7 de junio de 2015

La Chica del Club de Golf (14)

NACHO:

Me sorprende el timbre de la puerta. Son mas de las doce, acabo de llegar a casa y no tengo ganas ni de ver ni de hablar con nadie. Estoy tentado de no abrir, pero quizá sea la vecina de al lado, enviudó hace poco y anda un poco perdida la mujer. Tiene un hijo que es un capullo y no le presta toda la atención que necesita. ¡Cómo yo! Mi madre pensará lo mismo, pero no me importa, esta en lo cierto y es algo que tengo muy asumido. Abro sin preguntar y sin mirar, y juro que casi me da un infarto. De pie, sobre unos tacones altísimos, casi es mas alta que yo, y con un abrigo rojo por encima de la rodilla esta Natalia.
No tengo capacidad de reacción es la última persona que pensé encontrar, además acabamos de hablar por teléfono casi la he colgado, y sin embargo la única con la que quiero estar. Reacciono al apagarse la luz de la escalera invitándola a pasar, parezco gilipollas, pero no tengo palabras, estoy temblando de pies a cabeza, quizá debería abrazarla o al menos decir algo, es lo que ella espera, pero no salgo de mi asombro. Me mira a los ojos mientras me entrega una botella de cava Gramona que lleva en la mano con un lazo azul en el cuello.
Por fin recupero la movilidad, que no el control, y la abrazo, es real no estoy soñando ni me he muerto.
- ¿Que haces aquí nena, cuándo has llegado? ¿Cómo no me has dicho que ibas a venir? Te habría ido a buscar. - No me contesta, se pierde en mis ojos mantiéndose distante y silenciosa. Y así poco a poco, sin dejar de mirarme comienza a desabrocharse el abrigo y lo deja caer al suelo. 
- ¡Feliz cumpleaños!
Y ahí esta ante mi, vestida unicamente con un sensual conjunto de ropa interior, medias y liguero, todo un espectáculo y un placer para los sentidos, y es solo para mí. 
Quince años después la vida vuelve a poner mi mundo patas arriba el día de mi cumpleaños. Llámalo Karma. Quizá deba volver a celebrarlo, pero solo con ella. Solo una noche, ese ha sido mi regalo.
Acaba de marcharse para coger el primer vuelo de regreso. Tengo la sensación de llevar media vida despidiéndome y cada vez lo llevo peor. En momentos como este lo dejaría todo sin pensar y me marcharía con ella, dentro de un rato lo veré de diferente manera. No puedo dormir, llevo despierto casi veinticuatro horas y no siento el cansancio. De haber podido habría detenido el tiempo, que esta noche fuera eterna, que no hubiera tenido que marcharse tan lejos. Tengo una sensación extraña dentro de mi, Natalia se ha convertido en alguien necesario en mi vida, y no me gusta sentirme emocionalmente dependiente. Muy a mi pesar no he tenido la situación bajo control en ningún momento. Y no se me olvida que seguimos viéndonos a espaldas de su familia que también es la mía. En algún momento tendré que hablar con Jorge, no puedo ocultárselo por mas tiempo.
Me voy a la calle a correr un rato, necesito despejarme para dormir al menos un par de horas.

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