Si te parece bien, nos reuniremos mañana y nos cuentas qué queréis
de nosotros.- No me pasó desapercibida la utilización del plural.
-
Papá, no quiero ponerte en un compromiso...
-
Ya lo se, por eso negociarás con Nacho, ya lo hemos hablado, no
esta de acuerdo pero creo que es lo mejor, al fin y al cabo es mi
socio.
-
¿Sois socios?- Pregunto.
-
Claro, ¿no lo sabías?
-
Pues no, ni idea, nadie me lo ha dicho- Le aclaro burlona- ¿Desde
cuando?
-
No se- se encogió de hombros- varios años ¿por qué?
-
Me sorprende no saber nada.
-
¿Te sorprende?- Oh Oh, me huele a reproche – Pues no debería, al
fin y al cabo no parece importarte nada de lo que hago- Deberíais
ser tu o tu hermano, pero elegisteis otro camino.
-
Papá...
-
No es un reproche cariño- me dio un beso en el pelo- me parece muy
bien y estoy muy orgulloso, pero Nacho es parte de todo esto-
extendió su brazo al aire intentando abarcar todo lo que nos rodea-
y de muchas otras cosas que no se ven, se merece mucho más que un
contrato indefinido- Y yo me pregunto si va ser tan generoso con
los calificativos cuando se entere que se acuesta conmigo.
En
ese momento suena mi móvil, acabo de recibir un mensaje de Nacho.
-
Ven al aseo de abajo ¡ya!
Así
que pido disculpas y me dirijo a la planta de abajo donde hay
ubicado un salón privado, un aseo, la bodega, y al pasar por la
puerta del vestuario de personal se abre la puerta y tiran de mí
hacia dentro. No me asusto, se que es Nacho, me abraza y nos besamos
mientras bloquea la puerta.
-
Joder, que mañana más larga, creí que no terminaba nunca- Volvió
a besarme y sin darme opción me quita el jersey y comienza a luchar
con los pantalones vaqueros.
-
Nacho – Me quejo. Me hace callar con un susurro- -
Uno rapidito nena que no puedo aguantar- otra vez ese tono
insinuante y sensual- ¿me perdonas los preliminares? - Me vuelve a
besar para silenciar mi protesta y yo me dejo llevar entregándome
sin oponer resistencia alguna.
-
A ver con que cara miras ahora a tu padre- Me dice con una sonrisa
socarrona en los labios- Se te acaba el tiempo.
-
Me encanta cuando te pones romántico- Me burlo mientras recojo mi
ropa para empezar a vestirme, no digo nada, pero me aterra que
alguien pueda sorprendernos.
-
No te enfades cariño, que yo también te quiero- Y me guiña un ojo
antes de marcharse.
Pero
no puedo entretenerme en saborear su declaración porque no
encuentro mis braguitas y tengo que salir pitando de allí antes de
que entre alguien no me queda más remedio que vestirme sin ellas.
-
¿Estas bien?- Me pregunta mi madre cuando llego a la mesa, claro
mamá, estoy estupenda, recién follada y sin bragas – Has tardado
mucho.
-
Ya, es que he estado hablando con Nacho- No la he mentido, no le he
contado toda la verdad, pero... Vuelve a sonar mi móvil, otro
mensaje de Nacho.
-
Tengo algo que te pertenece – Levanto la vista hacia él que esta en la barra hablando con mi padre y veo
como al sacar la mano del bolsillo del pantalón vaquero asoma parte
del encaje de mis braguitas, no me mira sigue hablando como si nada.
-
Capullo- Le contesto en un nuevo mensaje.
Tiene
el teléfono en la mano, en silencio, y probablemente abierta la
mensajería instantánea porque con una mirada lee el mensaje y
sonríe.
-
Vámonos – Me ordena en otro mensaje
-
¿Quién te escribe?- La pregunta de mi madre me sobresalta.
-
Las chicas- Miento- Me esperan en un ratito- Vuelvo a mentir – ¿ Te importa ir a casa sin mi?
-
No te preocupes, tengo yoga. Avísame si vas a llegar tarde.
-
Gracias mami- Le doy un beso y voy a despedirme de mi padre.
-
¿Te vas?- Me pregunta Nacho, le fulmino con la mirada.
-
Si- Contesto violenta- He quedado con mis amigas.
-
Esta lloviendo, ¿te acerco a algún sitio?
-
Gracias- Le digo mientras me despido de mi padre.
Y
entonces pone la mano en mi espalda mientras me empuja suavemente
para salir del restaurante. Siento como su calor recorre mi cuerpo
al recordar que me ha dicho que me quiere, sonrío ampliamente.
Hace frio y llueve, pero en ese momento hasta la lluvia es
maravillosa.
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