Lo
de dejar la mente en blanco es algo que no va conmigo, y aunque lo
intenté, no pude relajarme lo suficiente para conciliar el sueño.
No sirvieron ni las palabras de aliento de Nuria, ni sus caricias de
consuelo.
No
podía alejarle de mis pensamientos. No lo estaba pasando bien. Se
que le he hecho daño aunque no me lo dirá nunca para no hacerme
sentir culpable. Pero es que lo soy. Estamos así por mi actitud.
Cada uno en un extremo del cuadrilátero librando un combate
emocional.
Nacho
no se había enamorado nunca, yo por el contrario un montón de
veces, o al menos eso creía. y eso fue lo que me asustó, que fuera
tan efímero como las otras ocasiones, tan superficial. He llegado a
la conclusión que lo que me emociona es el cortejo, la conquista,
que una vez que lo consigo pierde interés. ¿y si pasa lo mismo? ¿Y
si todo aquello que me atraía de un día para otro pasaba a ser un
obstáculo?
Fue
todo muy rápido, un estallido fuera de control. Los sentimientos que
Nacho me despierta no obedecen a ningún tipo de razonamiento, no los
puedo controlar ni ordenar, carecen de lógica, tienen vida propia.
Sólo puedo aceptarlo y asumir el riesgo.
No
fue solo sexo, eso lo tengo claro aunque me haya escudado en ello. La
relación evolucionó porque lo hicieron nuestros sentimientos.
Mierda...yo quería ser la novia de Nacho y que él me considerara
como tal. Pero él nunca tuvo necesidad de ponerle nombre, ni de dar
más explicaciones de las necesarias. Le bastaba con sentir.
No
he sabido o no he querido leer entre lineas porque así aplazaba el
momento de tomar una decisión. Aceptar la situación, aprender a
vivir con la distancia, a esperar, a ser paciente. Pero yo quise ir
al final saltándome los pasos previos forzando una situación para
la que ninguno de los dos estaba preparado.
Detrás
de mi airada e irracional actitud subyace mi temor a no ser
suficiente para él, a no satisfacer sus expectativas. Esa maldita
falta de autoestima que aparece en los momentos más inoportunos.
Unos segundos habrían bastado para reponerme y recuperar el control
de mi misma. Pero no me los concedí. No se porqué actué de un modo
tan absurdo, tan infantil y caprichoso.
Me
enfadé con él por no impedir que me marchara, por no salir en mi
busca. No contesté a sus llamadas porque así forzaba su siguiente
movimiento obligándole a venir a verme. Pero no, prefirió enviar un
correo electrónico, eso ya me indignó. Resentimiento por no haber
conseguido traerle hasta aquí, decepción. Orgullo mal canalizado y
un enter en correo no deseado. Sea lo que fuera que quisiera contarme
no era tan importante como para dejarlo todo y venir a decirlo
mirándome a los ojos.
Los
correos electrónicos...su mundo interior. El porqué de tantas
cosas. Su rabia, su frustración, su dolor, su pena. Su lucha por ser
mejor día a día, por dejar atrás para siempre el pasado. He
puesto a prueba el equilibrio con el que ha ido construyendo su
presente, arrasé con todo. El despecho me ha hecho creer que era
Nacho quien debía disculparse. Joder...he jugado con sus
sentimientos, he pisoteado su orgullo para salvar el mío y ni eso he
conseguido. Le he decepcionado tan profundamente como me he
decepcionado a mi misma.
Le
deseo tanto que duele. Anhelo el tacto cálido de su piel, sus manos
grandes fuertes, su boca... Añoro sentirme fuerte, poderosa, sexy,
valiente. Necesito sentir como me acaricia con la mirada, oírle
pronunciar mi nombre en un susurro ronco cargado de deseo.
Salió
del dormitorio cuando se marchó mi hermano dando un portazo. Nos
había oído discutir.
-
No llores - Cogió el libro - Mates ¿no? Vamos a la mesa del salón
aquí no cogemos.
-
¿Se te dan bien? - A mi ni me gustaban, ni se me daban bien.
Necesitaba aprobar ese examen de recuperación. El afirmó con un
leve asentimiento de cabeza.
-
Me gustan - Le miré como a un bicho raro. - ¿Qué te cuesta más?
-
Todo, me cuesta todo- Me quejé llorosa
-
Venga no lloriquees ¿Cuándo es el examen?
-
Mañana
-
Joder Natalia...no puedes dejarlo para el último día.
Cuando
mi madre llego nos encontró estudiando sentados a la mesa del salón.
A ambos nos pasó desapercibida su sorpresa y que enseguida fue a
llamar a mi padre para contarle que Nacho había abandonado su
aislamiento. Repasamos el temario, me dio cuantas explicaciones
necesité haciendo gala de una paciencia infinita, repasamos los
ejercicios...Pese al desconcierto inicial me acostumbré rápido a su
cercanía.
-
Va cogido con alfileres pero puedes aprobar. No te precipites, lee
varias veces los enunciados hasta que los comprendas. Y no lo dejes
para el último día, si te apetece los días que tengas clase
podemos repasar.
-
Vale - Contesté obediente
-
¿Y la física? - Hice una mueca- Veo que tu las ciencias...
Esa
noche cenamos juntos en la cocina y fue el inicio de su recuperación.
Amanece.
Noto la ropa y el pelo húmedos. No recuerdo como he llegado hasta
aquí, ni el tiempo que llevo sentada mirando al horizonte. Tengo el
cuerpo entumecido. Siento fío.
Aun
no se qué voy a decir pero necesito hablar con Nacho, tengo que oír
su voz...Busco su numero en la agenda y me preparo para escuchar su
voz somnolienta, pero la llamada se corta sin obtener respuesta. Me
convenzo a mi misma de que a lo largo del día me la devolverá...o
no. Sería una justa venganza hacerme pasar por lo mismo.
No voy a darme por vencida. Suplicaré si es necesario. Ahora se lo que quiero y nada ni nadie va a distraerme de mi objetivo.
No voy a darme por vencida. Suplicaré si es necesario. Ahora se lo que quiero y nada ni nadie va a distraerme de mi objetivo.
Al
finalizar la jornada laboral ya he cumplido la segunda parte del
plan, ahora solo queda esperar, con lo poco que me gusta.
No
espero a que Nacho me devuelva la llamada y sin pensar en nada más
vuelvo a intentarlo. En la península serán las siete de la tarde,
probablemente este trabajando preparando el servicio de la noche.
Quinto tono de llamada, esta vez no estaba preparada para oír su voz
somnolienta al otro lado.
-
Natalia - Susurró.
Parecía
como si estuviera profundamente dormido y le hubiera despertado el
sonido del teléfono. Colgué.
¡Bien
por Natalia!
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