18 de marzo de 2015

La chica del club de Golf (6)

Nacho no vino de excursión pero de un modo u otro siempre estuvo presente. Habria sido fácil satifacer mi curiosidad preguntando por él a mis padres, y sin embargo, un repentino y desconocido sentido de protección me impidió hacerlo. Lo que Nacho me hace sentir es cosa mia, solo mía.
Al volver encontré mi apartamento vacio, sobre la mesa del salón estaba el portátil abierto conectado a un disco duro externo y su iphone. Entre impaciente y decepcionada fui a la ducha para empezar a prepararme para la "gran cena de despedida" en el mejor y mas afamado restaurante de la isla.
No le oí llegar, pero sentí su presencia - Estas invadiendo mi intimidad, lo sabes ¿verdad?- Estaba apoyado en la puerta del cuarto de baño contemplando mi imágen desnuda reflejada junto a la suya en el espejo del baño.- Joder. Me vas a matar Natalia.
Nos miramos a los ojos a través del cristal sin articular palabra. Se giró hacia mi y me envolvió en una toalla. Salí lentamente, sin pudor, y al pasar junto a él dejé caer la toalla. No necesitó más. Me levantó en brazos y con las piernas rodeé sus caderas. Me besó de forma lasciva, casi violenta mientras me empujaba contra la pared. Senti su contacto frío en mi espalda, y sus labios y su lengua recorrer mi cuerpo. Solo nos separamos para que pudiera quitarse la camiseta y ya mis manos le desabrochaban con urgencia los botones del pantalon vaquero roto, gastado y sexi que llevaba, sin perder contacto visual. Mordiéndole el cuello, respirando su olor y sintiendo la tibieza de su cuerpo junto al mío. No pensé en nada más que en sentir, en dejarme llevar. Demasiado tiempo en dique seco. Me dejó en el suelo frente al espejo que devolvía nuestra imagen. Aparté la mirada.
No- susurró- Mira al espejo. Somos tu y yo- Y no entendí qué quiso decirme pero su voz ronca de deseo me pareció tremendamente sensual- Giré dandole la espalda al espejo atrayéndolo hacia mí. No quería mirar, necesitaba tenerle dentro de mí antes de que despertara mi lado racional, deseaba que tomara el mando y no pensar. Acerqué mis caderas buscando su contacto, él lo entendió y decidió ponerme las cosas fáciles y me besó mientras que con una embestida certera se colocaba dentro de mi, gemí al sentirle y sonrió.
- ¿Suave?- me preguntó. Anda que, estaba yo para preguntas. No me permitió apartar la mirada en ningun momento. Joder, no sabía que contestar. Se detuvo.
- No pares
- Pues contesta. Dime cómo lo quieres.
- Nacho- Susurré bloqueada abrazandome a él intentando esconderme en el hueco de su cuello.
- Mírame- volvió a susurrar mientras retomaba el movimiento, y me invadió su mirada avellana teñída de deseo y me dehice en sus brazos. En ese momento fui un libro abierto para él que supo leer que hasta ahí había llegado mi atrevimiento El orgasmo me sorprendió ahogando un gemido en su boca haciéndome temblar y cerrar los ojos.
-Abre los ojos- Y entonces fue su turno
Permanecimos un rato abrazados en silencio. Hasta que el tiempo nos devolvió a la realidad. Compartimos ducha para tardar menos, y nos vestimos sin a penas cruzar palabra.
-No hemos usado protección
- No te preocupes, tomo la píldora
- Bien, yo no lo hago nunca sin preservativo.
Cuando llegamos al vestíbulo ya nos esperaban.
-Relájate- Dijo sin mirarme con una sonrisa socarrona en los labios- Respira hondo o notarán que te pasa lago y lo deducirán- Se acercó a mi- Qué bien hueles- y me besó el cuello haciéndome estremecer- Llevabas tiempo sin follar ¿eh? Y luego dices que no te aburres. -Y la puerta del ascensor se abrió mientras temblando de pies a cabeza sòlo tuve tiempo de llamarle imbécil golpeándole un hombro- Eso es nena, mejor cara de cabreo que de recien follada.
Y salió del ascensor sin cederme el paso, guiñándome un ojo y dejándome con la palabra en la boca.

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