26 de febrero de 2015

La Chica del Club de Golf (4)

Como no soporto esos tensos silencios cuando hay un tema importante que tratar, y dado que en este caso, las explicaciones me correspondía darlas a mi, comencé a hablar. A borbotones, de manera atropellada. No me importo descubrirme porque a estas alturas era muy evidente la atracción que Nacho ejercía sobre mi y su capacidad para subir mi temperatura corporal con tan solo mirarme.
- De verdad que lo siento, pero o paraba o te vomitaba encima.
- Hazme sitio- Y se acostó a mi lado. Llevaba puesto un pantalón de pijama de cuadros azules y una camiseta de manga corta blanca que dejaba al descubierto sus antebrazos tatuados
- ¿Lo estas diciendo en serio?- Pues claro que hablaba en serio. Nadie va a inventarse una historia así si no quiere quedar como una tarada.
- Pensé que lo podía controlar pero hablaste y perdí concentración... - Me interrumpió su risa indignada
- ¡Ahora resulta que soy yo el culpable! Eres tu quien tiene una mente retorcida e incestuosa.
- Gracias Nacho, estas siendo de gran ayuda- Y continuó riéndose.- De verdad que esto no me esta pasando ¿Tienes idea de como me siento? ¡No te rías!- Pero debía de ser una situación muy cómica porque no dejaba de reír- ¡Se acabó! ¡Fuera de mi cama!- Entonces me abrazó, acercando mi cuerpo hacia el suyo, manteniéndonos muy pegaditos.
- ¡Hostia puta! ¡Tu padre!- Se estremeció de forma cómica.- ¡Que mal rollo!- Y me besó. Sin sutilezas, mordiéndome el labio e inmovilizándome con su cuerpo.¡Brutal!
- ¡Pasará cuando tu quieras que pase! ¡Ya ves como nos apetece! No tengo prisa. Llevo toda la vida esperando que crezcas.- Sin palabras. Qué podía decir. Qué significaba eso.
- ¿Acabas de declararte?- Pregunté cautelosa.
- No lo se. ¿lo he hecho?- Se incorporó apoyándose en un codo. Resoplé. Tenia el estómago encogido, y el corazón parecía un solo del batería de "Extremoduro".
- ¿Qué quieres de mi?
- Todo lo que quieras darme sin que te enamores. No me lo puedo permitir.
- ¡Que chulito! ¿Y si eres tu el que se enamora de mi?- Pregunté coqueta.
- No lo creo.-
-¡Acabas de declararte!
- Mala suerte, no es esa clase de amor.
Me estaba proponiendo una relación meramente sexual, basada en la atracción física que sentimos el uno por el otro. Lo que en principio pareció una bonita declaración de amor se transformó en un "llevo toda la vida esperando que crezcas para echarte un polvo" Muy romántico.
Recorrí su antebrazo con mis dedos siguiendo la silueta de su tatuaje y me detuve en la parte interior de la muñeca.Una inscripción en letras arabes que al no llevar puesto el reloj quedaba al descubierto.
- ¿Qué pone aquí Nacho?
- No importa!
Con un nuevo beso dio por terminada la conversación.
Ahora además de confundida estaba asustada. Lo que Nacho queria de mi estaba bastante claro, pero y yo, ¿qué quería yo de él? La cabeza me daba vueltas repitiendo una y otra lo acontecido en esa última hora, como en un bucle. No me manejo bien en ese tipo de situaciones. Nunca he tenido relaciones de una noche. Supongo que en el fondo busco una relacion estable. Enamorarme y que se enamoren de mi. Ser el principio y el fin de alguien. Algo me decia que ese alguien no iba a ser Nacho, mi macarra elegante. Pero la atracción esta ahí, tan intensa que hasta duele.

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