22 de mayo de 2015

La Chica del Club de Golf (11)

Vista con la luz del día la casa era realmente bonita y el entorno espectacular. Ahora entiendo que no quisiera deshacerse de ella y que tampoco quisiera compartirla con su hermana. 
- Vengo mucho- me decía desde la cocina donde preparaba el desayuno- Junto días, como hemos hecho ahora y me escapo.
- ¿Y traes a mucha gente?- Se rió al oír mi pregunta.
- Yo no ando con gente, Nata.- Ya apareció el "rarito".- Suelo venir solo, aunque alguna vez han venido tu hermano y Elena, tus padres, mi hermana y su novio, y creo que también mi madre, pero no se han atrevido a decírmelo.- No me lo iba a poner fácil.
- Me refiero a si has traído a chicas- ¿por favor! Y a mi qué me importa, ¿porque he hecho esa pregunta? No quiero ni mirarle, seguro que piensa que soy una cría.- Y no me digas que no vas con chicas.
- Pues aunque no te lo creas, no voy con chicas- Como comenzó a desayunar, yo di por supuesto que esa iba a ser su respuesta, por eso me sorprendió que siguiera hablando.- No he mantenido ninguna relación que haya durado lo suficiente .
- ¿Nunca?- Hizo un gesto de indiferencia con la cabeza- ¿miedo al compromiso?
- No lo creo. Simplemente no ha surgido o no he permitido que surja -Era la primera vez que tratábamos ese tema, como si hasta ese momento no nos hubiera importado el pasado sentimental de cada uno.
- ¿y cuando ligas qué haces?- Me sonrió.
- Cualquier opción es válida menos mi casa, no me gusta tener que pedir a nadie que se marche, ni por supuesto que me lo pidan a mi. ¿Y tu?
- ¿Yo?- Yo estoy en esta casa y no me has pedido que me marche, no lo dije pero lo pense.
- Si, supongo que al hotel no los llevaras, allí todo el mundo sabe que haces y con quien.
- No salgo mucho, y no me va el sexo de una noche.
- ¿y el cocinero surfista?¿como se llama?
- Kaiet,- asintió al oír el nombre.- ¿Qué pasa con él?
- No se, dímelo tu, yo podría decirte lo que a él le gustaría que pasara.
- No pasa nada, apenas nos conocemos, coincidimos en la playa de Famara haciendo surf, bueno yo intentándolo, ni siquiera sabía que era cocinero.- ¿Es que había llegado el momento de ponernos íntimos y compartir confidencias?- Cuando estuve haciendo las practicas tuve un rollo con un policía nacional que conocí por un incidente con un cliente borracho.
- ¿Y qué pasó?
- Pues que olvido comentarme que tenía novia en la península e iba a venir de vacaciones.
- ¡qué bonito!- Ironizó.
- Precioso- Ambos nos reímos- Fue una pena, a mi el tío me gustaba.
- Pero era el novio de otra.- sentenció.
- ¿Te has enamorado alguna vez? - No iba a desaprovechar la ocasión.
- Una vez- Me confeso acercándose a mi oído- Pero fue un amor platónico no fui correspondido, bueno en realidad nunca se lo dije- ¡y una leche! Es el típico tío por el que nos volvemos locas, con sentir su mirada ya se nos caen las bragas- Ella había estado fuera del país estudiando, cuando volvió decidí sincerarme y contarle todo lo que sentía, resultó que estaba saliendo con un imbécil al que de haber podido le habría arrancado la cabeza- Un escalofrío recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies. Su voz, su aliento , su confesión y un aguijonazo en el estómago al oír que estuvo enamorado de otra. ¡Puf, que mal pintaba la cosa!
- ¿Te lo estas inventando?
- Juro que es totalmente cierto- y levantó la mano derecha con gesto solemne como si estuviera prestando declaración.- Así que me emborraché y termine la noche, o empecé la mañana, según se mire, en un local de la calle Fuencarral tatuándome su nombre en letras árabes- Levantó el antebrazo derecho enseñándome la cara interna de la muñeca- O al menos eso me dijo el tatuador. Como ves una reacción muy meditada y adulta.- Le miraba atónita. Pregunté por el nombre y como imaginaba no contestó. Me acarició el cuello con la nariz y sus manos se desplazaban por debajo de mi camiseta.
- No puedes dejarme así- Me quejé intentando apartarme sin éxito, mientras mi cuerpo, maldito traidor, se estremecía reaccionando a sus caricias.
- A eso voy- y continuó con su ataque.
- Nacho
- Calla y bésame.
- Siempre me haces lo mismo- me quejé.
- ¿Qué te hago?- Preguntó siguiéndome la corriente.
- Esto- le digo tirándolo del pelo- dejarme a medias.
- Perdona, yo no te he dejado a medias nunca- Una sonrisa burlona le iluminaba la mirada.
- Si que lo haces.
- No lo hago.-
- Nacho!!!- le recrimine- no hablamos de lo mismo.
- ¿¡Ah no!?
Y siguió con su ataque a todos mis sentidos, sus manos recorrían mi espalda
por debajo de la camiseta y me apretaba contra su cuerpo como si quisiera que nos convirtiéramos en una sola persona.
- ¿Qué quieres saber?- Se apartó de mi. ¡Oh, por favor! Estaba jugando, pues muy bien juguemos. Yo también me alejé e intenté recomponerme.  Me miraba por encima de la taza de café que se había llevado a los labios. - ¿Qué pasó?- No iba a darme por vencida, Nacho sonrió.
- ¿Con quién?- estaba empezando a desesperarme- ¿Con ella?- Se levanto a prepararse otro café- Nada, no pasó nada. No le arranqué la cabeza a nadie si es lo que te preocupa- Volvió a sentarse a mi lado- Aquello pasó hace mucho tiempo.
- Vamos, que no quieres seguir hablando- Negó con un leve movimiento de cabeza.
- Tengo otros planes- Y su voz sonó oscura y ronca, tremendamente sexual. Le puse una mano en los labios para frenar un nuevo ataque.
- ¿Sabes? Tengo una foto de tu tatuaje, puedo descubrir su significado cuando quiera.- Le desafié.
- ¿Y por qué te importa tanto Natalia?- Ya no sonreía. Y me habría encantado tener su habilidad para cambiar de tema.
- No lo se- Me encogí de hombros- Curiosidad supongo.- ¿Cómo era ella?
- Es, sigue viva - ¡Mierda! La sigue viendo.- Especial, brilla con luz propia.- Sentí como si me hubieran vaciado un cubo de agua fría por la cabeza, quise pedirle que no continuara, que en realidad me daba igual, fingir desinterés.- Es alta, me gustan las mujeres altas- Y me dio un repaso con la mirada de la cabeza a los pies- De pelo castaño, guapa, aunque creo que ella piensa que no lo es. - Tiene unos ojos increíbles, de un indescifrable color, a veces verde otras gris según la luz o su estado de ánimo- ¡¡¡¡¡Soy yo, estaba describiéndome a mi!!!!- El corazón a mil, estaba a punto de salír del pecho y preparse un café- Tiene un cuerpo para perderse en él, con curvas, esbelto; piernas largas, me vuelvo loco cuando me rodea con ellas; buenas tetas- Sus manos acompañaban a las palabras recorriendo mi cuerpo, sus labios me besaban el cuello y susurraban en mi oído; y yo estaba allí, hipnotizada por su voz, por su manera de describirme tan cargada de erotismo, excitada- Me gusta cuando tiembla entre mis brazos entregándose a mí, venciendo prejuicios...
 Me besó en la boca abriéndose paso con firmeza, nuestras salivas se mezclaron y me invadió su sabor, me mordió el labio inferior y tiró de él, vuelve a besarme. Yo enredé las manos en su pelo y tiré hacia atrás interrumpiendo el beso, recorro su cuello y vuelvo a besarle.- Me vas a matar Natalia.
- Lo que dices tiene muy poco que ver con el amor- Le dije sentándome a horcajadas encima suyo, me apretó el culo.
- Ya te dije que no era esa clase de amor.
Cerré los ojos, me pudo la rabia que me habían provocado sus últimas palabras. Utilicé el poder que me otorgaba y me lo follé y el lo permitió. Lo hice enfadada con Nacho y conmigo misma, enfadada con sus palabras, con su manera de elevarme al cielo, de hacerme sentir fuerte, poderosa, única y especial, para después obligarme a descender a la más cruel de las realidades donde impera la ley del deseo. Respiré su olor, y sentí el tacto de su piel, la tibieza de su cuerpo. Memoricé su sabor. Le sentí estremecerse y ahogar un gemido gutural en mi boca mientras le besaba.
- Hostia puta Natalia, no voy a poder vivir sin esto... Llévame contigo, hazme tu esclavo...
- Esto el lo único que quieres de mi...
- Nena, yo de ti lo quiero todo- Quise alejarme, aun seguía enfadada, pero no lo permitió. Me abrazó.- No le des tantas vueltas, a veces eres tan intensa...es todo mucho más fácil de lo que parece, solo tienes que dejarte llevar.
- Nacho, no te entiendo- digo casi en un susurro acercándome más a su cuerpo para sentir su calor- primero me veneras y luego lo centras todo en el sexo...
- ¿Y para ti Natalia, qué es para ti todo esto? Hasta el momento el único que ha hablado soy yo, tu te proteges, te pones cachonda y me follas. Después, te da el bajón postcoital y te acojonas. ¿Qué quieres de mi Natalia?
- No lo se Nacho- Confesé entre sus brazos- Estas siempre aquí, en mi cabeza, y no hay manera de que te marches. Jamás me había ocurrido algo así, tan intenso, tan demoledor...no puedo controlarlo y me asusta. Porque a veces, lo que afirman tus ojos lo niega tu boca.
Y no fui del todo sincera, porque a todas esas dudas que me mortificaban tenía que sumar el tortuoso recuerdo de mi padre. La horrible sensación de que había algo incestuoso en lo que hacíamos. Demasiados ingredientes en mi cabeza con un maridaje complicado. ¿Me avergonzaba mi relación con Nacho?

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