- Vengo
mucho- me decía desde la cocina donde preparaba el desayuno- Junto
días, como hemos hecho ahora y me escapo.
- ¿Y
traes a mucha gente?- Se rió al oír mi pregunta.
- Yo
no ando con gente, Nata.- Ya apareció el "rarito".- Suelo
venir solo, aunque alguna vez han venido tu hermano y Elena, tus
padres, mi hermana y su novio, y creo que también mi madre, pero no
se han atrevido a decírmelo.- No me lo iba a poner fácil.
- Me
refiero a si has traído a chicas- ¿por favor! Y a mi qué me
importa, ¿porque he hecho esa pregunta? No quiero ni mirarle, seguro
que piensa que soy una cría.- Y no me digas que no vas con chicas.
- Pues
aunque no te lo creas, no voy con chicas- Como comenzó a desayunar,
yo di por supuesto que esa iba a ser su respuesta, por eso me
sorprendió que siguiera hablando.- No he mantenido ninguna relación
que haya durado lo suficiente .
- ¿Nunca?- Hizo un gesto de
indiferencia con la cabeza- ¿miedo al compromiso?
- No
lo creo. Simplemente no ha surgido o no he permitido que surja -Era
la primera vez que tratábamos ese tema, como si hasta ese momento
no nos hubiera importado el pasado sentimental de cada uno.
- ¿y
cuando ligas qué haces?- Me sonrió.
- Cualquier opción es válida menos
mi casa, no me gusta tener que pedir a nadie que se marche, ni por
supuesto que me lo pidan a mi. ¿Y tu?
- ¿Yo?-
Yo estoy en esta casa y no me has pedido que me marche, no lo dije pero lo pense.
- Si,
supongo que al hotel no los llevaras, allí todo el mundo sabe que
haces y con quien.
- No
salgo mucho, y no me va el sexo de una noche.
- ¿y
el cocinero surfista?¿como se llama?
- Kaiet,- asintió al oír el
nombre.- ¿Qué pasa con él?
- No
se, dímelo tu, yo podría decirte lo que a él le gustaría que
pasara.
- No
pasa nada, apenas nos conocemos, coincidimos en la playa de Famara
haciendo surf, bueno yo intentándolo, ni siquiera sabía que era
cocinero.- ¿Es que había llegado el momento de ponernos íntimos y
compartir confidencias?- Cuando estuve haciendo las practicas tuve
un rollo con un policía nacional que conocí por un
incidente con un cliente borracho.
- ¿Y
qué pasó?
- Pues
que olvido comentarme que tenía novia en la península e iba a
venir de vacaciones.
- ¡qué
bonito!- Ironizó.
- Precioso- Ambos nos reímos- Fue
una pena, a mi el tío me gustaba.
- Pero
era el novio de otra.- sentenció.
- ¿Te
has enamorado alguna vez? - No iba a desaprovechar la ocasión.
- Una
vez- Me confeso acercándose a mi oído- Pero fue un amor platónico
no fui correspondido, bueno en realidad nunca se lo dije- ¡y una
leche! Es el típico tío por el que nos volvemos locas, con sentir
su mirada ya se nos caen las bragas- Ella había estado fuera del
país estudiando, cuando volvió decidí sincerarme y contarle todo
lo que sentía, resultó que estaba saliendo con un imbécil
al que de haber podido le habría arrancado la cabeza- Un escalofrío
recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies. Su voz, su aliento , su
confesión y un aguijonazo en el estómago al oír que estuvo
enamorado de otra. ¡Puf, que mal pintaba la cosa!
- ¿Te
lo estas inventando?
- Juro
que es totalmente cierto- y levantó la mano derecha con gesto solemne como si
estuviera prestando declaración.- Así que me emborraché y termine
la noche, o empecé la mañana, según se mire, en un local de la
calle Fuencarral tatuándome su nombre en letras árabes- Levantó
el antebrazo derecho enseñándome la cara interna de la muñeca- O
al menos eso me dijo el tatuador. Como ves una reacción muy
meditada y adulta.- Le miraba atónita. Pregunté por el nombre y
como imaginaba no contestó. Me acarició el cuello con la nariz y
sus manos se desplazaban por debajo de mi camiseta.
- No
puedes dejarme así- Me quejé intentando apartarme sin éxito,
mientras mi cuerpo, maldito traidor, se estremecía reaccionando a
sus caricias.
- A
eso voy- y continuó con su ataque.
- Nacho
- Calla
y bésame.
- Siempre me haces lo mismo- me quejé.
- ¿Qué
te hago?- Preguntó siguiéndome la corriente.
- Esto-
le digo tirándolo del pelo- dejarme a medias.
- Perdona, yo no te he dejado a
medias nunca- Una sonrisa burlona le iluminaba la mirada.
- Si
que lo haces.
- No
lo hago.-
- Nacho!!!- le recrimine- no hablamos
de lo mismo.
- ¿¡Ah
no!?
Y
siguió con su ataque a todos mis sentidos, sus manos recorrían mi
espalda
por
debajo de la camiseta y me apretaba contra su cuerpo como si quisiera
que nos convirtiéramos en una sola persona.
- ¿Qué
quieres saber?- Se apartó de mi. ¡Oh, por favor! Estaba jugando,
pues muy bien juguemos. Yo también me alejé e intenté
recomponerme. Me miraba por encima de la taza de café que
se había llevado a los labios. - ¿Qué
pasó?- No iba a darme por vencida, Nacho sonrió.
- ¿Con
quién?- estaba empezando a desesperarme- ¿Con ella?- Se levanto a
prepararse otro café- Nada, no pasó nada. No le arranqué la
cabeza a nadie si es lo que te preocupa- Volvió a sentarse a mi
lado- Aquello pasó hace mucho tiempo.
- Vamos,
que no quieres seguir hablando- Negó con un leve movimiento de
cabeza.
- Tengo
otros planes- Y su voz sonó oscura y ronca, tremendamente sexual. Le
puse una mano en los labios para frenar un nuevo ataque.
- ¿Sabes? Tengo una foto de tu
tatuaje, puedo descubrir su significado cuando quiera.- Le desafié.
- ¿Y
por qué te importa tanto Natalia?- Ya no sonreía. Y me habría
encantado tener su habilidad para cambiar de tema.
- No
lo se- Me encogí de hombros- Curiosidad supongo.- ¿Cómo era ella?
- Es,
sigue viva - ¡Mierda! La sigue viendo.- Especial, brilla con luz
propia.- Sentí
como si me hubieran vaciado un cubo de agua fría por la cabeza,
quise pedirle que no continuara, que en realidad me daba igual,
fingir desinterés.- Es alta, me gustan las mujeres altas- Y me dio
un repaso con la mirada de la cabeza a los pies- De pelo castaño,
guapa, aunque creo que ella piensa que no lo es. - Tiene unos ojos
increíbles, de un indescifrable color, a veces verde otras gris
según la luz o su estado de ánimo- ¡¡¡¡¡Soy yo, estaba describiéndome
a mi!!!!- El corazón a mil, estaba a punto de salír del pecho y
preparse un café- Tiene un cuerpo para perderse en él, con curvas,
esbelto; piernas largas, me vuelvo loco cuando me rodea con ellas;
buenas tetas- Sus manos acompañaban a las palabras recorriendo mi
cuerpo, sus labios me besaban el cuello y susurraban en mi oído; y
yo estaba allí, hipnotizada por su voz, por su manera de
describirme tan cargada de erotismo, excitada- Me gusta cuando
tiembla entre mis brazos entregándose a mí, venciendo
prejuicios...
Me
besó en la boca abriéndose paso con firmeza, nuestras salivas se
mezclaron y me invadió su sabor, me mordió el labio inferior y tiró de
él, vuelve a besarme. Yo enredé las manos en su pelo y tiré hacia
atrás interrumpiendo el beso,
recorro su cuello y vuelvo a besarle.- Me vas a matar Natalia.
- Lo
que dices tiene muy poco que ver con el amor- Le dije sentándome a
horcajadas encima suyo, me apretó el culo.
- Ya
te dije que no era esa clase de amor.
Cerré
los ojos, me pudo la rabia que me habían provocado sus últimas
palabras. Utilicé el poder que me otorgaba y me lo follé y el lo
permitió. Lo hice enfadada con Nacho y conmigo misma, enfadada con
sus palabras, con su manera de elevarme al cielo, de hacerme sentir
fuerte, poderosa, única y especial, para después obligarme a
descender a la más cruel de las realidades donde impera la ley del
deseo. Respiré su olor, y sentí el tacto de su piel, la tibieza de
su cuerpo. Memoricé su sabor. Le sentí estremecerse y ahogar un
gemido gutural en mi boca mientras le besaba.
- Hostia
puta Natalia, no voy a poder vivir sin esto... Llévame contigo,
hazme tu esclavo...
- Esto
el lo único que quieres de mi...
- Nena,
yo de ti lo quiero todo- Quise alejarme, aun seguía enfadada, pero
no lo permitió. Me abrazó.- No le des tantas vueltas, a veces eres
tan intensa...es todo mucho más fácil de lo que parece, solo
tienes que dejarte llevar.
- Nacho, no te entiendo-
digo casi en un susurro acercándome más a su cuerpo para sentir su
calor- primero me veneras y luego lo centras todo en el sexo...
- ¿Y
para ti Natalia, qué es para ti todo esto? Hasta el momento el
único que ha hablado soy yo, tu te proteges, te pones cachonda y me
follas. Después, te da el bajón postcoital y te acojonas. ¿Qué
quieres de mi Natalia?
- No
lo se Nacho- Confesé entre sus brazos- Estas siempre aquí, en mi
cabeza, y no hay manera de que te marches. Jamás me había ocurrido
algo así, tan intenso, tan demoledor...no puedo controlarlo y me
asusta. Porque a veces, lo que afirman tus ojos lo niega tu boca.
Y
no fui del todo sincera, porque a todas esas dudas que me
mortificaban tenía que sumar el tortuoso recuerdo de mi padre. La
horrible sensación de que había algo incestuoso en lo que
hacíamos. Demasiados ingredientes en mi cabeza con un maridaje
complicado. ¿Me avergonzaba mi relación con Nacho?
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