21 de febrero de 2015

La Chica del Club de Golf (2)

Llegaron cuatro, mis padres y mi hermano con su novia, supe por ella que Nacho y mi padre habían discutido, y que eso ocurría muy a menudo, pues no solían estar de acuerdo en casi nada.
La mañana de Nochebuena me llamaron desde recepción comunicándome que una persona preguntaba por mí, era Nacho.No se parecía en nada al que yo recordaba. Era más alto, y más fuerte, iba sin afeitar, vestido de manera informal con unos vaqueros y una camisa por fuera del pantalón,la chaqueta de cuero negro en la mano. Me dedicó una sonrisa insolente a modo de saludo. Ni rastro del tímido con pinta de buen chico.
Cuando le pregunté cómo se encontraba me contestó que borracho, solo así era capaz de subirse a un avión, y que necesitaba dormir. Le acompañé a mi apartamento y allí se instaló, antes de entrar en su habitación me besó en la mejilla.
- Hueles muy bien- Susurró.
A nadie le pareció mal que compartiéramos alojamiento, bueno en realidad pensé que mis padres propondrían cambiarle la habitación pero no fue así, estaban contentos, ya estábamos todos. Volvíamos a compartir cuarto de baño y mando a distancia.
Cuando subí a mi habitación, él no estaba, llegó al poquito vestido con ropa deportiva. Había bajado al gimnasio. Para mí era muy violento. Estaba algo desconcertada. Y me sentía como tonta. No sabía que decir, ni como comportarme. Y encima a él también le extrañó que mi padre permitiera que compartiésemos habitación.
- Yo jamás dejaría sola a mi hija con un tipo como yo.- Dijo entrando en el baño.
- ¿Y cómo son los tipos como tú?- Me sorprendió el tono insinuante que utilicé. ¿Qué me estaba pasando? Si me oyó no quiso contestar.
Cambié de idea y decidí ponerme el vestido rojo, él más sexy que tenía, en lugar del traje de pantalón y chaqueta de terciopelo negro. Cuando volvimos a encontrarnos para bajar a cenar iba vestida de pies a cabeza para seducir. Pude sostenerle la mirada unos instantes, lo suficiente para sentir como me acariciaba sin tocarme.
- Hueles muy bien.- Volvió a decirme al salir del ascensor.
Me tranquilizó comprobar que se dirigía a los demás con el mismo descaro que había utilizado conmigo. Me había precipitado malinterpretando su actitud.
La cena fue... incalificable, mi padre hizo gala de un egocentrismo insoportable, mi hermano y su novia o pareja o lo que fueran pues vivían juntos, parecían sacados de un desfile de moda, tan perfectamente conjuntados y con una sonrisa y actitud mil veces ensayada ante un espejo, mi madre encantada de haberse conocido y sin dejar de hablar de no sé qué método de relajación. Yo iba de una conversación a otra, obviando las críticas a la comida que estábamos degustando y que mi padre lanzaba con saña. Una vez más tropecé con su mirada y volví a sentir su caricia. Y no, no me había precipitado, Nacho estaba jugando, pero conmigo y parecía divertirse.
Alguien, creo que fue mi hermano, contó una anécdota que ahora no recuerdo y todos reímos, a partir de ese momento nos relajamos y comenzamos a charlar distendidamente, a reírnos de nosotros mismos, de nuestra vida, de la manifiesta mala relación entre Nacho y mi padre que ellos comentaban jocosamente buscando aliados. Éramos una familia, de hecho cuando presenté a Nacho a alguno de mis compañeros, lo hice como mi hermano. Entonces volví a encontrar su mirada seductora y burlona, y mi cuñada aprovechó para comentar lo maravilloso que era que nos comportáramos así, que estuviéramos tan unidos, que fuéramos como hermanos.
- Pero no lo somos.- Todos le miramos- No me miréis así. No es un reproche- Y entonces me envió un mensaje- Nunca hemos pretendido serlo ¿verdad Natalia?- Miró a mi madre, ambas compartimos nombre- Si así fuera, algo en mi no funciona correctamente.
- Es que no funciona correctamente- Afirmó mi hermano- Es muy evidente.

Es cierto que nunca pretendimos ser una familia todos juntos. Simplemente lo fuimos. Las cosas funcionaron. Y tampoco él resultó ser muy conflictivo. Lo fue más mi hermano. El respeto ha sido siempre la principal norma que mis padres nos enseñaron, respeto a los demás y a nosotros mismos. Con respeto no hay conflicto que el diálogo no pueda solucionar.
- Seguramente- Se miraron cómplices- Me vais a perdonar- Añadio sonriendo- Pero por mucho que lo intento, a Nata-, esa soy yo, y el apelativo por el que me llaman- no puedo verla como a una hermana, ni a ti- Miró a mi padre- esto ya lo hemos hablado en más de una ocasión.
- Si, si, - Interrumpió mi padre- Lo de las ganas de matarme y eso, ¿pero qué has dicho de Nata? Nacho y mi hermano rieron, mi padre no.
- Mira que ya te lo advertí- Le recordó sutilmente. Se miraban divertidos
- Ya pero... es muy difícil.
- Perdón, ¿estáis hablando de mí?- Todos me miraron como si en ese momento hubieran reparado en mi presencia.
- Yo sí- Reconoció Nacho- Tu padre no.
- Es verdad papá. Hablas de Natalia como si fuera una niña...
- ¡Es que es mi niña!- Me lanzó un beso
- No te preocupes papá, están celosos.
- Sí, mucho, mucho- Afirmó mi hermano irónico
- Va a ser eso sí- Corroboró Nacho.
Al concluir la cena yo tuve que volver al trabajo, pues habíamos organizado una fiesta con llegada de Papa Noel y entrega de regalos incluida. Como máximo responsable del hotel hube de saludar y departir con los huéspedes. Cuando volví a ver a Nacho estaba sentado en la terraza de mi apartamento mirando hacia el cielo, con los pies apoyados sobre la barandilla, me senté junto a él quitándome los zapatos y apoyé mis piernas sobre las suyas. Se oía musica, "Hurricane" de Thirty seconds to mars. Cerré los ojos y respiré profundamente dejándome llevar por una melodía que me encanta.
- Es impresionante. Creo que nunca vi un cielo tan estrellado y a la vez una noche tan oscura.
- El silencio-añadi aun con los ojos cerrados.
- ¿Silencio? ¿Me estas pidiendo que me calle?
- No- me apresuré a contestar- Se puede oir el silencio. Es sobrecogedor.
- ¿Estas bien aquí? ¿no te sientes sola?- Medité la respuesta porque no queria mostrarme demasiado vulnerable, ni trascendental.
- A veces. Pero estoy bien.-No era del todo cierto, estaba más sola que la una. Después de tres meses allí no tenía ni un sólo amigo o amiga. A excepcion del director del hotel y su marido. El ocupar un mando intermedio no ayuda a conseguir amigos. Trabajo y deporte. Esas son mis ocupaciones.
- Tu padre opina que éste es una mierda de hotel y una mierda de trabajo, ve preparándote para mañana.- Me comentó indiferente, sin mirarme.No era cierto,y me sentía molesta por que hubiera hecho semejante comentario.
-¡Sólo quiere que vuelvas, te eches un novio y te cases!
-¡Y si es posible que no seas tu!- Ataqué
- Sí, eso es lo que quiere dar a entender- Ironizó- Pero yo no estoy tan seguro.
Era mas que evidente que la relación entre ambos era pésima. Nacho estaba enfadado, molesto con la situación y consigo mismo. Cuando le pregunté por lo que estaba ocurriendo no quiso contestar, pidió disculpas por un comentario tan desafortunado y se fue a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario