El
tan temido día de la despedida llegó sorprendiéndonos silenciosos
y con el ánimo sombrío. Con las emociones a flor de piel.
Nacho
me observaba en silencio mientras me movía lentamente por la
habitación haciendo el equipaje sin ganas. Como si hubieran pinchado
la burbuja en la que habíamos vivido hasta ese momento y la realidad
se impusiera llevándome a miles de kilómetros.
En
estos días habíamos valorado las opciones que teníamos mientras
esperábamos un traslado que se demoraba más de lo deseado.
Un
mes hasta las vacaciones de Nacho. Es mucho tiempo. Treinta días.
Setecientas veinte horas. Cuarenta y tres mil doscientos
minutos...Una eternidad.
Sentí
el calor de su cuerpo en mi espalda y sus brazos rodeándome. Le
abracé respirando su olor, memorizando el sabor de su piel.
Alison
Scott cantaba un viejo tema de Elton John y nos dejamos acariciar por
su voz bailando muy despacio. Una vez más quise detener el tiempo,
hacer ese momento eterno.
-
Me mata verte marchar otra vez – Un susurro erizandome la piel -
Necesito más tiempo. No puedo esperar. No quiero esperar...
Tanto
apuramos el tiempo que casi pierdo el avión, no me hubiera
importado, la verdad, pero mi deber era volver el trabajo. Soy
consciente de mi suerte. Pocos de mis compañeros han encontrado
trabajo tan pronto. Hice las prácticas y me quedé. No he tenido que
arrastrarme por empleos precarios sujetos a la estacionalidad. Un
autentico chollo a más de dos mil kilómetros de la vida que había
llevado.
La
separación aunque dura, estaba llena de certezas. Nacho siempre
estaría ahí para mi, y yo para él. Juntos encontraríamos la
solución. Pero de momento me encontraba sentada en un avión, con un
retraso de más de una hora y en cola para despegar.
Me
reincorporé a mi puesto de trabajo sin esfuerzo y fue de gran ayuda
que el hotel estuviera al completo para mantenerme ocupada. Esa
ocupación generó un problema para el que no encontrábamos una
solución satisfactoria.
- ¿Viste
el video que te envié? - Oí su risa
Clientes
a la carrera buscando una tumbona lo más cerca posible de la
piscina.
- ¿Es
así todos los días?
- Todos.
Es peligroso, en cualquier momento puede ocurrir un accidente. La gente
se pone muy violenta.
Poco
podíamos hacer por solucionar un problema causado por la falta de
espacio.
- Menos
mal que tu apartamento tiene terraza.
Hablábamos
por teléfono por la mañana y por la noche, y nos enviábamos mensajes continuamente para sentirnos más cerca y llenar el vacío ocasionado
por la distancia.
Enmedio
de la rutina estival una inesperada llamada rompió la monotonía.
Alicia
sorbía los mocos ruidosamente intentando aclarar la voz para
disimular su llanto.
_
¿Puedes venir a buscarme? - y aunque intentara disimular estaba
llorando. Me asusté.
- ¿Estas
en la isla? - Su respuesta fue un quejido y un mensaje con su ubicación. Podía haber cogido un taxi o un Uber, pero entonces no
sería ella.
Llevábamos
muchos días sin hablar porque la ultima vez discutimos y aun nos
duraba el enfado. Por lo menos a mi. Estaba claro que yo no era el
motivo por el que estaba en la isla, solo podía se Kaiet. Algo
grave debía haber ocurrido para llamarme después de la bronca que
tuvimos. Una más. Ahora todo giraba en torno a mi amiga y su
supuesta desgracia, lo demás carecía de importancia. Mira que nos
gusta un drama. ¿Es que no íbamos a madurar nunca? Acudí en su
busca olvidando que me llamó "caprichosa", que me dijo que
"estaba jugando a las casitas" como cuando era pequeña,
que "estaba cumpliendo la voluntad de Nacho olvidándome de
mi misma". Alicia sabe ser encantadora, pero también es
especialista en hablar en exceso y a destiempo.
La
encontré sentada en una terraza junto a su maleta, ocultando tras
unas maxi gafas de sol los gruesos lagrimones que le surcaban la
cara.
- Mierda
de waterproff- Exclamó limpiándose la cara con el dorso de la mano
sin preocuparle su aspecto ni las miradas de las personas que
ocupaban las otras mesas. Ella es así: excesiva, arrolladora,
descontrolada .
Nos
saludamos con la mirada dejando claro que seguíamos enfadadas. Una
cosa era dejarla tirada, otra ofrecerle una fiesta de bienvenida. Lo
ultimo que me apetecía era darla un abrazo.
Esperé
en silencio a que fuera ella quien dijera la primera palabra.
Derrotada, apoyaba la cabeza en la ventanilla mirando el paisaje
pasar veloz, seguía ocultándose tras las gafas de sol.
- Me
iré antes de que llegue tu "marido" – porque Nacho
había pasado a ser mi marido pronunciado con mucho retintín –
Solo tengo que adelantar la fecha de vuelta.
Si
estaba esperando que le preguntara qué había pasado podía sentarse
para estar más cómoda, no tenía intención de seguir su juego. No
quise advertirle que adelantar su vuelo iba ser misión imposible en
estas fechas. En realidad encontrarla con esa actitud de "princesa
ofendida" me recordaba lo enfadada que estaba con ella y las
pocas o ninguna gana que tenía de aguantarla. Ni a ella, ni a sus
dramas. Porque el único responsable de su estado era su caracter
impulsivo, y relexionar a solas y en silencio le vendría
estupendamente. La dejé instalada en mi aprtamento y volví al
trabajo.
No
me dio las gracias.
Desde
la ventana de mi despacho la vi pasear en bikini por la piscina
mientras hablaba por teléfono ajena a las miradas que seguían sus
movimientos.
Es
una mujer guapa, lo sabe, aunque a veces de empeñe en parecer lo
contrario porque según dice "solo se le acercan idiotas" y
deja de arreglarse y de cuidar su imagen, especialmente cuando va al
cole a dar clase porque según dice "no quiero que los padres de
mis alumnos se confundan". Ella es así.
Con
sus parejas se entrega en cuerpo y alma y muchas veces, casi todas,
no interpreta bien las señales que le indican que debe echar el
freno y no forzar situaciones.
Supongo
que con Kaiet le ha pasado algo parecido, puede que se haya empeñado
en mantener una relación con una persona que a lo mejor no quiere.
- ¡Qué
mierda de piscina! No hay ni una tumbona libre, he tenido que poner
la toalla en el suelo para poder sentarme – Empezábamos muy bien,
la comida se presentaba calentita.
Tenía
mejor aspecto desmaquillada y sin chorretones negros surcando las
mejillas.
- Se
que estas enfadada. Lo siento. Ya sabes como soy, no tengo filtro.
No deberías tenerme en cuenta.
- Claro.
Pero es que resulta que algunas veces eres muy hiriente.
- Te
molestó porque sabes que en el fondo tengo razón.
- Tan
en el fondo que no llego a verlo. -Ironicé.
- Tu
eres la sensata el grupo, te conoces mejor que nadie y sabes que esa
posibilidad existe.
- Vamos
a dejarlo, no quiero discutir.
- Ni
yo que discutamos. Tampoco lo quise cuando hablamos la última vez.
No me expliqué bien y tu estabas muy susceptible.
- A
mi me da igual que te hayas casado con Nacho o que os vayais a vivir
debajo de un puente. Solo quiero que estes bien y disfrutes tu
momento. Y si sale mal...pues mala suerte.
- No
fue eso lo que dijiste y lo sabes- Corté molesta.
- Ya
te he dicho que no me expliqué bien, y te he pedido perdón.Además,
me molestó que tardaras tanto en contarlo, tuviste muchas
ocasiones. Siempre pensé que seríamos partícipes...no se.
No
me hagas mucho caso.
- Carmen
se casa en unos meses, ahí podrás desquitarte.
- No
es lo mismo. Lo de Carmen es predecible, esperado, no tiene nada de
especial. Es un trámite porque ya sabes el siguiente punto de la
lista.
La
tuya ha sido tan especial, tan romántica, aunque haya sido súper íntima.
- Aunque
me pelotees sigo enfadada.
- No
es verdad, no sabes estar enfadada, no estas programada genéticamente para enfadarte con nadie, ni siquiera conmigo que soy
insoportable y tengo un caracter de mierda.
- Si,
vale, lo que tu digas.
¿Me
vas a contar qué haces aquí?
- Quise
darle una sorpresa a Kaiet y la sorpresa me la he llevado yo.- Me
llevé la mano a la boca esperando lo peor. - No es ese tipo de
sorpresa- Aclaró- Tiene un hijo. De unos cinco años, creo. Y me
lo ha ocultado. En todo este tiempo no ha comentado nada, por ejemplo
cuando me dijo que estaba divorciado. Creo que eso es muy
significativo ¿no? - No sabía que decir.
- Pero
estuviste en su casa, tendría fotos.
- Supongo.
Pero no me fijé.
- Kaiet
¿qué te ha dicho?
- No
sabe que lo se
- Ali,
me pierdo – Faltaba información.
- Cuando
he llegado a su casa no había nadie, aunque solo trabaja por la
tarde-noche. Me senté en una terraza junto a su casa y al
ratito le he visto llegar en su coche con la tabla de surf y un
crío, ya te digo, de unos cinco años.Él no me ha visto.También
les acompañaba una pareja mayor, debían de ser sus padres. -
Resoplé. Menudo panorama- Le he llamado hace un rato. No le he
dicho que le he visto. Pasará a buscarme cuando termine. Cree que
estoy pasando unos días de vacaciones contigo.
- Ali...-
buscaba la manera de que no se enfadara – hablasteis en algun
momento...quiero decir, te comentó si le apetecía que vinieras en
verano.
- Si,
pero no concretamos nada. Yo estaba pendiente el curso en Irlanda,
como no me lo concedieron...pues eso, pensé darle una sorpresa.
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